jueves, 4 de diciembre de 2008

UPyD: vaselina constitucional.


Ante la proximidad del 30 aniversario de nuestra Carta Magna he decidido escribir mi tradicional artículo con motivo de la festividad del 6 de Diciembre. Pero no va a ser mi tradicional loa al texto constitucional que ha permitido el mayor y más prolongado progreso de este país durante toda su historia. 
Distintos juristas han calificado nuestra cosntitución como muy rígida en cuanto al proceso de modificación y reforma. Estoy de acuerdo con ellos. Pero no creo que eso sea algo malo. La historia del cosntitucionalismo contemporáneo nace en Estados Unidos con la elaboración en 1787 del primer, y más antiguo, texto constitucional del mundo. La constitución americana era la carta fundacional del nuevo país, antes de ella Estados Unidos no existían, solo existían estados separados unos de otros. Esto convierte al texto jurídico en un documento político, de ahí que la legislación americana no adopte mecanismos de reforma, sino de enmiendas. El texto como fundacional del nuevo país es intocable.
En el viejo continente las cosas no funcionaron así. Los Estados europeos preexisten a los textos constitucionales. Es innegable que Francia exitía antes de las sucesivas constituciones revolucionarias y que España existía antes de la CE 1812. De ahí que como mero instrumento jurídico la constitución se pudiera modificar de muchas formas. Como así sucedió.
A mi entender, el texto constucional español de 1978 tiene ciertos tintes del constitucionalismo americano en cuanto al espíritu de la Ley. El texto entierra definitivamente el edificio político-jurídico del franquismo y supone el nacimiento de un marco totalmente nuevo que, aunque edificado por la vía de la reforma del franquismo, quiere de forma innegable separarse de él y crear, por así decirlo, una nueva España. La España en democracia. 
Todos conocemos al los que, por ignorancia, temeridad o enemistad, quieren vaciar de contenido la Constitución que nos hemos dado en un período muy difícil de nuestra historia reciente. Pero hay un elemento nuevo en la partida: UPyD. 
Si analizamos detenidamente el programa electoral de UPyD vemos con detenimiento que este partido desea la reforma total del texto constitucional en una decena de asuntos que afectan a la médula espinal del funcionamiento de este país: desde la Corona, la ley electoral y sus circunscripciones  el poder judicial y la articulación del Estado. Casi nada. De una manera frívola ven en la total reforma la solución a los males de este país. "Que algo va mal, no pasa nada reformamos la Constitución" en el más puro estilo del siglo XIX español. Queda patente una frivolidad enorme que olvida el gran consenso que hubo en 1978 y que olvida que los constituyentes quisieron que para la reforma fuese necesario un consenso similar que hoy no existe. 
La frivolidad con la que UPyD trata la Constitución es tan peligrosa como los ataques frontales de otras formaciones y grupúsculos, es mayor si cabe debido a su supuesta devoción por ella. UPyD no celebra nuestra constitución actual quiere otra y en ello no difiere mucho de ERC, PNV o BNG, quiere como ellos su propia constitución, la que UPyD haría a su imagen y semejanza, es decir, estrecha y moldeable por si hay que volver a cambiarla fruto de los vientos de cambio que marean la veleta que es su partido.
No estoy en contra del fondo de las reformas que propone UPyD. Es más, coincido en que hay que reformar la estructura del Estado y creo que hay que hacerlo en la dirección que UPyD propone. Pero seamos serios no solo está UPyD en el debate político. El pluralismo hace que ninguna de las propuestas sea peor que las demás, solo distintas. Demonizar unas y alabar la propia con tanta ligereza es lo que critico. 
Mucho ha luchado el conjunto de este país por dotarnos de un orden constitucional viable y justo, como para que se frivolice con su reforma de forma tan unilateral, más para una fuerza política que consta en la actual legislatura con solo un diputado en Cortes. La CE se merece mucho más que frivolidades, más este 6 de Diciembre.

16 comentarios:

Vitrubius Volante dijo...

Siento cierta simpatía por UPyD, pero este comentario emana del asco que le tengo a la sacralización de la Constitución.

