viernes, 27 de febrero de 2009

La Coruña vota no a la xunta de Galicia.


El domingo todos los gallegos tenemos una cita con las urnas y la decisión de votar, que nunca es facil, este año es más difícil que nunca. Tenemos unos candidatos de muy bajo perfil político y no sé si es cuestión endémica de las autonomías o de la política en general. Así que además de la ideología he intentado buscar motivos para otorgar el voto y me está siendo francamente difícil.
Las elecciones del 2005 dieron una exigua minoría de gobernabilidad al PSOE. Los escaños clave los obtuvo por la provincia de La Coruña y más en concreto por la ciudad de La Coruña. Ahora los sondeos dicen que el PSOE pierde esos dos escaños de la ciudad de La Coruña y es lógico.
La xunta de Galicia continuó con su política habitual con respecto a la ciudad, es decir, la inversión cero, o casi, porque siendo sincero se arreglaron 10 metros de aceras en la Plaza de Orense pagados por la xunta. Además de eso no ha habido inversiones en la ciudad que dio la xunta a Touriño, por eso probablemente la pierda (y con ella la xunta) este domingo. Siendo con Inditex y la refinería el centro industrial que más toneladas mueve en Galicia, la ciudad ha estado siempre recibiendo la menor cuantía por habitante de toda Galicia, y los coruñeses estamos hartos de esta mala praxis. Santiago recibe solo en carreteras para el presente año 125 millones de euros, mientras que La Coruña recibe en global de la región 30 millones de Euros, teniendo en cuenta que santiago tiene unos 80 mil habitantes y La Coruña 250 mil habitantes me parece irritante.
Se quiere cerrar el aeropuerto de La Coruña, que sino tiene más viajeros es debido a los altos precios de los vuelos porque todas las subvenciones se las lleva santiago, creando una demanda fantasma. Si no existiesen las subvenciones y las aerolíneas eligieran por oferta-demanda entonces se irían a Vigo y La Coruña.
El puerto exterior lo paga un tercio la UE, un tercio el Estado y el otro tercio el Ayuntamiento de La Coruña. La tercera ronda ya está terminada en lo que a las secciones minicipal y estatal se refiere, pero la autonómica no está ni expropiada. A Vigo se le va a ampliar el puente de rande, a sufragar por entero el auditorio y a construir un nuevo hospital. Todo seguro que inversiones muy apropiadas debido a la importancia estratégica de Vigo, pero que no se olvide el PSdG que las minicipales ganó el PP por un concejal menos de la mayoría absoluta y La Coruña simpre ha sido un feudo socialista dentro del mar azul que esta región.

Van a perder la autonomía por perder La Coruña. Yo desde luego voto NO a la xunta de Galicia.

miércoles, 25 de febrero de 2009

En el país de los ciegos...el juez es el rey.


El caso Mary Luz se ha cobrado su primera víctima: el ministro de Gracia y Justicia Mariano Fernández Bermejo. El duro entre los ministros ha tenido que dimitir por una confluencia mortal, el celo en exceso de la juditadura y la corrupción en el PP.
Vamos por partes. Los que me conocen saben que me gustaba el ministro de justicia y me gustaba porque daba la casualidad que era el único que sabía hablar en el gobierno. En un gobierno donde su portavoz no sabe hablar y cuesta sacar a los ministros y al presidente alguna oración compuesta con subordinadas, un ministro que se defiende en la oratoria se agradecía. Además de que, como me dijo un amigo, me gustan los "sociatas bocazas", pero ¿qué iba a ser de la democracia sin los políticos bocazas?
Su dimisión ha sacado a la palestra varios temas espinosos del panorama nacional.
El primero es la primera huelga de un poder del Estado. A todos nos han enseñado la clásica división de poderes enunciada por Montesquieu, en la que separados conviven ejecutivo, legislativo y judicial. Por tanto ¿Son los jueces unos funcionarios más del Estado o son un poder del Estado? definitivamente son un poder del Estado. Y no lo digo yo, lo dice el CGPJ que denegó el derecho a los jueces de ir a la huelga. Pero la gracia está en la convocatoria, que era por la modernización de la justicia. Teniendo en cuenta que este gobierno desde el 2004 ha multiplicado por cinco el presupuesto en materia de Justicia me parece muy fariseo convocar una huelga por este motivo, teniendo en cuenta que el problema nos llega desde el sexenio (1868) y por fin un gobierno inyecta dinero a la justicia y se le pone en huelga. A ningún ciudadano de a pie se le escapa que la huelga ha sido por las sanciones a los miembros de la judicatura por el caso Mary Luz.
Los jueces han convocado una huelga utilizando una simple excusa, es como si los profesores convocamos una huelga porque los padres no educan bien a sus hijos y nos llegan como nos llegan a las aulas.
La crisis de corrupción en el PP ha sido el segundo desencadenante de la dimisión del Ministro. Hasta el cuello en un caso que puede ser el final de Mariano Rajoy, el ministro le ha dado oxígeno al irse de cacería con el juez instructor del caso: Garzón. Y a puesto de manifiesto dos cosas. La primera es que el caos autonómico llega a tal punto que hacían falta 17 licencias de caza para un solo Estado. La segunda es que en política son más importantes las apariencias que los hechos. Fue más importante la apariencia que dio la cacería de Bermejo que el hecho de que la cúpula del PP y varias comunidades estén imputadas en casos de corrupción.

