miércoles, 24 de diciembre de 2008

El último "Papa negro"


El 22 de mayo de 1965, en pleno Concilio Vaticano II, la Compañía de Jesús fundada en 1540 en París por el vasco Ignacio de Loyola era un ejército de 36.038 personas repartidas por 100 países, que dirigían 4.600 colegios, 64 universidades -algunas, entre las mejores del mundo- y miles de seminarios, parroquias o centros sociales. Ese día, 224 dirigentes jesuitas reunidos en Roma eligieron como su prepósito general a Pedro Arrupe. Había nacido el 14 de noviembre de 1907 en Bilbao y murió el 5 de febrero de 1991 en Roma, después de sufrir a manos del papa Juan Pablo II no pocas humillaciones. Los jesuitas celebran esta semana el centenario de su nacimiento con múltiples actos de homenaje y culturales.

La milicia del Papa. Eso fueron durante siglos los jesuitas. Según le fuera a Roma en la política europea, su condición de vanguardia les costaría exilios, martirios y hasta una supresión de la orden en el siglo XVIII. España los había expulsado en 1767 por creerlos Carlos III detrás del motín de Esquilache, y también lo hicieron Francia y Portugal, aquí por sostener que el terremoto que destruyó Lisboa era un castigo de Dios por la mala política del Gobierno. Finalmente, un débil Clemente XIV se vio forzado a firmar la disolución de la compañía.
Arrupe también sufrió las zozobras de una congregación siempre en la picota. En 1932 estaba estudiando en Oña (Burgos) cuando se decretó la disolución de la Compañía en España. El destierro lo cumplió en Bélgica. El 6 de agosto de 1945, a las ocho de la mañana, fue, además, testigo de la explosión de una bomba sobre Hiroshima, donde estaba destinado. Escribiría sobre aquella terrible experiencia el libro Yo viví la bomba atómica.

La elección de Arrupe como prepósito general resultó ser revolucionaria ya en 1965, cuando Pablo VI le pidió apoyo para desarrollar el aggiornamento (puesta al día) acordado en el Vaticano II. "Mi queridísima milicia", le dijo el Papa. En apenas tres años Arrupe consumó el giro social de la Compañía de Jesús y empezaron sus problemas. Le acusaron de todo, en primer lugar, de ser el responsable del nacimiento y auge de la teología de la liberación, un "lobo marxista" según los conservadores. Las palabras "opción por los pobres", empleadas por primera vez en una carta de Arrupe a los jesuitas de América Latina en mayo de 1968 fueron la espoleta.
Pocos eclesiásticos han dejado una huella mayor en el siglo pasado que Arrupe, no sólo en la Iglesia romana sino también en otros sectores de la sociedad. Juan Pablo II, el Papa que lanzó a la Inquisición contra los teólogos de la liberación, lo obligó a dimitir en 1981, le impuso un sustituto provisional de su confianza, y maquinó para que el definitivo también le fuera complaciente. No lo consiguió. "Ya verá como no lo eligen", se había lamentado ante sus colaboradores. Arrupe aceptó las humillaciones, y pidió obediencia al Papa. Lloró en silencio, muy enfermo en mitad de la crisis. "Hemos sufrido mucho", le dijo más tarde al también jesuita Pedro Miguel Lamet, autor de Arrupe. Testigo del siglo XX, profeta del XXI, quizá su mejor biografía.
En España, adonde vino en pocas pero sonadas ocasiones durante su generalato, Arrupe tuvo intervenciones memorables. En 1970 visitó al padre José María Llanos en las chabolas del Pozo del Tío Raimundo, logró poner orden entre sus revueltas huestes y también visitó al general Franco. Sesenta y cinco minutos de entrevista, cuenta Lamet. Arrupe aprovechó la ocasión para denunciar ante el dictador que había en España brutales detenciones acompañadas de torturas. "¿Tiene usted pruebas de esas torturas?", replicó Franco. Respuesta del prepósito general: "He visto las espaldas de algunos jóvenes torturados".

