viernes, 12 de septiembre de 2008

El uso de armas nucleares: una contradicción jurídica I.


Desde los Convenios de Ginebra sobre Derecho Internacional Humanitario (DIH) se sabe que no todo vale en la guerra; no obstante se planteó al Tribunal Internacional de Justicia una consulta de si, en caso de peligro de extinción del propio Estado en guerra, éste estaría capacitado para utilizar el arma nuclear (de tenerla). La respuesta tiene una doble vertiente, la del DIH y la del Derecho Internacional medioambiental.
En esta entrada introduciré el tema y estableceré unas pocas líneas sobre el estado de la cuestión.

1. Introducción.
En 1944-1945 se desarrolló en los EE.UU. el llamado Proyecto Manhattan por el cual se inventó el primer artefacto nuclear de la historia. Tras los lanzamientos de Hiroshima y Nagasaki el mundo pudo observar los efectos más perversos de una guerra que ya duraba demasiado y que en Europa había concluido hacía meses.
En 1949 los rusos consiguieron por medio del espionaje su propio artefacto nuclear confirmando la división del mundo que imperaría hasta la década de los noventa. En 1962 el mundo estuvo al borde de la destrucción cuando las dos superpotencias se enfrentaron por la instalación de misiles balísticos en Cuba. Tras ese episodio ambas superpotencias intentaron dotarse de mecanismos que evitasen tal hecatombe. Mecanismos elaborados por la vía del Derecho Internacional como los Tratados bilaterales de desarme nuclear SALT I Y II y multitud de declaraciones que estudiaremos.
El presente artículo tiene como finalidad analizar las características jurídicas de los mecanismos de los que se ha dotado el Derecho Internacional para regular el uso de dicho armamento y las consecuencias que conllevaría su uso.

2. Estado de la Cuestión.
Cómodamente instalados en la crisálida de la victoria de la guerra fría vivimos en un sueño cálidamente guardado por el sistema capitalista sin ver los peligros que entraña la proliferación nuclear. Con la desintegración de lo que Ronald Reagan llamó de forma muy simplista el Imperio del Mal se ha iniciado una etapa de incertidumbre donde el control de las armas nucleares es mucho más complicado.
El primer punto que denota este hecho es que con la desintegración de la URSS han entrado nuevos países en el llamado club atómico como herencia del comunismo. Tal es el caso de Kazajstán. La mal llamada guerra contra el terrorismo ha puesto en primera plana el potencial peligro que tiene el uso del armamento nuclear por parte de los terroristas en la consecución de sus objetivos.
Los irregulares comicios que llevaron al republicano George W. Bush a la más alta magistratura de Estados Unidos y los atentados del 11-s sirvieron para que se gestase la peor de las combinaciones posibles: Republicanos e intervenciones en el extranjero. Tradicionalmente los períodos intervencionistas en Estados Unidos estuvieron bajo la batuta de administraciones demócratas, las dos guerras mundiales son un buen ejemplo de ello, pero esta vez los tradicionalmente aislacionistas republicanos iban a llevar a cabo una política internacional que esta llevando al mundo a unas cotas de inseguridad que no se veían desde la crisis de los misiles cubanos en 1962.
Por ello la amenaza de una conflagración nuclear ha renacido aunque no desde el Kremlin. Se han alcanzado numerosos avances en materia de desarme nuclear, pero no existe en la actualidad un tratado específico que prohíba el empleo de las armas nucleares.
En 1961 se produce la primera condena de uso de las armas nucleares en el seno de la Asamblea General de Naciones Unidas como un intento de consensuar una postura que iniciase la práctica de condena por parte de los Estados del uso de armas nucleares y que con ella cristalizase una norma consuetudinaria. Pero esto no fue posible ya que la citada Res 1653 (XVI) de 24 de noviembre consta de un escaso valor jurídico ya que se aprobó con 25 votos a favor, 20 en contra y 26 abstenciones.
No obstante la Res 1653 declaraba que el uso de armas nucleares excedería aún los fines mismos de la guerra y causarían a la humanidad y a la civilización sufrimientos y estragos sin distinciones y, por tanto, es contrario a las normas de derecho internacional y de las leyes de la humanidad.

Con todo, los manuales militares de la alianza atlántica recogen que el empleo de armas nucleares no está prohibido por el derecho internacional, aunque si que se encuentra limitado por las normas de actuación en tiempo de guerra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Alguien me dijo que las 2 bombas atómicas
que EEUU lanzó en Japon, no fueron
la ultimas bombas de la 2ªguerra mundial,
sino las primeras bombas de la guerra fría
(...)
es decir, se hizo con la intencion de
"asustar" un poco a la Union Soviética,
y no de rendir a Japon, que no era rival.

(Tambien me contaron una extraña teoría
de porqué eligieron Hiroshima y Nagasaki,
por lo visto no fueron elegidas al azar)

Hoy en dia, el poder militar de los paises
es todavia mucho mayor que entonces...
y se produce una paradoja internacional:

si yo sé que tú tienes ese poder,
y tú sabes que yo tengo ese poder,
no tenemos mas remedio que llevarnos bien...
Pues si tú me destruyes, yo te destruyo...
Y nadie podría salir vencedor de esa guerra.

Es como ese paciente que entra
en la consulta del DENTISTA,
y nada más sentarse en el sillon,
coge al dentista por los TESTÍCULOS
cuando se le acerca y le dice:
"no nos haremos daño, ¿verdad doctor?"
(si tú me "aprietas", yo te "aprieto"...)
---
Se ha manipulado la palabra "terrorista".
¿Quién define lo que es "terrorismo"?
Todos creemos saber lo que es, pero
dudo mucho que se lograse un consenso.

Los paises deberian empezar por ahí,
por definir claramente qué es "terrorismo".
Habría muchas sorpresas y contradicciones...

Si se hiciera "eso" (definir "terrorismo"),
EEUU tendría mucho que perder,
pues EEUU es el país más terrorista que existe.

David Alonso dijo...

Oh si, que malo es Estado Unidos. Me parece que quien peca de simple eres tu