jueves, 22 de enero de 2009

Recuerde que está matando a un hombre.


La desclasificación de documentos de la CIA en el 2005 evidenció una posible conexión cubana entre Lee H. Oswald y la inteligencia cubana (si es posible llamarla así) lo que inició una serie de entrevistas entre el Congreso de los Estados Unidos y los por entonces responsables de inteligencia. Richard Helms que durante los sesenta sería jefe del servicio clandestino y luego director de la CIA declaró al Congreso en 2005 que su adjunto Desmond Fiztgerald había entregado armas de alta precisión con mira telescópicas a un agente cubano llamado Rolando Cubela que resultó trabajar para Castro la misma semana en la que fue asesinado el Presidente Kennedy. Esto se une a la conexión cubana que tenía Oswald. Éste había pedido de forma reiterada el visado de residencia en la URSS en su embajada en México DF, pensaba esperar en Cuba hasta que éste se tramitase. Ambas pistas señalan a Cuba como la organizadora del asesinato de Kennedy. Pero las conclusiones de la CIA nunca llegaron a la comisión Warren por miedo al terremoto político que podía desencadenar. Solo son pistas que se han desclasificado recientemente y recogidas por Tim Weiner en "Legado de cenizas".
Más tarde el presidente Johnson diría: "Kennedy trataba de atrapar a Castro, pero Castro le atrapó a el primero".
La venganza de los Estados Unidos y la CIA llegó con la caza del Che. La llegada de un general derechista al gobierno de Bolivia en 1966 puso a la CIA sobre la pista del insurgente, pista que pensaban perdida ya que tenían al Che por muerto en la República Dominicana. En 8 de octubre de 1966 el Che fue capturado tras un enfrentamiento con los soldados bolivianos y con él se desvanecían sus sueños de crear un Vietnam sudamericano. En su interrigatorio el Che dijo que Fidel solo había ajusticiado a los invasores extranjeros, luego, él mismo soltó una sonrisa al analizar que él mismo en esa situación era un invasor extranjero. Inistió en que sus ideas prevalecerían. Moriría por una ráfaga de ametralladora, sus últimas palabras fueron para Fidel, su mujer y su verdugo, le dijo: "Recuerde que está matando a un hombre".
La Agencia pidió las huellas dactilares para certificar la identidad del Che. "Puedo enviarle los dedos" dijeron sus captores. Sus verdugos le cortaron las manos y las mandaron a la CIA. Ésta fue una de las pocas operaciones de contrainsurgenia que tuvieron éxito en la historia de la CIA. El tiempo ha demostrado que sus ideas no solo no prevalecerían, sino que el comunismo "a la cubana" se ha convertido hoy en día en una rareza política en el mundo y que las ideas que han prevalecido fueron las del asesinado Presidente John F. Kennedy, pese a todos sus errores.

1 comentario:

Paula dijo...

Bueno! Esta entrada merece no uno sino una pila de comentarios.
¿Qué pasa, ya nadie quiere saber quién mató a Kennedy?

La teoría de que fue Cuba tiene algo de fascinante a simple vista por la lectura David frente a Goliat (un David que no abate al gigante dándole en la frente sino que, en aquel momento daba en buena parte del corazón, las ilusiones y las esperanzas de los estadounidenses). Aunque su violenta y mal aclarada muerte fue lo que acabó por convertirlo en un verdadero mito.

No obstante, también es cierto que Cuba no podría estar detrás del magnicidio si no tuviera para cubrirle las espaldas a su "primo de Zumosol", la poderosa URSS.

Espero que se sigan desclasificando archivos y podamos saber más de lo que hubo detrás del asesinato de Kennedy.