lunes, 9 de junio de 2008

Estrategias electorales.


Hoy parece que los dos candidatos presidenciales se han lanzado a la misma estrategia electoral: cambiar el mapa electoral de Estados Unidos en favor de cada uno. Desde las elecciones de Clinton se ha estabilizado un mapa electoral en el que existen Estados demócratas y Estados republicanos que permanecen estáticos elección tras elección, habiendo solo un grupo de cinco Estados los que decantan la balanza en favor de uno u otro candidato. Hay que recordar que hacen 270 votos electorales para coronarse como emperador de los Estados Unidos.
Pues como si de una elección imperial se tratase los candidatos se han lanzado a por los votos de protestantes y católicos del colegio imperial.
En lugar de remarcar la campaña en esos cinco estados clave, cada uno de los candidadtos se ha metido en el territorio del contrario para dar la campanada a costa de invertir los resultados en algunos bastiones.
Evidentemente la estrategia funciona en unos casos mejor que en otros y tiene sus pros y contras. Vamos por partes.
Los reoublicanos suelen ganar en todo el sur y medio oeste, gozan de un mayor número de estados, aunque menos poblados; mientras los demócratas ganan en los grandes estados como California o NY igualando la balanza. Considero que meterse en el terreno del contrario es mejor para McCain que ha de invertir un menor número de estados que obama para conseguir más compromisarios. Obama al jugar con estados más pequeños ha de dar la vuelta a un mayor número de estados, lo que es más dificil.
Obama se ha lanzado a captar el voto negro en los estados del sur que tradicionalmente votan republicano, estrategia peligrosa ya que debilita las opciones hispanas, sobretodo en Florida que con sus 27 votos electorales resultan decisiva.
McCain ha optado por la opción de captar parte de los 18 millones de votos de Hillary, de clase balnca e Hispana en los estados industrializados, que no ven tan atractivo al candidato obama. En el menor de los casos a McCain le basta con desmovilizar al electorado de Hillary que, dada la encarnizada batalla entre los dos, lo ve como mínimo como un advenedizo o novato.
La popularidad de obama puede salirle muy cara, ya que si el Partido Republicano orienta su campaña como un plebiscito sobre si obama si/no y lo aleja del perfil del candidato republicano será dificil para los demócratas.
Ahora comienza el juego de verdad y la mitad de partido demócrata espera que no se convierta en una merienda de negros.

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