miércoles, 11 de marzo de 2009

El SPD y la democracia de Weimar.

Cuando el Mariscal Hindenburg dio el poder a Aldolf Hitler en enero de 1933, su partido, el nazi, comenzaba a descomponerse, había caído un serio 7% con respecto a las elecciones del año anterior y no tenía ninguna posibilidad de formar gobierno si la presidencia del Reich no se decidía a entregárselo. Fue una suerte para Adolf y su pandilla de pistoleros que el viejo mariscal tras unas jornadas en las que recibió no pocas presiones, quien decidió llamar a Hitler como canciller para formar gobierno. Gran parte de la culpa la tuvo el conservador burgués Von Papen que había sido trasladao del gobierno al año anterior y que ahora volvía como vicecanciller de Adolf.
El partido Socialdemócrata Alemán (el SPD) había sido el partido demócratico que había sustentado la democracia de Weimar junto con otros de derecha dudosa fe democrática, de los cuales el menos malo era el católico Zentrum y junto a un antisistema KPD (Partido Comunista). La crisis y el temor al fantasma del marxismo (del que SPD se había apartado ya) sirvieron para que la derecha burguesa y la derecha paleta wölkish del NSDAP demonizasen a la izquiera en conjunto y ésta perdiese cada vez más espacio electoral en el Reichtag.
Al final de la debil y poco popular democracia de Weimar, en enero de 1933 con 94 escaños de los 647 totales se enfrentó con las propuestas que el NSDAP (partido nacionalsocialista de los trabajadores alemanes) quería llevar a cabo: el camino a la dictadura. Mientras los miembros de las SA y las SS vigilaban de cerca a los parlamentarios para coartar su libertad de palabra y se daban frecuentes palizas a la salida del parlamento, un dirigente del SPD. Otto Wels habló valientemente defendiendo los principios de libertad, igualdad y justicia propios de la sociedad occidental y de las ideas ilustradas que ahora en Alemania se veían como los demonios de 1789. La respuesta del cabbo Hitler fue que la legalidad por si sola no bastaba. Tras ese debate se aprobó la "Ley de Autorización" que disolvía la institución parlamentaria y daba casi plenos poderes al canciller Adolf, con los 441 votos de todos los partidos contra los 94 de los socialdemócratas. Había terminado el experimento de Weimar. Alemania asesinaba de nuevo la democracia.
En un mes de esta reunión los nazis destrozaron las sedes del SPD y prohibieron sus clubes, y se despidieron a los funcionarios de este partido en la administración, muchos huyeron a Checoslovaquia donde abrieron su periódico, hecho que fue utilizado por los nazis para la ilegalización el 18 de junio de 1933 del que había sido el mayor partido obrero de Europa.
El partido había sobrevivido a la represión de 1880 de Bismarck, pero no a esta, o al menos eso pensaba la mayoría de miembros del SPD que comprendían que era la hora ya de agachar la cabeza para evitar las balas.

Los demás partidos fueron integrandose en el NSDAP o claudicaron, el último el católico Zentrum fue desarticulado por la Iglesia católica. Por orden del Cardenal Secretario de Estado Pacceli (que luego sería Pio XII) como moneda de cambio para firmar un concordato con el Reich.

"Donde se queman libros,
acaba quemándose a la gente también"
Heinrich Heine.

1 comentario:

Rubén dijo...

Grande el SPD. Me enorgullece saber que los socialistas alemanes (o socilademócratas si seguimos la propia tradicioón terminológica del Centro de Europa) supieron estar a la altura y defendieron, aun a reisgo de perder la vida, la democracia y las ideas ilustradas frente a la barbarie.
Muy bueno eso de "paletos völkish". XD. Y tremenda la cita del gran poeta Heine.