Se ha escrito mucho sobre la evidente rivalidad entre los jesuitas y el Opus. "¿Qué tal sus relaciones con monseñor Escrivá?", le preguntaron a Arrupe. Respuesta en 1970: "Bien. Pero me debe querer algo menos. Antes me daba dos besos y ahora me da sólo uno". El Opus, que protegió a Juan Pablo II cuando era sólo un obispo polaco, fue para este Papa lo que los jesuitas para sus predecesores: la milicia queridísima.

martes, 23 de diciembre de 2008

Feliz Navidad.


Una vez más la lotería Nacional ha dado el pistoletazo de salida de las fiestas navideñas, unas fiestas llenas de cenas de trabajo, familiares y de amigos. Espero que todas ellas nos acequen más a nuestros seres queridos, ya sean compañeros de trabajo, familiares o amigos y ser mejor persona con la gente que peor nos cae, hacer todos un esfuerzo. Esa es la auténtica Navidad, llevarnos lo mejor posible, respetarnos unos a otros y hacernos sentir orgullosos de ser personas. Y celebremos todos el nacimiento del niño Dios que vino a la tierra para enseñarnos la lección más valiosa de toda, que queramos al prójimo como a nosotros mismos, ese es el mensaje Feliz del cristianismo y todo lo demás son comparsas, nuestro catolicismo debe ser una religión de amor fraternal, hagámoslo posible.

HMS Pinafore desea a todos los que os dejáis caer por esta bitácora Feliz Navidad y un próspero 2009, porque nunca llovió que no escampase. Un abrazote a todos vosotros, que seamos un poco mejor y que la Natividad del Señor nos dé a todos un empujoncito.

martes, 16 de diciembre de 2008

Réquiem por un alma libre.


He querido darle un homenaje a nuestro cura, el padre Jesuíta José Luis de Castro Rivas, tutor de Santa María del Mar y director del CMU San Agustín que falleció el pasado 31 de octubre de 2008. No sabía como honrar su memoria de la mejor forma posible del padre director a quien he tenido el enorme placer de llamar amigo y con quien tuve el privilegio de compartir 7 años de mi vida. Se nos ha ido y el también Jesuíta García de Cortázar ha hecho la mejor homilía que he escuchado en mi vida. La transcripción de la homilía y el adagietto de la 5º sinfonía de Mahler son mi pequeño homenaje, al tutor, padre director y amigo.

"No es fácil para un sacerdote que, según san Pablo, debe ser un mediador entre Dios y los hombres encontrar hoy palabras que viniendo de arriba consuelen a los que estamos abajo. Solo el calor amigo, la piedad honda, nuestra propia condición de mortales y el miedo a dar el salto como lo ha dado José Luis pueden descargarnos de este fardo de tristeza, de perpetuo interrogante que llevamos encima. Compartir la pena, los sufrimientos y las dudas de la humanidad es tarea de un sacerdote que quiere ante todo ser testigo y pregonero de la ternura de Dios para todo hombre. San Pablo lo dijo bien claro: "No somos señores de vuestra fe, sino los servidores de vuestra alegría".José Luis, compañero del alma, compañero, se nos ha ido en una muerte sorpresa que no ha respetado la sala de espera de una vejez resignada. Una muerte para la que nadie ha hecho planes, para la que ni la familia ni los amigos hemos acopiado los rescursos afectivos para enfrentarnos al dolor. Después de una vida fecunda, después de años de contemplación y acción, de inmunidad a los atractivos de la devaluación de los principios, José Luis se nos ha ido a la casa del Padre. Allí ha descubierto la belleza con mayúscula, a la que tantas veces se había acercado al profundizar en el conocimiento de la Teología. Allí vivirá la vida grande del Padre, la vida a pleno aire, ese aire que en la tierra a veces le costaba hacer suyo. "Nos hiciste, señor, para ti e inquieto estará nuestro corazón hasta que no descanse en Tí", pudo seguir San Agustín, uno de los hombres que amaron más apasionadamente en la historia de la humanidad.

