jueves, 16 de octubre de 2008

Contradicciones en la Administración Carter


Los que me conocen saben lo que me gusta la figura de Jimmy Carter. Lo considero una gran persona, de hecho, como persona la mejor que ha habitado en el 1600 de la avenida de Pennsilvania desde hace mucho tiempo. Pero sus políticas y la crisis que le tocó vivir lo desplazaron en un momento que le supuso ser catalogado como uno de los peores presidentes americanos. Comparado con John Quincy Adams por ser buena persona pero mal gobernante voy a tratar su figura y las incongruencias de su mandato. No voy a disculpar al Presidente Carter, por muy bien que me caiga, porque no supo estar en muchos casos a la altura de las circustancias.

Jimmy Carter se crió en una granja del rural de Georgia. Estudió en la Academia Naval de Annapolis, se licenció en ingeniería y paricipó en el diseño de los primeros submarinos nucleares. Durante los años sesenta formó parte del Senado de Georgia, se presentó sin éxito a gobernador de Georgia, para lograrlo finalmente en 1970. Accedió como candidado por el descrédito de la clase política de Washington y él era de un mundo ajeno, y a la presidencia por el descalabro de cridibilidad del Partido Republicano tras el Watergate. Sin experiencia en política exterior escogió a dos hombres de gran valía para puestos clave, al catedrático de Historia Zbiegniew Brzezinski como Consejero de Seguridad Nacional y al abogado Cyrus Vance como Secretario de Estado.

En un Estado como Estados Unidos, donde la Seguridad Nacional va de la mano de los Asuntos Exteriores la coordinación entre ambos departamentos es fundamental para llevar a cabo una acción coherente y eso falló en la Administración Carter. El Secretario de Estado Cyrus Vance y el Consejero de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski terminaron enfrentados y sosteniendo posturas opuestas de las que el Presidente elegía una u otra según su propio criterio, consiguiendo una acción descoordinada y muchas veces contradictoria. El Presidente Carter hubo de elegir entre una de las dos posturas, ya que es la postura de la administración la que marca el Presidente, y forzar la dinisión de uno de los dos.
Lo que si que tuvo muy claro Jimmy Carter era que quería llevar la dignidad y los Derechos Humanos a la Casa Blanca, desterrando la política de alcantarilla del Dr Kissinger. Y así lo hizo, mejoró las relaciones con los regímenes en América Hispana, retiró el apoyo que recibían los dictadores caribeños y centroamericanos y otorgó muchas ayudas al desarrollo resucitando la alianza para el progreso de John Kennedy.
Pero en las relaciones bilaterales con la URSS cometió demasiados errores movido por la rivalidad entre Estado y Segruidad Nacional. El recelo que le producía a Brzezinski la URSS por su origen polaco, hizo que el presidente descuidase y empeorase las relaciones con Brezhnev a causa de los derechos humanos, mientras jugaba con el restablecimiento de relaciones dipomáticas con China para obligar a la URSS a ceder en el Tratado SALT II, obviando que China tenía en su haber muchas más violaciones de Derechos Humanos que la URSS, 20.000 ejecutados en 1977 es un claro ejemplo. No obstante Carter siguió adelante consiguiendo que la línea dura del generalato de la URSS se imponiese en el Politbureu.
Carter debió acercarse más a la política de su Secretario de Estado, mucho menos viciada y que contenían más avances en el control de armamento y en el papel de moderador de la política exterior soviética.

Es incierto que la política de Carter lanzase a la URSS a la invasión de Afganistán, pero si que es verdad que ignorar las llamadas a la distensión de Brezhnev dio alas a un política mucho más agresiva por parte del Politbureau que controlaba a un envejevido y enfermo Brezhnev.

1 comentario:

Jaume dijo...

Este hombre fue premio nobel de la paz, creo el ministerio de educación.Aunque su politcia económica y la crisis iraní fueron estrepitosos fracasos de Carter.