Creo que nuestra Constitución es más sintomática que causal: ¿debemos la democracia a la Constitución (más allá del plano teórico)? ¿O es la Constitución la que vino con la democracia? ¿Es un texto revelado, excepcional, que ha obrado la alquimia de la paz social? ¿No será que la paz y el progreso de los que hemos disfrutado se deban a los mismos factores que dieron lugar a la Constitución, y no a la misma? Hartazgo, ansias de paz y normalización, fuerza económica contenida que se reveló con el fin del régimen... Estábamos maduros. Podemos idealizarla lo que queramos, pero la única circunstancia que hace que nuestra actual constitución sea diferente a las anteriores es que es fruto de un amplio consenso. Lo cual vuelve a deberse al momento: nunca antes el país había estado tan dispuesto a reconciliarse como durante la Transición. El texto ha durado porque no hemos tenido ni tenemos ganas de darnos de hostias. Por de pronto, estamos cansados.

Pero, en fin, es una Constitución. Y eso está bien, ¿no? Sin embargo, no es un prodigio de la técnica jurídica. No soy un experto, pero estoy seguro de que algunas aspectos de la Constitución podrían ser mejorados: definir y cerrar el modelo autonómico, abolir ese anacronismo ranciuno que es la Monarquía (encarnada en nuestro querido Rey Senil I), etc.

Bueno, os dejo porque Cadáver me obliga a ver una peli.

Quizá os vuelva a escribir.

Grmbl, grmbl...

Anonimus "the Third" dijo...

En primer lugar, decir que no soy un sumo sacerdote. No creo en la sacralidad absoluta de un texto. Y sin embargo no puedo estar más de acuerdo contigo. Será que mis genes USA me hacen ver en la Constitución una piedra fundacional: se puede reformar el edificio siempre, sin necesidad de llegar tan abajo en los cimientos.
En mi muy personal opinión, la frivolidad de UPyD procede de la frivolidad de UPyD en sí mismo. No niego que un partido de ese carácter sonaba refrescante. Pero me da la sensación de que Rosa Díez, una mujer muy inteligente, ha engañado a cientos de personas bienintencionadas en toda España para que respalden su nueva aventura profesional.
No puedo dejar de ver en UPyD la gran maniobra de una política que se veía en la calle (el PSOE la iba a sacar de circulación) y fue muy rápida para buscarse los garbanzos en otro sitio. Y me irrita, no por ella, sino porque creo que miles de votantes y colaboradores desinteresados de ese partido realmente creyeron/creen en la idea de un partido fresco que reaccione contra el bipartidismo aburrido de PP y PSOE.
Hubiese preferido que su escaño lo tuviera Savater. Creo que le vamos a dedicar pronto un post a este buen señor en nuestro blog. Pero "la Díez" sabía que sólo caería uno, y supo que debía ponerse en esa posición de la lista para seguir teniendo prebendas oficiales. Algún día deberían El Mundo o El País publicar las cuentazas privadas de esta señora cuando era eurodiputada de 1999 a 2007.

Invitados a pasar por nuestro blog

http://anonimusiv.blogspot.com

Paula dijo...

Lo siento Viri, pero no puedo estar de acuerdo contigo. Crees que el país estaba maduro en el 78?? Ni mucho menos. Fue una época de enormes incertidumbres y muchos, muchos temores. La Constitución fue un gran ejercicio de responsabilidad y esfuerzo democrático llevado a cabo por gente que había militado y militaba en bandos ideológicamente antagónicos y, hasta hacía nada, enfrentados. (Por no hablar de los represaliados)
En ese ambiente la Constitución fue piedra de toque y asentó un viaje que debía ser de no retorno hacia la democracia. ¿Se habían dado pasos previos? Sí ¿eran definitivos? No, y para que fuesen definitivos la Constitución era imprescindible.
Ante el incierto futuro del país y para que no se convirtiera en una democracia fallida o en una democracia bananera (en iberoamérica hay un montón de ejemplos, elige el que más te guste)se decidió blindar la carta magna, de manera que cualquier reforma nazca de un consenso pleno entre los distintos partidos políticos.
Francamente, ante la penosa, poco preparada y carente de escrúpulos clase política que tenemos hoy en día, que se blindase la Constitución haciéndola "intocable" es una suerte para la ciudadanía.