Y ya dimitido el ministro, el PP ve la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio. Se toma como una victoria propia la dimisión del ministro y ya ha puesto a otro en el punto de mira: Pedro Solbes.
Aunque hay muy poca cultura de dimisión en este país, el Ministro Bermejo ha puesto un poco de decencia en asumir responsabilidades en los asuntos públicos. Porque en los ejecutivos del PP yo no vi que Federico Trillo dimitiese por el Yak-42, cuando ahora como responsable de justicia del PP ha pedido con saña su dimisión. Yo no vi como Álvarez Cascos dimitir por el caso Prestige, por cierto por estar de caza. Yo no le vi dimitir por meter el AVE a Barcelona por unos terrenos geológicamente inestables "por sus cojones" (palabras de Álvarez Cascos) que pasaban por terrenos de Esperanza Aguirre (que casualidad). Yo no vi a Manuel Fraga dimitir como presidente de la xunta por estar de caza cuando se le hundía el prestige ante sus costas.
Como ahora tampoco veo dimitir a Camps por sus escándalo de corrupción. Ni tampoco veo que dimita nadie en la Comunidad de Madrid por el asunto de los espías o de la atribución ilegal de obras a allegados de la familia Aznar. Yo solo veo dimitir a Mariano Fernández Bermejo.

martes, 10 de febrero de 2009

New England Courant dice "si, pero" al Gobierno.



La política española es fundamentalmente cainita. En época de bonanza se crean problemas que no existe y en época de crisis se utiliza el hacha de la política para quebrar los cimientos del edificio del Estado debilitando al gobierno en lugar de criticarlo y apoyarlo. En lugar de decir no hay que decir "si, pero" como dicen los ingleses en relaciones internacionales.
En el debate de la crisis cada uno estuvo en su papel. No obstante el PP hizo una oposición constructiva, echó en cara al Gobierno medidas que tomó tarde o que desechó en su momento como la austeridad y el ahorro en los presupuestos de 1500 millones de euros, aqui el PP estuvo muy fino e hizo una oposición constructiva que cuestionó al gobierno sin minar sus fundamentos.
Peor estuvieron los demás grupos parlamentarios. Su actitud fue patética en una desesperada búsqueda de protagonismo en un momento en que la crisis aplastan la antaño atención mediática. Hoy mismo el atentado de ayer aparece en las páginas 30 y 40 de los diarios. Los partidos nacionalistas se han visto relegados a las páginas de sociedad de los medios y nadie le hace caso bajo problemas más importantes. Poco tienen que reprochar al gobierno grupúsculos parlamentarios que solo van al parlamento a buscar más dinero que se le quitan a otras regiones.
Su avaricia y su negligencia al intentar minar al Gobierno y con éste al Estado mismo para conseguir la atención es asqueroso y vomitivo. Dan una imagen de lo que son estos grupos, irresponsables ya que están abriendo una brecha en un barco que tiene una via de agua en lugar de achicarla.
The New England Courant apoya al Gobierno como institución del Estado y reclama de él responsabilidad en las labores de gobierno. HMS Pinafore dice "si, pero" al más estilo británico. Aunque se prefiera la Moncloa al 10 de Downing St.

lunes, 9 de febrero de 2009

Uno de los Estadistas más eficaces del siglo XX


La presidencia de Ronald Reagan estuvo plagada de contradicciones. Desde el principio se enfrentaron dos de las principales características del viejo actor de oeste, a saber, la de férreo anticomunista que había luchado desde el sindicato de actores y luchador por la paz. A Reagan le gustaba tan poco los comunistas como las armas nucleares, pero para el final de la segunda había que pasar por el diálogo con los primeros. Echó por tierra los postulados de la distensión por la que tanto había trabajado Nixon bajo un simple razonamiento: "si la distensión perpetúa la guerra fría, acabemos con ella". Por la que se lanzó a desarrollar el más caro e ineficaz programa de defensa, la Iniciativa de Defensa Estratégica o como la llamaron sus detractores la "Guerra de las Galaxias" que obligaría a la URSS a lanzarse a una nueva carrera armamentística en el espacio que financieramente no podían acometer. Por lo tanto Gorbachov decidió -en palabras de Raymond Garstroff- suspender la carrera de armanetos, en lugar de perderla.

Estas contradicciones del presidente se hicieron patentes en la configuración de su administración. Colocando a los halcones en la CIA con William Casey y en Defensa con Weinberger. Cosa que contrastó con la laboriosa paloma que dirigió la diplomacia estadounidense durante casi todo su mandato: George Shulzt.
Las luchas de éste con Weinberger y los halcones de la administración le llevaron a presentar su dimisión en no menos de cuatro ocasiones y en que Reagan nombrase a 6 asesores de Seguridad Nacional, el mayor número de un presidente. Pero Shultz resultó clave para la organización de las cumbres y para crear un ambiente de trabajo óptimo ya que se reunió más de 37 veces con su homólogo soviético, Eduard Schevernazche. Fue sin duda el arquitecto de la distensión de finales de la guerra fría.
Al final del mandato de Reagan, los fiascos del proceso Iran-Contra y la pérdida del Senado hicieron que el Presidente se inclinase más hacia su versión pacifista y hacia el consenso, eligiendo a su último Asesor de Seguridad Nacional: Colin Powel.
Shultz creó un auténtico clima de cooperación entre las distintas ramas de la administración logrando limar sus contradicciones. Fue con ello más eficiente que el solitario Kissinger que quería hacer las cosas a su manera llegando a rivalizar con el propio Presidente. Pero Shultz nunca sacó ls pies del tiesto y se llvó tan bien con Powel que éste bromeó que no se había dado esta situación desde Kissinger había ocupado ambos cargos.
Desde el trabajo de un subordinado obstinado y obediente llegó a ser uno de los estadistas más eficaces del siglo XX, pero con menor publicidad que Kissinger.