Todos los que lloramos hoy a José Luis necesitamos decirnos en voz alta que la muerte no es la verdad última. Ante la angustia de la nada y, precisamente, porque la muerte y el desgarrón rozan a menudo pensamientos de increencia, debemos proclamar nuestro credo Cristiano, nuestra esperanza en la resurrección. A través de todas las humanas incertidumbres que no desaparecen, a través de todas las zozobras, que en modo alguno quedan adelgazadas, el futuro cristiano es siempre futuro de esperanza. Pero ¡Ojo! no se nos promete un futuro que cubra, que elimine, que consuele los numerosos pequeños futuros por lo que nuestro corazón se inquieta. Pero si el futuro que nos salva, que acompaña al triunfo y el fracaso, el dolor y la alegía, sin disminuirlos pero dándoles el fundamento que podemos aceptar o rechazar ahora haciéndolnos y deshaciéndonos. El presentimiento de nuestra propia muerte tiene que alimentar nuestra vocación por la vida. Igualmente la muerte, su preparación o consumación no tiene por qué apartarnos de la vida. Más b ien empujarnos a ella. "No quiero que vacilen vuestras risas ni vuestros pasos. No quiero que muere mi herencia de alegría", nos invita José Luis con el poeta Neruda. La muerte engulle muchas cosas, pero no puede nada contra el amor, contra la fe, contra la esperanza, contra el deseo de igualdad y libertad que han sido depositados por Dios mismo en el corazón del hombre.

Nuestro amigo José Luis hizo en su vida una magnífica simbiosis de religión y cultura. Difícil matrimonio puesto que cuando el hombre llega a la madurez y toma conciencia de su poder y su grandeza, la cultura muchas veces se hace militante, se diviniza a sí misma y, en el mismo instante, Dios se convierte en una amenaza.
Por ello la misión profética del cristianismo es denunciar los nuevos ídolos, los faslos absolutos que se levantan, incluidos los absolutos culturales o políticos. Es el molesto nadar en contra de la corriente, que suele ser nadar a favor de la razón. Las ideas no están hechas para morir o matar por ellas, sino para argumentar su validez. Por eso José Luis no creía en la lealtad trágica a una sangre, sino en el sobrio parentesco de la ciudadanía.

Vosotros que me escucháis sois hombres de libros. Los libros son la palabra, los libros, la palabra... os tienen que ayudar a luchar contra la violencia muda y obtusa. Porque abrirse a la palabra es abrirse al otro, solicitar su comprensión y esperar su respuesta. ¿Qué tendrá su palabra? se preguntaban todos los que veían los milagros de Jesús. Pero también hemos de saberlo, las palabras matan... y tristemente comprobamos que la frase "si las palabras matasen" pasó hace tiempo del subjuntivo al indicativo. Las palabras han ensangrentado tantas veces la Tierra... la palabra infamante, la palabra demagógica.
En nuestra confusión o sequedad, en nuestra fe diáfana o regularmente de todos los que estamos aquí reunidos, el Evangelio continúa hoy. Jesús ya que estás tu ahí, dondequiera que los hombres y las mujeres buscan, dudan e interrogan, ven a nosotros, camina cerca de nosotros porque la noche ronda a nuestro alrededor y es tarde. Y si nos llega la noche, que sea una noche sin paredes, una noche hilvanada a tu sangre como la noche luminosa de tu navidad. Un Cardenal Inglés que hasta tarde no fue católico decía lo que yo quiero deciros... que no solo hay que sufrir por la Iglesia, sino que también a la iglesia hay que sufrirla. Por ello haz, estibador santo, unos diques grandes sobre nuestro corazón y pon playas tuyas en nuestros naufragios cotidianos.

Que la paz de Dios se infiltre en nosotros y nos traiga consuelo. Que también en nosotros, como en José Luis, la vida sea la más fuerte... por mucho que la muerte hoy inundara su corazón interminable. A todos los que creeis en la resurrección os pido una oración para que Dios abrace amorosamente a nuestro amigo y proteja siempre a los más suyos. Y a todos, creyentes o no, os invito con Machado en la elegía a Francisco Giner de los Ríos a recordar al hermano de la luz del alba, del sol de los talleres, de la vida santa... al que se nos fue por una senda clara y reposa entre pinos verdes donde el viento canta.
Os invito a hacer por José Luis un duelo de labores y esperanza".

