sábado, 2 de mayo de 2009

Primera evaluación.


Barack Hussein Obama ha disfrutado de los primeros cien días de mandato como si se tratase de la coronación imperial de Carlomagno en el 800. Ha disfrutado de las mieles de la política exterior haciendo más bien poco: solo dando marcha atrás en la patética y débil política exterior de Bush. Pero ahora comienza la política de verdad, espero que no se convierta para él en su viaje a Canossa. La política de hacer trabajo y no de poner una cara bonita, una mujer encantadora y unos niños de anuncio de Tomy Hilfiger. Ahora toca gobernar y no hacer política que es lo no hemos visto todavía del presidente Obama. Y en política interior se abre un examen interesante para el novato presidente. Sin hacer ni siquiera un año en la Casa Blanca se ha de enfrentar a partir de julio a su primera nominación a Juez del Tribunal Supremo.

En Estados Unidos los miembros del TS tienen un mandato vitalicio. El Juez David H. Souter ha decidido dejar la judicatura en cuanto Barack Obama ha asumido los deberes de la presidencia. Y aunque solo tiene 69 años, una edad temprana para retirarse del TS, lo ha decidido para disfrutar de su jubilación. El 105º magistrado del TS ha decidido retirarse tras 28 años en el alto tribunal. Los posibles candidatos son miembros de los tribunales federales de apelación, tales como Diane Pamela Madera o Sonia Sotomayor, decana de la facultad de Derecho de Harvard. También están en la lista Elena Kagan, ex decana de la facultad de derecho de Yale. Obama ha mostrado su intención de nombrar a un liberal para este puesto y mantener el statu quo entre liberales y conservadores en la Corte. Asímismo ha decidido que sea una mujer la ocupe este puesto.
Es la primera vez desde 1994 que un presidente demócrata nomina a una persona para juez supremo. El último fue Stephen Breyer, nominado por Bill Clinton. Veremos si Obama capea bien el temporal y su nominado pasa la larga tarea de investigación del Senado; aunque con la popularidad de la que goza el nuevo presidente no creo que le suponga un problema designar a alguien para "el mejor trabajo del mundo en la peor ciudad del mundo" en palabras del propio Juez Souter (el de la izquierda en la fila de abajo de la fotografía).

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