miércoles, 25 de marzo de 2009

La gran pregunta del siglo XX.


Sin lugar a duda el siglo XX es el más interesante y prolijo de la historia de la humanidad. Pocos siglos en la historia de la humanidad han sido tan intensos y tan apasionantes (soy contemporaneista, que se le va a hacer). Y en él todo gira alrededor de un protagonista: Alemania.
Alemania, primero con el expansionismo de la era Guillermina y luego con el III Reich ha sido el sujeto y actor indiscutible que ha permitido el auge de los dos protagonistas de la segunda mitad: la URSS y Estados Unidos y con el final de siglo el único hegemón: Estados Unidos.

Hay millones de libros que giran en torno al auge, desarrollo y caida del III Reich y, con ésto, de la II guerra mundial y del Holocausto judío. Hay innumerables títulos de películas sobre el III Reich y sobre la II Guerra Mundial. El III Reich junto a la II Guerra Mundial son, sin lugar a dudas, el tema central del siglo XX en cuanto a número de publicaciones y películas. Y sigue llenando páginas y estanterías. Pero ¿Por Qué?
Porque queda por contestar la gran pregunta del siglo XX: ¿Por qué uno de los países más industrializados del mundo, de los más cultos y civilizados entró en una vorágine que terminó con el mayor de los horrores imaginables? ¿Por Qué el uso de la más fría inteligencia al servicio de las más oscuras perversiones e inhumanidad? ¿Por qué se usó la civilización para sembrar la barbarie? Todas estas preguntas que se resumen en ¿Por qué el III Reich? no han sido debidamente contestadas y por ello los historiadores no han dejado de escribir ni los lectores de leer.
Yo no la puedo contestar. Puede que solo Ian Kershaw en su magna y magnífica biografía de Hitler (publicada en dos tomos) se acerque a esa respuesta. ¿Era toda Alemania Nazi?. Desde luego que no, pero hubo una serie de ideas que existían en Europa desde el siglo XIX que eclosionaron en una mayoría silenciosa que permitió el auge del monstruo. Kershaw explica por qué tantos alemanes lo adoraron, fueron sus cómplices o se sintieron impotentes para oponérsele. También explica con claridad meridiana los muchos momentos en los que las élites alemanas pudieron haber impedido su ascensión, pero como se equivocaron en sus juicios sobre el mosntruo que vivía con ellos... hasta que fue demasiado tarde.

Tal vez el III Reich necesitase de su total aniquilación y ocupación por los aliados para volver a ser Alemania. Esta entrada está dedicada a los hombres que creían en Alemania, no en el III Reich, Ellos desde luego no eran el III Reich, fracasaron en su misión, pero la historia les ha hecho un hueco.

lunes, 23 de marzo de 2009

Se busca candidato.


Se busca candidato a Secretario General del PSOE y a Presidente del Gobierno que cumpla los siguientes requisitos: ser un hombre de Estado, hablar idiomas, tener conocimientos en derecho, historia y relaciones internacionales. Tener conocimientos en protocolo, ser conciliador, reflexivo e inflexible en temas de Estado.

Parece una Utopía y lo es si estamos día a día al tanto de la política. Ya sea nacional o internacional parace que todos los países del primer mundo tenemos un problema de carencia de líderes políticos. Pero como mal de muchos... epidemia, no podemos lamernos las heridas consolándonos por que el resto del mundo no esté mucho mejor que nosotros. Y los problemas son de los partidos políticos que son los primeros carentes de sentido de Estado. Eligen el menor de los males para el partido y, en muchos casos, ante cálculos electorales eligen a candidatuchos a quemar para luego "intentar" aupar a un líder con fuerza. Hasta que sale mal. La democracia nos exige presentar al mejor candidato posible dentro del partido; y en su momento el Presidente Zapatero era el candidatucho a quemar ante una más que previsible derrota electoral. Pero los acontecimietos se aliaron con el Candidato Zapatero y auparon a un incapaz y a su recua de socialistas guays a la más alta magistratura electa del Estado. Todo por el mal cálculo del psoe que intentaba buscar un candidato de recambio que resultó ser permanente y está erosionando y marginando a gente más capaz. Al psoe de verdad.
El candidato de un Partido lo es hasta que sale elegido, entonces pasa a ser primero Presidente y luego jefe de su partido. Muchos no dan ese paso y se emponzoñan en contra del interés general.