"¿Murió?... solo sabemos
que se os fue por una senda clara,
diciéndonos: Hacedme
un duelo de labores y esperanza"

In Memoriam. Pedro Arrupe SJ.

El Prepósito General de la Compañía de Jesús Pedro Arrupe, sucesor de San Ignacio de Loyola, ha sido la figura capital que dirigió la Compañía por la senda del Concilio Vaticano II. Hoy en la Iglesia su obra es de lo poco que queda del plan de Juan XXIII de acercar la Iglesia a los problemas reales del mundo. Este es el fragmento más sobrecogedor de cinco que componen el documental sobre la vida de Pedro Arrupe SJ. 
El martes 5 de febrero de 1991, el reverendísimo padre, Pedro Arrupe SJ, abandonó la morada terrena para vivir eternamente en la casa del Padre, después de una larga enfermedad soportada con gran paciencia, hermosa serenidad y total abandono a la infinita bondad del Señor. Este es mi humilde homenaje a tamaña figura que no era un marxista, sino un humanista que siempre se puso del lado de los más necesitados. El hombre que sin cambiar nada del espíritu de San Ignacio de Loyola, lo hizo todo nuevo.


domingo, 14 de diciembre de 2008

George Bush ante el pavo de plástico.


He leído este magnífico artículo sobre la presidencia y la persona de George H. W. Bush de Manuel Vicent, y me ha parecido un análisis genial sobre el más patán y más hueco presidente de Estados Unidos, los que la convierte sin duda en la peor presidencia de la Historia de Estados Unidos. Recomiendo encarecidamente su lectura porque no tiene precio.

viernes, 12 de diciembre de 2008

El sermón de la montaña de Leonidas Brezhnev.


Leonidas Brezhnev fue uno de los miembros del PCUS que, en un golpe palaciego, desalojó a Nikita Kruschev de la Secretaría General del PCUS y, por tanto del gobierno de la URSS. El golpe palaciego fue efectuado por elementos de segunda fila que vieron defraudadas sus esperanzas de una autentica dirección colegiada de la URSS. El detonante, los continuos fracasos de la política de Kruschov, tanto a nivel interior, en economía, como a nivel exterior en el caso de la Crisis de los Misiles cubanos o la Crisis de Berlín. 
Las aventuras exteriores de Nikita produjeron no pocas inseguridades en el seno del PCUS que, sabedores de la inferioridad militar con respecto a Estados Unidos no querían volver a sufrir los efectos de una guerra a gran escala que nadie había olvidado, máxime si añadían el elemento crucial: la bomba atómica.
Así que Leonidas Brezhnev y su cautela en política exterior el mantra de todo su mandato. 
El solitario y avejentado Brezhnev soltaba a todo el politbureau unas perolatas sobre los beneficios de la distensión y las desconfianzas que ésta suponía para gran parte de la administración Nixon, salvo para Nixon. El profesor Zubok lo relata de una manera magistral en su libro El Imperio Fallido. Así que lo que sigue son extractos del mejor capítulo sobre política exterior que he leído en mi vida de estudiante de Historia que sigo siendo, espero que os guste tanto como a mi.
A pesar del celo ideológico del politbureau, el ministerio de Asuntos Exteriores y el KGB presentaron la distensión como la mejor posibilidad que tendría la URSS de acumular poder y propagar su influencia en el mundo. Los debates en el seno del politbureau nunca desarrollaron una oscura estrategia de dominación mundial como pensaban los neo conservadores de la administración Nixon. Ya que la mayoría de sus miembros carecía de la visión y claridad de juicio de lo que la URSS debía hacer con su creciente influencia. Ni siquiera sabían como aprovecharse del hecho de que EEUU se encontrara con el agua al cuello en Vietnam. 
El comportamiento de los soviéticos durante los años que condujeron a la distensión solo puede comprenderse si se tiene en cuenta la dinámica de la política postotalitaria de la URSS, en la que el consenso ocultaba las luchas a caras de perro que se libraban entre bastidores, en las que el líder tenía más de intermediario y negociador que de dictador. 
La lucha se libraba a dos niveles, el ideológico y el de la realpolitik. En el plano ideológico la RDA y Vietnam del norte constituían dos elementos que podían hacer peligrar el edificio del la Realpolitik: la distensión. La consolidación de un consenso en el seno del politbureau y la inversión de un enorme capital político en la distensión en determinados momentos trascendentales constituyeron la principal contribución de Brezhnev a la historia internacional.
El consenso que Brezhnev había preconizado no era tan beligerante ni tan xenófobo como el que había existido con sus predecesores. No obstante, se basaba a todas luces en el fenómeno "paz por medio de la fuerza" y dejaba intactos todos los bastiones de la ortodoxia ideológica soviética, de modo que la distensión resultara aceptable a los partidarios de la linea dura. Por último, Brezhnev presidió los programas armamentísticos más caros y de mayor alcance de la historia de la URSS, con ello logró seguir siendo visto con buenos ojos por sus amigos conservadores.
La cumbre de Moscú y el acercamiento a la Alemania de Brandt habían supuesto un éxito abrumador de la política exterior de Brezhnev y éste albergaba sinceras esperanzas de que su amistad personal con Nixon y Brandt ayudara a reducir las tensiones de la guerra fría. Hombre de un realismo sin paliativos en política, caería en un romanticismo en el terreno de las relaciones internacionales. 


