viernes, 12 de diciembre de 2008

El sermón de la montaña de Leonidas Brezhnev.


Leonidas Brezhnev fue uno de los miembros del PCUS que, en un golpe palaciego, desalojó a Nikita Kruschev de la Secretaría General del PCUS y, por tanto del gobierno de la URSS. El golpe palaciego fue efectuado por elementos de segunda fila que vieron defraudadas sus esperanzas de una autentica dirección colegiada de la URSS. El detonante, los continuos fracasos de la política de Kruschov, tanto a nivel interior, en economía, como a nivel exterior en el caso de la Crisis de los Misiles cubanos o la Crisis de Berlín. 
Las aventuras exteriores de Nikita produjeron no pocas inseguridades en el seno del PCUS que, sabedores de la inferioridad militar con respecto a Estados Unidos no querían volver a sufrir los efectos de una guerra a gran escala que nadie había olvidado, máxime si añadían el elemento crucial: la bomba atómica.
Así que Leonidas Brezhnev y su cautela en política exterior el mantra de todo su mandato. 
El solitario y avejentado Brezhnev soltaba a todo el politbureau unas perolatas sobre los beneficios de la distensión y las desconfianzas que ésta suponía para gran parte de la administración Nixon, salvo para Nixon. El profesor Zubok lo relata de una manera magistral en su libro El Imperio Fallido. Así que lo que sigue son extractos del mejor capítulo sobre política exterior que he leído en mi vida de estudiante de Historia que sigo siendo, espero que os guste tanto como a mi.
A pesar del celo ideológico del politbureau, el ministerio de Asuntos Exteriores y el KGB presentaron la distensión como la mejor posibilidad que tendría la URSS de acumular poder y propagar su influencia en el mundo. Los debates en el seno del politbureau nunca desarrollaron una oscura estrategia de dominación mundial como pensaban los neo conservadores de la administración Nixon. Ya que la mayoría de sus miembros carecía de la visión y claridad de juicio de lo que la URSS debía hacer con su creciente influencia. Ni siquiera sabían como aprovecharse del hecho de que EEUU se encontrara con el agua al cuello en Vietnam. 
El comportamiento de los soviéticos durante los años que condujeron a la distensión solo puede comprenderse si se tiene en cuenta la dinámica de la política postotalitaria de la URSS, en la que el consenso ocultaba las luchas a caras de perro que se libraban entre bastidores, en las que el líder tenía más de intermediario y negociador que de dictador. 
La lucha se libraba a dos niveles, el ideológico y el de la realpolitik. En el plano ideológico la RDA y Vietnam del norte constituían dos elementos que podían hacer peligrar el edificio del la Realpolitik: la distensión. La consolidación de un consenso en el seno del politbureau y la inversión de un enorme capital político en la distensión en determinados momentos trascendentales constituyeron la principal contribución de Brezhnev a la historia internacional.
El consenso que Brezhnev había preconizado no era tan beligerante ni tan xenófobo como el que había existido con sus predecesores. No obstante, se basaba a todas luces en el fenómeno "paz por medio de la fuerza" y dejaba intactos todos los bastiones de la ortodoxia ideológica soviética, de modo que la distensión resultara aceptable a los partidarios de la linea dura. Por último, Brezhnev presidió los programas armamentísticos más caros y de mayor alcance de la historia de la URSS, con ello logró seguir siendo visto con buenos ojos por sus amigos conservadores.
La cumbre de Moscú y el acercamiento a la Alemania de Brandt habían supuesto un éxito abrumador de la política exterior de Brezhnev y éste albergaba sinceras esperanzas de que su amistad personal con Nixon y Brandt ayudara a reducir las tensiones de la guerra fría. Hombre de un realismo sin paliativos en política, caería en un romanticismo en el terreno de las relaciones internacionales. 


Sin Brezhnev y su sermón de la montaña la distensión del período 1970-1972 no se habría producido. El talante emocional y su experiencia de la II Guerra Mundial agudizaron su sensibilidad ante los peligros de una confrontación aramada entre la OTAN y el Pacto de Varsovia. Solo tiene uno que imaginarse a Kosygin en cuyo rostro nunca se dibujaba una sonrisa, al lúgubre Gromiko, o al belicoso Shelepin ocupando el lugar de Brezhnev en las cumbres internacionales y la diferencia resulta evidente. La tendencia a agradar que tenía Brezhnev, su naturaleza vanidosa y campechana, su amor poor los automóviles y demás oropeles extranjeros pueden considerarse debilidades de carácter, pero resultaron muy útiles para la distensión. Fue el primer dirigente soviético que voluntariamente adoptó el manto de pacificador y de estadista con sentido común, no el de revolucionario fanfarrón o el de emperador todopoderoso. Fue el primer mandatario del Kremlin en utilizar sus imágenes de TV con líderes occidentales como truco publicitario dentro de la URSS. Egon Bahr señala acertadamente en sus memorias que Brezhnev fue necesario para la transición a Gorbachov, lo que éste llevó a cabo, lo inició él. 
Fue un valor muy importante para la consecución de la paz mundial.

1 comentario:

Paula dijo...

Está muy bien el post!!

Ahora tienes que hacer otro contando las excentricidades de Brezhnev (su pasión por los coches, etc.)

Está en preparación el post sobre J.Adams

Xo