Un ejemplo ha sido la retirada de las tropas de Kosovo. Todo el espectro político nacional estaba más o menos de acuerdo en la retirada de las tropas debido a que la misión había cambiado, ya no se trata de proteger a la población, sino de garantizar la independencia de una provincia que España no reconoce como Estado soberano. Pero la decisión había que consensuarla con la OTAN y Estados Unidos, como le avisó el propio Ministro Moratinos. De ahí que éste estuviese en contra como la mayoría del gabinete. Según la SER, lo más probable es que el plato lo cocinase el propio Presidente y la Ministra de Defensa. Chacón debería tener en cuenta que Moratinos es su superior en el gabinete, como vicepresidente tercero que es y dirigente de la política exterior. Pero el presidente es reacio a hacer caso a sus miembros del gabinete como ha declarado Valenzuela cuando fue consejero suyo. Al final aún va a tener razón el PP al decir que el problema no es el presidente americano, es el Presidente Zapatero desautorizando a medio gabinete. Por si fuera poco el cargo que antaño ocupaba Alfonso Guerra, vicesecretario general, ahora lo ocupa un bedel de instituto, mientras el Mariano pone a Abogados del Estado.

Al final si buscamos al socialista que más se adapta al perfil exigido tenemos lo siguiente:

sábado, 14 de marzo de 2009

Un César sin Imperio.


Hay ciertos acontecimientos históricos que por su significado más que interés o curiosidad, despiertan cierta pena. Para mi son unos pocos, la decadencia del Imperio español, el desastre de 1898, la guerra civil española y, por qué no, la caída del Imperio Romano de occidente. Siendo más rigurosos diríamos que todo imperio cae víctima de la misma enfermedad: la corrupción y que, por tanto, cuando cae es solo la sombra de lo que fue.
Más si cabe le pasa a Roma. Estando influenciados por películas, novelas y cómics, parece que la caída del imperio romano fue una catástrofe cultural y política de primer orden y que dio paso a la "oscura Edad Media" pero eso no es así, el Imperio Romano llevaba cayendo desde el siglo III, cuando los militares se metieron en política y cuando el Senado era tan corrupto que, más que nunca, apoyaban al mejor postor. Por eso cuando Rómulo Augústulo fue depuesto en 476 d.C. ya no existía de facto ningún Imperio Romano o, si se mira de otra forma, el Imperio siguió extiendo sin César... hasta Carlomagno.
Incluso podíamos decir que tras la caída del joven Rómulo el Imperio volvió a estar unido bajo un único Emperador, el de Oriente. Pero todos sabemos que aunque la historia admite lecturas y matices, a la luz de las pruebas ya nada fue igual para Roma. Por eso la Historia habla de un antes y un después de Rómulo Augústulo: el césar sin imperio.
Estando el solar Imperial ya invadido por la chusma bárbara (imparable desde la derrota de Valente en Adrianópolis 378) a los sucesivos Emperadores no les quedó más salida que firmar pactos -foedus- con los distintos pueblos bárbaros que, a cambio de instalarse en el Imperio, defenderían a éste de otros invasores bárbaros.
Odoacro, el líder de los bárbaros foederati de los ostrogodos, viendo que los visigodos habían ocupado partes importantes de Hispania y Galia le pidió al nuevo emperador niño, Rómulo Augústulo, una tercera parte de Italia para asentarse. El nuevo césar se negó lo que provocó que Odoacro, tras la batalla de Pavía, lo destronase y se proclamase, con el beneplácito de oriente, Dux de Italia. Cierto es que muchas de las provincias occidentales eran gobernadas por germanos, que eran nombrados funcionarios romanos. Estos reyes bárbaros, aceptaban como un honor que se les otorgara el título de Patricio o de Cónsul y gobernar una provincia de un imperio que consideraban casi místico y que parecía indestructible.
Zenón, el emperador de oriente, nunca había aceptado a Rómulo como su colega tras el derrocamiento del anterior emperador, Julio Nepote. Hasta su muerte, Nepote era el teórico superior de Odoacro y el virtual emperador de occidente, pero el barco se hundía y ya no existía ni la sombra de lo que era Roma, plagada por una serie de bárbaros sin cultura alguna se fueron romanizando a su manera iniciando el largo camino a la conformación de las distintas "identidades nacionales" de los Estados Europeos continentales, pero al menos todos hermanados bajo la herencia común Romana. Personalmente por ello siento cierto cariño hacia el que fue el último Emperador del occidente romano antiguo: Rómulo Augústulo.

Por suerte Roma sigue viva en nosotros, así que no le hagamos un mal homenaje abandonando nuestras raices romanas para adorar a los falsos ídolos anglosajones y, por lo tanto, bárbaros. Hoy que habitamos juntos en la UE, bárbaros foederati.

miércoles, 11 de marzo de 2009

El SPD y la democracia de Weimar.