Sin Brezhnev y su sermón de la montaña la distensión del período 1970-1972 no se habría producido. El talante emocional y su experiencia de la II Guerra Mundial agudizaron su sensibilidad ante los peligros de una confrontación aramada entre la OTAN y el Pacto de Varsovia. Solo tiene uno que imaginarse a Kosygin en cuyo rostro nunca se dibujaba una sonrisa, al lúgubre Gromiko, o al belicoso Shelepin ocupando el lugar de Brezhnev en las cumbres internacionales y la diferencia resulta evidente. La tendencia a agradar que tenía Brezhnev, su naturaleza vanidosa y campechana, su amor poor los automóviles y demás oropeles extranjeros pueden considerarse debilidades de carácter, pero resultaron muy útiles para la distensión. Fue el primer dirigente soviético que voluntariamente adoptó el manto de pacificador y de estadista con sentido común, no el de revolucionario fanfarrón o el de emperador todopoderoso. Fue el primer mandatario del Kremlin en utilizar sus imágenes de TV con líderes occidentales como truco publicitario dentro de la URSS. Egon Bahr señala acertadamente en sus memorias que Brezhnev fue necesario para la transición a Gorbachov, lo que éste llevó a cabo, lo inició él. 
Fue un valor muy importante para la consecución de la paz mundial.

sábado, 6 de diciembre de 2008

6 de diciembre, día de la Constitución.


El otro día salía en los medios una encuesta del CIS sobre la CE, su conocimiento por los encuestados y la necesidad de reforma o no.
El gran titular decía que el 60% de los encuestados estaba a favor de reformar la CE, pero si leíamos un poco más a fondo el artículo veíamos que el 85% no sabía absolutamente nada de ella. Así está la encuesta y el país me temo. En la entrada anterior en la que critico la frivolidad de UPyD con la reforma constitucional, porque en realidad no difiere de ERC o PNV en querer SU cambio constitucional. Quedó patente en que la disparidad de opiniones llama a la prudencia sobre el cambio constitucional porque cada uno de nosotros queremos el cambio a nuestra manera. Yo personalmente querría un mayor centralismo y el cierre de las competencias autonómicas, pero mi opinión no vale más que la de los más autonomistas que desean mayores competencias, por ello no estoy a favor de la reforma. Yo no soy el dogmático. Pero he visto en los comentarios anteriores un tufillo a despotismo ilustrado que nos devuelve al siglo XVIII, en donde se hacía todo por el bien del pueblo pero sin contar con él. 
De este pie cogea UPyD. Con solo un puñado de votos se ponen a pontificar sobre lo bueno que sería SU cambio constitucional y lo malo que sería el cambio de los demás. La piragua entre dos portaaviones (como la definió la Díez) está a punto de zozobrar debido a este despotismo.
 
