lunes, 15 de junio de 2009

La grandeur perdida.


Analizando el resultado de las elecciones europeas nos centramos en los grandes Estados primero y luego en todos los demás, porque a parte del Derecho Internacional todos tenemos en cuenta que, a pesar de ser todos igualmente soberanos, no contamos igual y hay Estados que pesan más que otros. Negar esto es ser un ciego o un idealista empedernidamente ciego.
Pero ¿Por qué demonios Francia la contamos siempre como potencia?. Francia debe ser el país del mundo que, junto con Reino Unido, mejor usa la publicidad. Porque se les llena la boca con la grandeur y probablemente Francia nunca fue una gran potencia, salvo en 50 años de historia. Los de la era napoleónica y algunos del reinado de Luis XIV. El resto es todo demasiado falaz como para ser Grandeur.

La política continental se basaba, tras el Congreso de Viena, en que tres potencias continentales equilibradas vigilaban el continente (Francia, Austria-Hungría y Rusia) mientras al Reino Unido le quedaban las manos libres en el mar. Este sistema se desmoronó con la unificación alemana realizada a costa de Austria y de Francia dejando tocado el sistema continental que terminó de morir con la revolución rusa y el repliegue de rusia a sus fronteras interiores.
La Wehrmarch acabó con la ilusión de la Grandeur francesa, si es que alguna vez existió. "Menos mal que tenemos al ejército francés" había dicho Churchill aún pensando según los esquemas del equilibrio de poder decimonónico que tenía a Francia como al gendarme continental. Seis semanas le costó a Alemania romper en pedazos esa ilusión. Con la humillante derrota y la más humillante colaboración del régimen de Vichi era muy difícil ver a Francia en 1945 como potencia vencedora en la II Guerra Mundial, de hecho nunca fue invitada a ninguna de las reuniones de la Gran Alianza y la desconfianza entre Francia y el sector angloamericano no ayudó a ello.

Por eso la Francia de postguerra es un curioso especímen. Ya no era una superpotencia, y ni siquiera una potencia. Francia no se fiaba de los americanos porque Roosevelt había aislado a De Gaulle de todo proceso de toma de decisiones y tampoco se fiaba del Reino Unido porque estaba muy cercano el hundimiento de la flota francesa en la guerra. Por tanto Francia miró a Rusia, su tradicional aliado continental.
Francia, al igual que la URSS, deseaba una Alemania desmilitarizada y ruralizada que no supusiera ninguna amenaza, iban a zanjar el problema de una vez por todas. Pero Alemania salía muy cara a las potencias ganadoras de la guerra. Inglaterra que había evitado el racionamiento durante la guerra hubo de imponerlo en la posguerra porque la administración de su zona en Alemania le costaba 88 millones de dólares mientras que alemania solo le pagaba 20 millones de dólares cada año. Inglaterra estaba pagando realmente indemnizaciones de guerra a Alemania por valor de 68 millones de dólares anuales. Estados Unidos estaban en la misma situación, de ahí que asimilasen sus economías en la llamada bizona. Francia mantenía junto con la URSS su derecho a desmantelar las infrarestructuras del país, pero el bloque angloamericano veía en ello un perjuicio económico aún mayor y la incipiente guerra fría ponía a Alemania occidental en una posición de fuerza. Por tanto la división era la mejor opción posible. Nadie lo dijo en su momento pero ninguno de los bloques quería ver una Alemania unida en manos del otro bloque y ambos tampoco quería un resurgir de una Alemania neutral. Francia vio que la URSS no iba a secundar sus deseos, de ahí que no le quedase más remedio que "europeizar" el problema.

La gran idea de Francia de poner los recursos de Alemania al servicio de una "comnidad europea" aún sin determinar fue el plan B, la segunda opción ante el saqueo que no le permitieron realizar porque significaría un mayor gasto, un mayor resentimiento y el caer del país en manos de los extremistas de izquierdas o de derechas.

5 comentarios:

Carolus dijo...

Aquí os dejo abrir un e-libro muy útil para que lo miréis, se llama “Manual y espejo de cortesanos”, de C. Martín Pérez.

http://www.personal.able.es/cm.perez/comentarioslibros.html
http://www.personal.able.es/cm.perez/Manual_y_espejo_de_cortesanos.pdf


Simula, disimula, no ofendas a nadie y de todos desconfía: antiguo consejo para un joven Rey Sol que te servirá para desenvolverte y medrar en la Corte en la que todos sobrevivimos. Donde hay un grupo de personas, existirá una lucha por el poder, alguien lo conseguirá y a su sombra crecerán los cortesanos que conspirarán para quitárselo o para agarrarse a una porción de poder dentro de su Corte. Tal vez aún no te hayan contado cómo funciona todo esto. Te guste o no, ya estás metido de lleno en la Corte y es mejor que domines sus reglas. Despierta, otros ya te llevan ventaja. Es hora de medrar.

Saludos

Millán González dijo...

Que brusco el final... pensaba que aun seguia...jejee

David Alonso dijo...

Espero que siga, pero no encontré nada digno para terminarlo.

Millán González Canle dijo...

Aun asi me molo eh!! no tengo mucha idea pero siempre me intereso lo relacionado con la segunda guerra mundial...

José Martínez dijo...

Con todo el dolor de mi corazon reconozco que tienes mucha razon en esta entrada.

Aun asi te recuerdo: "La grandeza no se mide por los kilometros de nuestras fronteras, la influencia de nuestros dioplomaticos o la fuerza de nuestros cañones.No comerciemos con la grandeza"

Propaganda francófila aparte, una entrada interesantisima, esperare la continuación...