Los problemas que hoy en dia tiene este país son resultado de negligentes maniobras políticas. La solución no está en romper la baraja ni cambiar las reglas de juego sino en hacer y defender una política responsable. Si "la esperanza blanca de este país" como se presenta UPyD no tiene claro eso mal vamos!

Oink¡¡¡ dijo...

Jajajajajaj¡¡¡

Anda que no le hacen falta reformas a la Constitución ni nada¡¡¡

Y las que propone UPyD son sólo las más urgentes, como bien reconocen muchos upydistas como Blanco Valdés...

No encontrarás a un sólo constitucionalista que no opine que la constitución necesita un traje nuevo, así que no te obsesiones con UPyD, ni alivies tu frustración contra Rosa Diez...

Poco sacralizados tienes tú ciertos mitos recurrentes en tus obsesivos post...que repites como lo hace el fanático con el catecismo católico...blabalabla.

En fin, que no seas tan terco y dogmático, reflexiona, recapacita...

Y como escribió Fernando Savater: debemos aspirar a ser conservadores, pero para conservar algo que sea digno de ser conservado. Hasta entonces seamos progresistas.

La constitución del 78 en su día fue progreso; hoy conservarla es contraproducente. Hay que progresar un poco más dando un paso adelante...

Lo demás, es todo inmovilismo cerril.

Un saludo, amigo ultramontano (es coña, no te lo tomes a mal).

Paula dijo...

Oink:
Una cosa es que no necesite un "traje nuevo" y otra es que la Constitución sea la "Nancy vestiditos" de los políticos de este país. Que dejan todos bastante que desear.

Blanco Valdés reconoce que la Constitución debe ser reformada y es Upydista... pero no se mete en verdaderos cenagales políticos de los que puede salir pringado de mierda hasta los codos véase: ir de cabeza de lista de UPyD por Coruña.
Que una cosa es apoyar un partido y otra ser el tonto del pueblo.

Me pregunto por qué la gente que decide implicarse a fondo en un partido desconcecta el cerebro y deja automáticamente de ser crítico para adoptar los postulados que el partido "le implanta": así, masticaditos y sin pensar; que el pensamiento independiente es algo muy feo muy feo.

David Alonso dijo...

Yo soy terco, solo animo a oink a que se pare a leer el art 168 de la CE y verá que para cambiar la CE hace falta la aprobación de 2/3 partes de cada cámara y eso pasa irremediablemente por el PP y el PSOE. Que como saben que entre ellos no hay consenso para el cambio constitucional y como saben que han de disolver las cámaras y convocar elecciones una vez las cámaras aprueben el cambio, no lo hacen.

Yo no soy el terco, lo son los padres de la CE que idearon un sistema tan cerrado de reforma y modificación del texto y, mira, funciona porque evita que:
1. se frivolice sobre el texto constitucional y sus reformas a la mínima.
2. Evita que oportunistas de la política (osea, casi todos) jueguen con ella. Mira si esta bien hecha que los partidillos de mierda no se la han podido cargar.

Y el 6 de diciembre solo podemos celebrarla.
PD. Blanco Valdés es de la rama crítica del PSOE pero no de UPyD, de ahí que les hubiera rechazado.

Paula dijo...

Y qué es sino UPyD más que críticos del PSOE???

Oink¡¡¡ dijo...

Paula¡¡

Ufffffff¡¡¡

En el UPyD hay casi más críticos del PP que del PSOE, porque es más fácil sacudirse el sanbenito de fachas que se les atribuye pasándose a una formación nueva y en ciertos aspectos no tan distante ideológicamente (en otros aspectos sí, y mucho) que hacer uso de una capacidad crítica que está disminuida por el dogmatismo y la indolencia del que comulga con ruedas de molina..., como les pasa a los socialistas del PSOE.