Cuando el Mariscal Hindenburg dio el poder a Aldolf Hitler en enero de 1933, su partido, el nazi, comenzaba a descomponerse, había caído un serio 7% con respecto a las elecciones del año anterior y no tenía ninguna posibilidad de formar gobierno si la presidencia del Reich no se decidía a entregárselo. Fue una suerte para Adolf y su pandilla de pistoleros que el viejo mariscal tras unas jornadas en las que recibió no pocas presiones, quien decidió llamar a Hitler como canciller para formar gobierno. Gran parte de la culpa la tuvo el conservador burgués Von Papen que había sido trasladao del gobierno al año anterior y que ahora volvía como vicecanciller de Adolf.
El partido Socialdemócrata Alemán (el SPD) había sido el partido demócratico que había sustentado la democracia de Weimar junto con otros de derecha dudosa fe democrática, de los cuales el menos malo era el católico Zentrum y junto a un antisistema KPD (Partido Comunista). La crisis y el temor al fantasma del marxismo (del que SPD se había apartado ya) sirvieron para que la derecha burguesa y la derecha paleta wölkish del NSDAP demonizasen a la izquiera en conjunto y ésta perdiese cada vez más espacio electoral en el Reichtag.
Al final de la debil y poco popular democracia de Weimar, en enero de 1933 con 94 escaños de los 647 totales se enfrentó con las propuestas que el NSDAP (partido nacionalsocialista de los trabajadores alemanes) quería llevar a cabo: el camino a la dictadura. Mientras los miembros de las SA y las SS vigilaban de cerca a los parlamentarios para coartar su libertad de palabra y se daban frecuentes palizas a la salida del parlamento, un dirigente del SPD. Otto Wels habló valientemente defendiendo los principios de libertad, igualdad y justicia propios de la sociedad occidental y de las ideas ilustradas que ahora en Alemania se veían como los demonios de 1789. La respuesta del cabbo Hitler fue que la legalidad por si sola no bastaba. Tras ese debate se aprobó la "Ley de Autorización" que disolvía la institución parlamentaria y daba casi plenos poderes al canciller Adolf, con los 441 votos de todos los partidos contra los 94 de los socialdemócratas. Había terminado el experimento de Weimar. Alemania asesinaba de nuevo la democracia.
En un mes de esta reunión los nazis destrozaron las sedes del SPD y prohibieron sus clubes, y se despidieron a los funcionarios de este partido en la administración, muchos huyeron a Checoslovaquia donde abrieron su periódico, hecho que fue utilizado por los nazis para la ilegalización el 18 de junio de 1933 del que había sido el mayor partido obrero de Europa.
El partido había sobrevivido a la represión de 1880 de Bismarck, pero no a esta, o al menos eso pensaba la mayoría de miembros del SPD que comprendían que era la hora ya de agachar la cabeza para evitar las balas.

Los demás partidos fueron integrandose en el NSDAP o claudicaron, el último el católico Zentrum fue desarticulado por la Iglesia católica. Por orden del Cardenal Secretario de Estado Pacceli (que luego sería Pio XII) como moneda de cambio para firmar un concordato con el Reich.

"Donde se queman libros,
acaba quemándose a la gente también"
Heinrich Heine.

domingo, 1 de marzo de 2009

Un partido de 1789

Espero que por ser día de elecciones la Junta Electoral no me censure esta entrada porque de política se trata.
Hoy he ejercido mi derecho al voto y, aunque hubiera podido ser mejor, he votado agusto. Por una vez en mi corta vida como elector no he votado "útil" y he optado por las ideas. Es cierto que UPyD es un partido que tiene muchísmos lastres, demasiados para tratarse de un partido tan joven, pero es el único que parece haber vuelto a los orígenes en su pensamiento. A los orígenes de la democracia a lo Montesquieu, a los principios revolucionarios que sustentaron las revoluciones atlánticas y que permitieron dejar atrás el Antiguo Régimen. A los principios de 1789. Un buen amigo me decía que UPyD se trataba de un partido de ilustrados enciclopedistas franceses y no le falta razón.
No he perdido de vista que la política es algo más que ideales, es el arte de lo posible y siempre he votado por el arte de lo posible, pero en esta ocasión un voto de castigo se ha conjugado en mi caso con un voto ilustrado, por el de los grandes ideales que han convertido al Estado-Nación en el mejor instrumento de la política, y me refiero a la nación a la francesa, a la unión de ciudadanos libres e iguales y no a la noción alemana del término que entrañaba un pueblo, una tierra y un líder que encarnan los nacionalismos periféricos. Mientras que el camillero quin se queda con el concepto völkisch que heredó el NSDAP, yo me quedo con los principios que UPyD ha reclamado, la libertad, igualdad y fraternidad. Que todos los españoles son iguales en todo el territorio nacional.

No son revolucionarios, son unos copiones de la idea ilustrada de política, pero hay ideas que merecen ser copiadas, imitadas y resucitadas. Debemos de tenerlas siempre presentes en nuestro vocabulario democrático.
Espero que hayais votado agusto, yo desde luego me sigo emocionando como el primer día cuando voto, porque lo más importante no es el resultado, es el proceso en si mismo. Que haya elecciones ya es un éxito para todos.