domingo, 14 de septiembre de 2008

Paul Preston: Juan Carlos, el Rey de un Pueblo.

Sin duda no se podía haber elegido mejor título para la biografía de una figura tan importante y vital en la historia de España. Quien me conoce sabe que no soy muy amigo de las biografías, pero esta no lo es exactamente. Estamos ante la historia de la monarquía hispánica y su lucha por la restauración tras la guerra civil. S.M. es la figura que hila y da forma al relato brillante de la historia de España desde su primer capítulo “La Corona Perdida” hasta el último “La larga sombra del éxito”.

Recomiendo encarecidamente la lectura de este libro brillante ya que su redacción hace que sea un libro de lectura muy agradable. El hecho de que esté salpicado de anécdotas extraídas de fuente de primerísima mano hace el libro mucho más interesante si cabe. Las fuentes son principalmente los diarios y notas personales de los protagonistas así como conversaciones directas con personajes como Pacón, ministros como Fraga, López Rodó o Martín Villa.

Cada vez que se avanza en la lectura del libro se entiende que la el plan primigenio de S.M. era la restauración monárquica de la dinastía borbónica y su supervivencia. Franco se decidirá por el joven Juan Carlos debido a la educación en el régimen que había recibido y sin ser menos importante para instaurar una monarquía propia del régimen. La diferencia entre instauración y restauración es capital para comprender el problema sucesorio. Muy pronto S.M. comprendió que solo bajo la capa de la democracia la Institución Monárquica podría sobrevivir al franquismo, de ahí que su objetivo fuese convertir la monarquía instaurada en la Monarquía Restaurada, cosa que consiguió el 6 de diciembre de 1978 cuando la Constitución Española fue aprobada por una amplísima mayoría.

Lo mejor: Los capítulos en los que se trata su matrimonio con Sofía. El proceso del nombramiento como sucesor de Franco es uno de los mejores momentos del libro ya que se entremezclan la relación con D. Juan y la lucha frente a otros candidatos más indeseables e incapaces como D. Alfonso Borbón Dampierre o la pantomima patética representada por D. Carlos Hugo de Borbón-Parma que era el lamentable candidato carlista. Otro momento álgido es el de la agonía del dictador cuando S.M. accede a la jefatura interina del Estado hasta que muere Franco y el proceso hasta que pide la dimisión de Arias Navarro, “un desastre sin paliativos” en palabras del mismo monarca. Finalmente otro gran momento es el relato de los hechos y de cómo se fue fraguando el golpe del 23-F.

Lo Peor: Un poco el principio cuando el Rey era joven, ya que el relato no llega a tener tanto interés como momentos posteriores.

Mucho le debe España a S.M. ya que cuando muchos españoles creíamos que nos merecíamos algo más que un Rey, resulta que tenemos un rey que no nos lo merecemos.


3 comentarios:

Oink¡¡¡ dijo...

A mi la actitud y el comportamiento de S.M. Juan Carlos I en el período posterior a ser nombrado como sucesor de Franco no deja de llenarme de dudas...

Parece como que la opción por la democracia hubiese llegado por que era "el signo de los tiempos", como por inercia de la política y la presión internacional...

¿Qué opinas?

David Alonso dijo...

Yo creo que el estudio las opciones y vio que la democracia era el mejor manto para la supervivencia de la monarquía en España y por eso apostó fuerte por esa opción, pero aunque esa fuera su principal razón, no quita que sea un demócrata. Todos tenemos nuestros motivos y él también.
Pero cada acto acometido desde la muerte del dictador conducía inequívocamente hacia la democracia, desde la elección de Torcuato Fdez. Miranda para presidente del consejo del Reino como los contactos con Carrillo y González como sus giras internacionales.

Vitrubius Volante dijo...

Bueno, Dave...

Yo no soy muy adicto a las hagiografías (aunque estén hechas por Paul Preston), y no creo que lea la del señor Borbón, al que respeto desde la distancia y en cierta manera valoro positivamente. El caso es que la monarquía me parece rancia, nada más. No tiene nada que ver con mis posturas políticas (que también podría ser), sino con mis afinidades político-estéticas. Pero gracias por la recomendación.

Y aunque no la he terminado de leer, yo te (os) recomiendo, la hagiografía (sí, también) de Winston Churchill escrita por un tal Kersaudy con un estilo divertidísimo. La verdad, ¡me está enamorando de ese político (y periodista, y escritos, y soldado) enérgico, incansable y brillante! ¡Y eso que, en lo que llevo leído, sólo he llegado a 1908! En fin, supongo que un día de estos os haré una recopilación de las anécdotas que me parezcan más divertidas...

¡Nos vemos!