lunes, 6 de octubre de 2008

Sino puedo ganar sin hacer trampas, seguiré perdiendo.


En época electoral americana ambos candidatos aluden a presidentes pasados, ya sea para emular su gloria o para criticar sus desatinos, pero uno que los repubicanos y demócratas aluden con frecuencia es Harry Simpson Truman. Se cita por ser la encarnación más genuina del sueño americano, de como un humilde tendero de un estado remoto llega a ser Presidente de los Estados Unidos y de cómo éste supo estar a la altura de las delicadas circustancias que le tocó vivir, pese a no haber sido un miembro de la élite intelectual de Nueva Inglaterra como su predecesor, el magnífico Franklin Delano Roosevelt, sin duda el mejor presidente del siglo XX. Parecía difícil crecer a la sombra de un hombre tan extraordinario, pero al igual que Felipe II creció y emuló la gloria de su padre el Emperador, Harry S. Truman emuló a su manera la gesta iniciada por su predecesor, aunque poco en común tenían.
Como contrincante de Stalin en el inicio de la Guerra Fría, es curioso analizar las trayectorias vitales de ambos hombres, sencillos, que lideraron sus respectivos bloques en pro de la seguridad de cada uno. 
Sabemos que aunque Stalin nunca bajaba la guardia le afectó mucho la muerte de Roosevelt, hombre que creía en la alianza con la URSS en pro de un mundo mejor y más seguro. Pero la idea que Stalin y la Secretaría de Estado tenían de la Seguridad pasaba por premisas muy distintas: la cooperación económica para Estados Unidos y la creación de áreas de infuéncia para la URSS. 
El nuevo presidente era una persona trabajadora y ambiciosa, pero no anhelaba ni la fama ni el poder. A lo largo de toda su vida Truman ganó menos dimero del que hubiera querido y ello fue una fuente de constantes decepciones, pero para él el honor, la ética y la vida decente eran su propia recompensa de manera que afirmaba sino puedo ganar sin hacer trampas, seguiré perdiendo.
Harry S. Truman había nacido en un hogar sencillo en 1884, en una zona rural de Missouri. El que había gestionado una cantina en el frente francés de la I Guerra Mundial y era dueño de una tienda en Missouri había sido elegido contra todo pronóstico como senador por su Estado, ingresó en el comité de Defensa del Senado, lo que le llevó a la nominación como vicepresidente de Roosevelt en 1944. Roosevelt y Truman no se conocían y aquel nunca confió en Truman ni delegó en él responsabilidades significativas. 
Su política exterior como presidente era muy sencilla, no creía en el aislacionismo y detestaba a los dictadores. Estas dos premisas sencillas pero inamovibles fueron de vital importancia para que, rodeado de hombres de gran visión, elaborase una doctrina frente a las políticas expansionistas soviéticas en Europa Oriental.
Lo que era simplemente una divergencia entre soviéticos y americanos se terminó convirtiendo en un océano insalvable, donde el humilde tendero de Missouri supo estar a la altura de los acontecimientos difíciles que tuvo que acometer tras la muerte de Roosevelt. Un hombre sencillo que con trabajo alcanzó un notable éxito en el servicio público. 

11 comentarios:

Oink¡¡¡ dijo...

Hay un libro, titulado "Historia moral del siglo XX" (del autor no me acuerdo, pero sí sé que era, o había sido, profesor de la U. de Columbia), que no deja en muy buen lugar al humilde hombrecito Truman.

De hecho, lo sitúa, casi, a la misma altura monstruosa que un Hitler, que un Stalin, y gente así.

Tiene capítulos dedicados específicamente a la amoralidad nazi, la de la Rusia soviética, la lucha cuerpo a cuerpo, la tortura... y sobre Hiroshima, donde traza un perfil psicológico de Truman (analiza, por ejemplo, el diario personal de Truman, donde un mes antes de soltar la bomba hace un alarde de autoengaño, de autojustificación y de irresponsable amoralidad con respecto a la previsión del lanzamiento ...), de sus colaboradores y del pueblo del que era comandante en jefe....

Es un capítulo que te recomiendo vívamente, porque es muy sitgnificativo sobre el doble rasero aplicado universalmente, por la ocultación y la tendenciosidad interesada de los que amoldan conciencias y marcan la pauta de lo que debemos ver como bueno, como malo y como peor....y por muchas cosas más.

Truman debería haber pasado por algún tribunal internacional, al xeito de Nuremberg, para pagar por el asesinato monstruoso, consciente y premeditado de 300 mil individuos.

Una lástima de hombre.

Otros personajes que participaron en la masacre tuvieron la decencia de suicidarse, de autoinfligirse castigos severos para pagar y poder cargar con y para aliviar su culpa...(silenciados por el "régimen", claro,...: por ejemplo, se intentó frenar la imposición de un honoris causa (o como sea) a Truman en no sé cual universidad estadounidense por parte de profesores de filosofía y algunos alumnos, pero fracasaron, porque a la gente le daban igual los japoneses...(los psicólogos hablan de factores mentales como distancia, justificación, necesidad, ... un royo)).

