miércoles, 25 de febrero de 2009

En el país de los ciegos...el juez es el rey.


El caso Mary Luz se ha cobrado su primera víctima: el ministro de Gracia y Justicia Mariano Fernández Bermejo. El duro entre los ministros ha tenido que dimitir por una confluencia mortal, el celo en exceso de la juditadura y la corrupción en el PP.
Vamos por partes. Los que me conocen saben que me gustaba el ministro de justicia y me gustaba porque daba la casualidad que era el único que sabía hablar en el gobierno. En un gobierno donde su portavoz no sabe hablar y cuesta sacar a los ministros y al presidente alguna oración compuesta con subordinadas, un ministro que se defiende en la oratoria se agradecía. Además de que, como me dijo un amigo, me gustan los "sociatas bocazas", pero ¿qué iba a ser de la democracia sin los políticos bocazas?
Su dimisión ha sacado a la palestra varios temas espinosos del panorama nacional.
El primero es la primera huelga de un poder del Estado. A todos nos han enseñado la clásica división de poderes enunciada por Montesquieu, en la que separados conviven ejecutivo, legislativo y judicial. Por tanto ¿Son los jueces unos funcionarios más del Estado o son un poder del Estado? definitivamente son un poder del Estado. Y no lo digo yo, lo dice el CGPJ que denegó el derecho a los jueces de ir a la huelga. Pero la gracia está en la convocatoria, que era por la modernización de la justicia. Teniendo en cuenta que este gobierno desde el 2004 ha multiplicado por cinco el presupuesto en materia de Justicia me parece muy fariseo convocar una huelga por este motivo, teniendo en cuenta que el problema nos llega desde el sexenio (1868) y por fin un gobierno inyecta dinero a la justicia y se le pone en huelga. A ningún ciudadano de a pie se le escapa que la huelga ha sido por las sanciones a los miembros de la judicatura por el caso Mary Luz.
Los jueces han convocado una huelga utilizando una simple excusa, es como si los profesores convocamos una huelga porque los padres no educan bien a sus hijos y nos llegan como nos llegan a las aulas.
La crisis de corrupción en el PP ha sido el segundo desencadenante de la dimisión del Ministro. Hasta el cuello en un caso que puede ser el final de Mariano Rajoy, el ministro le ha dado oxígeno al irse de cacería con el juez instructor del caso: Garzón. Y a puesto de manifiesto dos cosas. La primera es que el caos autonómico llega a tal punto que hacían falta 17 licencias de caza para un solo Estado. La segunda es que en política son más importantes las apariencias que los hechos. Fue más importante la apariencia que dio la cacería de Bermejo que el hecho de que la cúpula del PP y varias comunidades estén imputadas en casos de corrupción.

Y ya dimitido el ministro, el PP ve la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio. Se toma como una victoria propia la dimisión del ministro y ya ha puesto a otro en el punto de mira: Pedro Solbes.
Aunque hay muy poca cultura de dimisión en este país, el Ministro Bermejo ha puesto un poco de decencia en asumir responsabilidades en los asuntos públicos. Porque en los ejecutivos del PP yo no vi que Federico Trillo dimitiese por el Yak-42, cuando ahora como responsable de justicia del PP ha pedido con saña su dimisión. Yo no vi como Álvarez Cascos dimitir por el caso Prestige, por cierto por estar de caza. Yo no le vi dimitir por meter el AVE a Barcelona por unos terrenos geológicamente inestables "por sus cojones" (palabras de Álvarez Cascos) que pasaban por terrenos de Esperanza Aguirre (que casualidad). Yo no vi a Manuel Fraga dimitir como presidente de la xunta por estar de caza cuando se le hundía el prestige ante sus costas.
Como ahora tampoco veo dimitir a Camps por sus escándalo de corrupción. Ni tampoco veo que dimita nadie en la Comunidad de Madrid por el asunto de los espías o de la atribución ilegal de obras a allegados de la familia Aznar. Yo solo veo dimitir a Mariano Fernández Bermejo.

1 comentario:

Anonimus Prime dijo...

Tienes toda la razón. Tanta que, sinceramente, no puedo añadir casi nada.

Al parecer, la dimisión ha sido maniobra política para dejar a Rajoy "sin palabras" (¿más?) en la recta final electoral, pero en mi bolg ya he expresado serias dudas sobre la oportunidad de esa medida, y el hecho de que abre una veda peligrosa: ¿Magdalena Álvarez sí y Bermejo no?, ¿Miguel Sebastián sí y Bermejo no?, etc, etc.

Te invito a leer y comentar la entrada que hemos dejado sobre este tema, a ver qué opinas.

http://anonimusiv.blogspot.com/2009/02/dimisiones.html

Saludos y bienvenido a la actividad,
Anonimus Prime