sábado, 20 de junio de 2009

La Europa que nos merecemos.


Vivimos momentos de incertidumbre en la UE. Tras las elecciones europeas que se han saldado con la derrota de la socialdemocracia y la irrupción de grupúsculos indeseables para la construcción europea. La paradoja se da porque el bloque democristiano-popular necesita más que nunca pactar con los derrotados socialdemócratas para tener mayoría en la eurocámara, haciendo su victoria un tanto amarga y dando un poco de oxígeno a los socialdemócratas que exigen el recambio del incompetente presidente de la Comisión Europea Durao Barroso, chocando con líderes de izquierdas nacionales como Brown, Zapatero o Sócrates que ya han mostrado su apoyo público al candidato democristiano. Si todo esto fuera poco, el Presidente Sarkozy ha vuelto a demostrar que para asuntos internacionales la ideología sirve de poco al proponer sustituir a Durao por el ex primer ministro español Felipe González, lo que ha encantado al partido socialdemocrata europeo. Pero González se muestra reticente a aceptar cualquier cargo. Veremos en que acaba la cosa, pero lo más normal es que el presidente de la comisión sea un democristiano debido a que el presidente del Consejo y director de la Política Exterior y de Seguridad Común PESC es el socialdemócrata Marqués de Solana. Esperemos que se haga lo habitual que es presentar a un candidato alternativo que sea el que reciba los apoyos de ambos grupos mayoritarios.

Otro problema con el que se enfrenta la UE es Irlanda. Las Islas Británicas ya tienen al continente acostumbrados a este tipo de chantajes y sobresaltos. Esta vez se basan en la necesidad de la unanimidad para la ratificación del tratado de Lisboa. Irlanda exige que para que el tratado sea ratificado se introduzcan enmiendas de tipo religioso y de prohibición del aborto, lo que ha causado malestar entre muchos estados de la Unión e incluso voces de europarlamentarios que han invitado a Irlanda a abandonar la Unión. Sería necesario una seria advertencia a Irlanda, ya que tales enmiendas supondrían una modificación tan sustancial del Tratado que muchos Estados podrían denunciarlo como un texto nuevo y distinto al que retificaron en su día, lo que mataría definitivamente el Tratado de Lisboa que recordemos es un zombi de la ya fallecida Constitución Europea. También habría que advertir a Irlanda por el estado de sus financias que hacen que una operación de rescate de la Unión no sea descabellada ante el 63% de endeudamiento exterior que tiene y que este chantaje puede minar sus opciones ante la necesidad de fondos europeos. Debemos estar muy atentos estas semanas a lo que pasa en Bruselas, porque más que nunca nos va en el alma.

Problemas que se debe a la miopía de los Estados Miembros, que vemos a la UE como algo ajeno, algo que está fuera, en Bruselas, cuando en realidad Europa somos nosotros. Hasta que no interioricemos este hecho que parece evidente seguirán existiendo estos problemas, problemas de miopía.

3 comentarios:

Vitrubius Volante dijo...

A lo mejor estoy muy perdido, pero... ¿Por qué pactaría el Partido Popular Europeo (ya sin los Demócratas Europeos en su grupo democristiano-popular) con el PES (solos o con el Partido Democrático italiano en el Grupo Socialista) cuando puede alcanzar la mayoría técnica con el Grupo ALDE (liberales y centristas) y la otros pocos más? Quizás vaya siendo hora de que se acaben las mayorías técnicas. Porque, ¿para que voy a votar a mis representantes en Bruselas cuando sé que la mayoría va a ser siempre PES-EPP? Si el Parlamento Europeo quiere acercarse a los ciudadanos es alejarse un poco del consenso y acercarse un poquito a la política, ¿no? Dichosa eurodecepción...

David Alonso dijo...

No podemos ver, creo yo, la política europea como las políticas nacionales. La construcción europea es horizontal, mientras que el proceso de toma de deciones a nivel nacional es vertical. ¿Para qué buscar alianzas con muchos grupos si con uno basta? La respuesta también tiene una dimensión nacional. Los gobiernos nacionales de la Unión son bien del PPE bien del PSE. Por tanto su consenso en Bruselas hace que las decisiones tomadas allí se apliquen con más facilidad por los Estados Miembros. De hecho si te fijas la presidencia de la eurocámara se turnan en 2'5 años los del PPE y otros 2'5 años los del PSE.

Marulov Kahn dijo...

Sarkozy sigue demostrando su valía en casi todo lo que hace, e Irlanda necesita de un correctivo, como bien dices tu, mediante los fondos europeos que sin duda necesita.
Sarkozy también tiene razón en un aspecto, y es que la futura Europa que se intenta crear no puede estar estancada en una ciénaga de conservadurismo religioso por culpa de un solo país miembro.