Y muchas cosas más....


Unos adoran a Truman, y otros adoran, por ejemplo, a Stalin: porque siempre es fácil encontrar justificaciones útiles e interesadas...¡¡¡¡

Un saludo¡¡¡

David Alonso dijo...

Comparar a Truman con Hitler o Stalin es una payasada tela, puede que su actuación como presidente sea discutible (no seré yo quien lo discuta) pero de ahí a hacer esa comparación va un trecho. Yo pondría muy en duda tu fuente, por no negarla abiertamente.

Oink¡¡¡ dijo...

Hombre, el grado de amoralidad, de evasión y distanciamimento de la responsabilidad en la masacre en favor de la autojustificación y el sacudimiento de la culpa, en la deshumanización del otro, en la ausencia absoluta de de piedad hacia el enemigo bestializado, en fin..., tantas cosas dignas de un robot..., equiparan sobradamente en lo rastrero a esos tres funestos personajes (300 mil personas asesinadas de golpe y porrazo, con una crueldad y monstruosidad inhumanas, que producen escalofríos los testimonios de los supervivientes... ¿Sabes que lo primero que hicieron al recibir noticias del éxito de la operación los responsables del uso de lo bomba, con Truman a la cabeza, fue solicitar la reserva en un lujoso restaurante para celebrarlo por todo lo alto?. Tremenda carencia de conciencia...

Otra cosa es el no querer verlo, amigo mio.

Y poner en duda fuentes ajenas sin comprobarlas ni cotejarlas ni nada de nada, simplemente por el hecho de que no concuerdan con la "mentalidad" de uno, es un ejercicio de soberbia indigno de cualquier persona, y más de un historiador y profesor...

Y es más, sin refutar ni contradecir ninguna de mis ideas...

Suena a fanatismo cerril...

Un saludo¡¡

David Alonso dijo...

YO también hubiera reservado mesa en un restaurante de lujo si se que he ganado la II Guerra Mundial y no han muerto 500 mil de mis soldados en una hipotética invasión de japón. Es la guerra y se ahorraron vidas americanas que era lo que importaba al presidente americano. Yo espero que mi presidente valores más las vidas de los españoles que la de los demás en un escenario de conflicto armado.

Oink¡¡¡ dijo...

Vaaaaaaaaaaaaaale....

Tu opinión es exactamente análoga a la de muchos nazis, muchos comunistas, muchos utus, muchos bosnios, muchos somalíes...

Por cierto, asumir que el único resultado del lanzamiento de la bomba atómica fue la victoria de la guerra por parte de los USA (olvidándose de las barbaridades)..., es exactamente el mecanismo mental defensivo insconsciente, etc etc necesario para la autojustificación, el sacudimiento de culpas, la evasión de responsabilidades éticas o morales etc etc...,lo cual es tristísimo....


Miedo me das¡¡

David Alonso dijo...

Ya, pero esto está bien cuando sabes que no vas a ser tu la soldado que va a morir invadiendo Japón. Esa es la actitud de justificar la moralidad desde un pedestal inamobible de seguridad que paga otra gente, nunca nosotros mismos. Es muy facil criticar a Truman desde tu cómodo puesto en el siglo XXI en un opulento país neutral y de importancia limitada y desde la universidad que siempre teoriza pero jamás se moja en asuntos importantes.

Oink¡¡¡ dijo...

¿Eso es todo lo que puedes decirme al respecto?

Pues vaya...

David Alonso dijo...

Viene a ser que es muy facil juzgar las decisiones pasadas desde la tranquilidad del presente. Eso si que es negligente viniendo de alguien que ha estudiado la carrera de Historia.

Oink¡¡¡ dijo...

Viniendo de una persona que ha estudiado historia resulta escandaloso comprobar desde el presente el hecho de que haya un personaje como Truman, responsable de una masacre injustificable, que sea tratado con una benevolencia tan patética y vergonzosa.

Me tomé la molestia de rebuscar el libro que te cité para darte los datos precisos, por si quieres curiosearlo...

"Humanidad e inhumanidad". Una historia moral del siglo XX", de Jonatan Glover, Ediciones Cátedra, 1999.

Venga, un saludo.

Y que sepas que en este post sobre Truman no tengo pensado escribir más comentarios...jaja¡¡¡

Oink¡¡¡ dijo...

Mentía.

Aquí te dejo una reseña del libro en el país

http://www.elpais.com/articulo/semana/Excesos/barbarie/elpbabsem/20011110elpbabese_15/Tes/

David Alonso dijo...

Gracias por la reseña del libro y tus comentarios. Siempre son bien recibidos y más de un talibán presidenciadófilo como yo.