miércoles, 14 de enero de 2009

La deslealtad presidencial.


El presidente estadounidense George W. Bush ha cometido su última deslealtad de su mandato. Mientras que el mundo cuenta las horas que faltan para que el nefasto presidente salga de la Casa Blanca y deje paso a su recambio con la esperanza de un futuro mejor, George Bush juega con sus capacidades ejecutivas, la última es la concesión de medallas presidenciales a sus aliados, pero ¿están todos? yo creo que no. Falta uno: José María Aznar.

No es que me diese un golpe fuerte en la cabeza durante las navidades, pero en esta entrada voy a romper una lanza por el Presidente José María Aznar, no por lo que hiciese bien, sino por lo que hizo mal. Durante su segunda legislatura José María Aznar miró más al exterior que al interior, lo que le llevó a mantener una estrecha relación con el conservador Presidente de Estados Unidos George Bush jr, en un principio era solo una muestra de atlantismo del que hacen gala los miembros del partido conservador, pero cuando se fue perfilando la acción exterior del Presidente Bush, la cosa cambió. Había un papel para España y ese papel era modificar la política exterior española en 300 años. Desde la paz de Utrech (en palabras de Aznar) nadie se había aliado con un Estado anglosajón para llevar a cabo una acción de guerra colonial, y eso es lo que fue la guerra de Iraq, una guerra neo-colonial. Pero el caso es que Aznar jugó un importantísimo papel en el plan orquestado por la Casa Blanca, debido a que España era miembro de turno del Consejo de Seguridad de la ONU y equilibraba la balanza de los disconformes dentro de la UE. 

No solo eso. Aznar se jugó absolutamente todo su capital político y el de su partido por seguir la voluntad de Bush. Su partido perdió las elecciones y llevó al PSOE al poder por otros ocho años debido a la decisión de Aznar. Éste hipotecó al conservadurismo español a ocho años (o más) de ostracismo en el ejecutivo por alinearse con Bush... Puso a España en el mapa dicen los conservadores, parece que Bush no lo cree así, porque fue el gran ausente de esa entrega de medallas infame.
Siendo objetivo y coherente (y no defiendo a Aznar), él Presidente Aznar debió haber estado ayer en Washington y debió ser condecorado, no porque sea un honor, sino porque esta medalla es para quien se la jugó por ir de la mano de Washington en la operación militar más impopular desde Vietnam y ahí Aznar debió ser condecorado. Es una medalla a la peor política exterior posible.

Pero al fin y al cabo, así paga el diablo a quien le sirve.

5 comentarios:

Vitrubius Volante dijo...

¡Hola! Bueno, lo primero que quiero decir es que el hecho de que no comente aquí desde hace tiempo no quiere decir que no lea absolutamente todo lo que vas soltando. Pero el caso es que hace tiempo que no leía nada tuyo que me apeteciera comentar, a veces porque no quería/podía embarcarme en una discusión sin final a la vista. Pero este artículo tuyo ha sido original y lo suscribo palabra por palabra. ¡Nos vemos!

Marulov Kahn dijo...

"Pero al fin y al cabo, así paga el diablo a quien le sirve."

Amén.

David Alonso dijo...

Que conste que si Bush fuera coherente con su forma de hacer política debería haber galardonado a Aznar, porque se lo jugó todo por él...pero bueno.

Anonimus Prime dijo...

Fantástico resumen, realmente admirable para quienes no poseemos la virtud de la concisión.

Aznar al final a resultado ser un lamentable cobrador, y ni siquiera se ha dignado en recoger los dividendos de su bochornosa política exterior. Lo más alucinante es que vaya por el mundo con la cabeza tan alta.

Saludos desde el anonimato,
Anonimus Prime
http://anonimusiv.blogspot.com

Clausius dijo...

Quizás sea salirse un poco del tema, pero hoy lo he estado pensando.

La idea es que como norma general los políticos no dicen o hacen lo que creen, basados en sus convicciones, sino lo que creen que les traerá beneficios, en especial electorales. Y mientras intetaba buscar ejemplos que me demostraran lo contrario, curiosamente hoy me ha venido a la cabeza este asunto. Sin entrar en el hecho en sí, la posición de Aznar al respecto del apoyo a los EE.UU. y al Reino Unido se basaba en sus principios y en lo que él consideraba que sería positivo para el país que presidía, pese a que sabía que su postura sería profundamente impopular. Alguno me diría que ya había decidido no volver a presentarse a unas elecciones, pero aún así creo que es uno de los pocos ejemplos que se pueden poner.

Saludos, aunque discrepemos en algunas cosas es interesante leer tu blog.