Ciertamente fueron bien ingenuos quienes pensaban que Valdés se iba a convertir en el candidato de UPyD, renunciando a su brillante trayectoria académica...
Quizás ese sea el gran problema de UPyD, el contar con intelectuales de prestigio en las áreas que afectan a la política directamente (filosofía, derecho,historia...)pero carecer de personas que estén preparadas y dispuestas a sumergirse en la podredumbre de la política activa...

David:
Una cosa es reformar la constitución y otra revisarla.
Para la gran cantidad de temas urgentes de reforma no hay que acudir a mayoría tan cualificada, ni disolver cortes, ni período constituyente, ni nada...; pues ese procedimiento sólo se aplica para ciertas áreas sustantivas de la constitución (de hecho, de las reformas planteadas sólo "sería necesario" para hacer que la heredera sea Leonor...).
No seas exagerado ni tremendista.

David Alonso dijo...

Yo no soy exagerado, pero para eliminar la provincia como circunscripción electoral si hay que reformarla de manera profunda. También para la reforma del poder juducial que propugna UPyD. No obstante no es lo que quiera UPyD, hacen falta bastante más que los diputados de UPyD, más que uno.

Paula dijo...

Oink:

en realidad UPyD es un fondo de saco donde caben todos... menos los que, como la señora presidenta, tienen un pasado político (no vaya a ser que el partido se infecte). Y eso, supuestamente, es porque el partido no es blanco ni tinto ni tiene color: carece de un congreso fundacional donde se le dote de una línea ideológica definida y, a partir de ahí, echarse a andar.

La desgracia (para los ciudadanos) que supone UPyD es que, a pesar de que se vende como una alternativa (y un montón de cosas bonitas) no lo es, tú mismo lo dices. No hay políticos. Hay unas bases ilusionadas y voluntariosas que lo único que sólo están capacitadas para repartir panfletos, pegar carteles y recoger firmas... pero eso no es política. Por otro lado hay unos cuantos "simpatizantes sonoros" con gancho, imagen sensata o "molona" o intelectualoide que sonríen para la foto y afirman apoyar la iniciativa... pero que ni son políticos ni lo van a ser.

Con todo ese no es el mayor problema que plantea UPyD. El verdadero problema está en que el partido, bien de manera pretendida, bien por falta de pericia o sensatez, es un gran engaño. Es un fraude porque se presenta como alternativa a partidos bien organizados y con una tradición cuando no lo es. El hecho de que, como tú mismo afirmas y no sin sorna, hubo quien creyó que Blanco Valdés se metería en política es un síntoma más de que la gente de dentro no está siendo realista; incluso cuando no sería tan descabellado si se tiene en cuenta la cantidad de políticos que proceden del ámbito de la Universidad y de la administración pública.

El partido no está preparado y tardará en estarlo, pero eso no es lo que se dice al ciudadano. Al que se aturulla con un montón de iniciativas tan bonitas como difícilmente realizables y papeles de colores y falsa seguridad.

Ojalá hubiera un partido que ofreciera una alternativa, no ya de gobierno, sino de seriedad y de coerencia política que obligase a los "dos grandes" a hacer las cosas un poquito mejor. Ojalá!

Oink¡¡¡ dijo...

Amiga Paula, así surgieron en la decada de los 20, quizás ya un poco antes, desde principios de siglo, los vientos que nos trajeron la ilusionante II República, al grito de regeneración con ciertos partidos que realmente eran un arcoiris de gamas ideológicas...¡¡¡¡

Quién sabe si dentro de 20 años...¡¡¡

David Alonso dijo...

¿Si dentro de 20 años tendremos una nueva II República y todo lo que vino detrás? Lo dicho, santa Lucía que me quede como estoy

Oink¡¡¡ dijo...

No seas literalistas, que sabes que ese no era el mensaje...

David Alonso dijo...

Ya, pero la historia es la que es. Y yo no deseo la vuelta de una nueva II república. Con la Monarquía constitucional que tenemos estoy más que contento.

Paula dijo...

El ver la II República como un momento bucólico de enorme apertura y mayor libertad es no haber entendido nada. Desde luego es tan digna de no repetirse como lo que vino después!!

jorge dijo...

Exactamente, no haber entendido nada, pero nada de nada. Esa es la pura verdad.