Se debe hacer examen de conciencia sobre el dogmatismo de cada uno. Quienes han decidido que una pandilla de inconscientes no pudieran tocar a la ligera el texto constitucional fueron los padres de la Constitución. Ellos con gran conocimiento del pasado constitucional español y con gran proyección de futuro establecieron el rígido procedimiento del art 168. No estoy en contra de la reforma, estoy en contra de ella sino cuenta con el consenso necesario que pasa irremediablemente por los 23 millones de votos de PP y PSOE y no por los 0'3 de UPyD. Bipartidismo, no. Realidad matemática porque es lo que gente ha votado.

jueves, 4 de diciembre de 2008

UPyD: vaselina constitucional.


Ante la proximidad del 30 aniversario de nuestra Carta Magna he decidido escribir mi tradicional artículo con motivo de la festividad del 6 de Diciembre. Pero no va a ser mi tradicional loa al texto constitucional que ha permitido el mayor y más prolongado progreso de este país durante toda su historia. 
Distintos juristas han calificado nuestra cosntitución como muy rígida en cuanto al proceso de modificación y reforma. Estoy de acuerdo con ellos. Pero no creo que eso sea algo malo. La historia del cosntitucionalismo contemporáneo nace en Estados Unidos con la elaboración en 1787 del primer, y más antiguo, texto constitucional del mundo. La constitución americana era la carta fundacional del nuevo país, antes de ella Estados Unidos no existían, solo existían estados separados unos de otros. Esto convierte al texto jurídico en un documento político, de ahí que la legislación americana no adopte mecanismos de reforma, sino de enmiendas. El texto como fundacional del nuevo país es intocable.
En el viejo continente las cosas no funcionaron así. Los Estados europeos preexisten a los textos constitucionales. Es innegable que Francia exitía antes de las sucesivas constituciones revolucionarias y que España existía antes de la CE 1812. De ahí que como mero instrumento jurídico la constitución se pudiera modificar de muchas formas. Como así sucedió.
A mi entender, el texto constucional español de 1978 tiene ciertos tintes del constitucionalismo americano en cuanto al espíritu de la Ley. El texto entierra definitivamente el edificio político-jurídico del franquismo y supone el nacimiento de un marco totalmente nuevo que, aunque edificado por la vía de la reforma del franquismo, quiere de forma innegable separarse de él y crear, por así decirlo, una nueva España. La España en democracia. 
Todos conocemos al los que, por ignorancia, temeridad o enemistad, quieren vaciar de contenido la Constitución que nos hemos dado en un período muy difícil de nuestra historia reciente. Pero hay un elemento nuevo en la partida: UPyD. 
Si analizamos detenidamente el programa electoral de UPyD vemos con detenimiento que este partido desea la reforma total del texto constitucional en una decena de asuntos que afectan a la médula espinal del funcionamiento de este país: desde la Corona, la ley electoral y sus circunscripciones  el poder judicial y la articulación del Estado. Casi nada. De una manera frívola ven en la total reforma la solución a los males de este país. "Que algo va mal, no pasa nada reformamos la Constitución" en el más puro estilo del siglo XIX español. Queda patente una frivolidad enorme que olvida el gran consenso que hubo en 1978 y que olvida que los constituyentes quisieron que para la reforma fuese necesario un consenso similar que hoy no existe. 
La frivolidad con la que UPyD trata la Constitución es tan peligrosa como los ataques frontales de otras formaciones y grupúsculos, es mayor si cabe debido a su supuesta devoción por ella. UPyD no celebra nuestra constitución actual quiere otra y en ello no difiere mucho de ERC, PNV o BNG, quiere como ellos su propia constitución, la que UPyD haría a su imagen y semejanza, es decir, estrecha y moldeable por si hay que volver a cambiarla fruto de los vientos de cambio que marean la veleta que es su partido.
No estoy en contra del fondo de las reformas que propone UPyD. Es más, coincido en que hay que reformar la estructura del Estado y creo que hay que hacerlo en la dirección que UPyD propone. Pero seamos serios no solo está UPyD en el debate político. El pluralismo hace que ninguna de las propuestas sea peor que las demás, solo distintas. Demonizar unas y alabar la propia con tanta ligereza es lo que critico. 
Mucho ha luchado el conjunto de este país por dotarnos de un orden constitucional viable y justo, como para que se frivolice con su reforma de forma tan unilateral, más para una fuerza política que consta en la actual legislatura con solo un diputado en Cortes. La CE se merece mucho más que frivolidades, más este 6 de Diciembre.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Brezhnev, el erizo de la URSS.


Un libro sobre pensadores rusos de Isaiah Berlín distingue entre los zorros y los erizos. Los zorros son los pensadores que conocen muchas verdades distintas, mientras que los erizos solo conocen una, la más importante. Leonid Brezhnev no era un pensador, pero en materia de política exterior tenía una sola convicción fuerte, como el erizo del libro de Isaiah Berlín. Había que evitar a toda costa la guerra contra Estados Unidos y occidente. 
Su vida en el partido y en la política estuvo profundamete marcada por la guerra al igual que muchos de los viejos comunistas. Le disgustaba mucho el estilo extremista de Kruschov, criticaba abiertamente los excesos de su política exterior por situar a la URSS en posiciones difíciles y poco defendibles en cuestiones como la cubana y la berlinesa. 
Al principio Brezhnev, como desconocedor en absoluto de la política exterior, se dejó guiar por la linea dura del partido. Lo que llevó a Kissinger y occidente a tacharlo de "brutal", una apreciación errónea pero lógica si nos dejamos llevar por el final de la primavera de Praga y la doctrina Brezhnev de la soberanía limitada. No era así; Brezhnev intentó por todos los medios que lal crisis checoslovaca no terminase en invasión, pero las duras críticas que estaba recibiendo por parte del SED de la RDA le llevaron a actuar para decapitar las tendencias liberalizadoras de Checoslovaquia.
Brezhnev, en realidad, desplegaba más amabilidad que maldad y más vanidad que crueldad premeditada. Detestaba los enfrentamientos abiertos y extremos, era agradable y encatador, resultaba incluso atractivo en su juventud con sus ojos azules y sus cejas. Con sus amigos era un hombre modesto, gregario, de costumbres sencillas, gran conversador y sin ínfulas de poder. Decía que la amabilidad te podía hecer llegar muy lejos en política y así lo hizo. A Brezhnev le resultaba tan natural sonreir como a Kruschov amenazar con el puño.
Por naturaleza era centrista y enemigo de los movimientos políticos extremos y aunque su camarilla política estaba formado por estalinistas extremos, sus aspiraciones pacíficas salieron airosas, pese a su mediocridad intelectual. 
Pero para que la distensión tuviera éxito necesitaba sentar a la mesa de negociaciones a la administración americana y eso estaba muy verde cuando llegó al Kremlin, necesitaba a otro presidente, necesitaba a Richard Nixon. Y necesitaba darle un buen motivo para sentarlo a la mesa, ese fue la paridad nuclear conseguida por Brezhnev. Dio su aprobación para el despliegue masivo de ICBM en silos fortificados que suponían un gasto del 20% del presupuesto de defensa. 
A pesar de ser un ignorante en cuestiones internacionales supo rodearse de una camarilla aperturista, como Andropov y el fiel Gromiko que llevaron a buen puerto la distensión y la firma de los primeros acuerdos SALT y el Protocolo de Helsinki. Él solo logró en 15 años lo que no supieron o pudieron hacer ni Stalin ni Kruschev en treinta: lograr que occidente reconociese la esfera de influencia soviética, sus fronteras y que Alemania Federal y sus aliados reconociesen que Berlín occidental no formaba parte de la RFA.