jueves, 30 de julio de 2009

Los límites a los poderes del Consejo de Seguridad.


El órgano intergubernamental de toma de decisiones que constituye el Consejo de Seguridad (CS) supone la voluntad entera de las Naciones Unidas (UN). La Carta deposita en él toda la responabilidad en el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales si ésta ha sido violada en virtud de su capítulo VII. Y ante esto se nos antojan unas presguntas a cerca del funcionamiento del CS.
¿Cómo ha actuado y actúa el CS en la protección de la paz y la seguridad internacionales?
¿Tiene el CS algún límite legal en la aplicación de medidas del Capítulo VII? y si las tiene ¿Cuáles son? y ¿Ha actuad el CS ultra vires en alguna ocasión?
¿Podemos buscar algún mecanismo de control al CS que limite su extraordinaria capacidad de decisión? ¿Suponen sus decisiones el alma de la Organización o solo la mera cooperación de sus cinco miembros permanentes?

A todas estas preguntas ha querido contestar la Profesora Soledad Torrecuadrada en su lección en los Cursos de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de Vitoria en la presente edición del 2009.
La Carta establece la misión del CS en el art. 24 "...sus miembros confieren al Consejo de Seguridad la responsabilidad primordial de mantener la paz y seguridad internacionales, ..." y sus resoluciones son de obligado cumplimiento por el artículo 25 por encima de otras obligaciones "prevalecerán las obligaciones impuestas por la presente Carta" según el Art. 103.

Dentro de las capacidades del CS hay que diferenciar dos:
La primera, plasmada en el Capítulo VI de la Carta le faculta para intervenir en la solución de controversias internacionales de dos formas posibles, una indirecta recomendando el instrumento para solventar el enfrentamiento, simpre dentro del principio de la libre elección de medios por los litigantes; y otra directa, actuando como mediador directo o de buenos oficios. En este caso las recomendaciones del CS tienen un valor político y no jurídicamente vinculante. En el marco del capítulo VI de la Carta si uno de los estado en litigio es miembro del CS éste deberá abstenerse en la votación.

Muy distinto es el alcance y valor de las decisiones tomadas bajo el paraguas del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas "Acción en caso de amenaza para la paz, quebrantamiento de la paz o actos de agresión". La primera gran capacidad del CS es determinar el alcance y la definición del peligro para la paz y seguridad internacionales. El art. 39 le faculta para adoptar medidas contra actos de "amenaza para la paz, quebrantamiento de la paz y actos de agresión": "El Consejo de Seguridad determinará la existencia de toda amenaza para la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión..." Una calificación errática, absentista y exhortante en palabras del profesor Martín Ortega.
Las medidas adoptadas por el CS una vez calificada la amenaza para la paz on jurídicamente vinculantes y, por tanto, obligan a los estados en un estadio superior a cualquier Tratado Internacional firmado en virtud de la conjugación de los artículos 25 y 103 de la Carta.
La doctrina a hecho una lectura evolutiva en cuanto al derecho de veto admitiendo que la abstención de alguno de los Miembros Permanentes no constituye un veto, y solo el voto negativo en la cuestión de fondo lo significa.

Durante la Guerra Fría lo más remarcable fue lo sucedido en la Res 84 de 1950 con respecto a la Guerra de Corea. Donde la ausencia de la URSS, que protestaba por el reconocimiento de la China nacionalista como MP, permitió dar luz verde a la intervención de Naciones Unidas contra la agresión de la República Popular de Corea, recomendando la aportación de tropas bajo mando estadounidense y bandera de UN a cambio de la remisión periódica de informes.
Por lo demás salvo esta extraña excepción, de la que la URSS escarmentó, la Guerra Fría se caracterizó por una parálisis de la Organización y u reducción a mero escenario del enfrentamiento entre los bloques.

Fue tras la Guerra Fría cuando el volumen de trabajo de la organización crece espectacularmente y sus acciones se debaten entre la (in)acción selectiva y la acción ultra vires.

Un ejemplo de la (in)acción selectiva es la respuesta a la invasión iraquí de Kuwait en a I Guerra del Golfo. El CS autoriza el uso de la fuerza contra Iraq en la Resolución 678 de 1991, pero se trata de una resolución muy poco ortodoxa ya que se trata de una respuesta a las acciones ya emprendidas por algunos Miembros Permanentes del CS.
Las Res 678 de 1991 autoriza el uso de la fuerza pero de manera implícita, ya que en ningún momento se nombra el uso de la fuerza. Es excepcionalmente vaga ya que delega en los aliados kuwaitíes el alcance del uso de la fuerza e incluso la determinación de determinar cuando Iraq ha dejado de ser una amenaza para la paz. Extraordinariamente vaga ya que no cita los sujetos autorizados a emplear la fuerza, a lo que se suma la falta de informes de la alianza a la ONU.
En este caso no puede entenderse el uso de la fuerza como un acto de legítima defensa colectiva recogida en el art 51 de la Carta, ya que la legítima defensa termina en cuanto el CS conoce de la agresión. Como es este caso.
Tan extraña fue la intervención de las UN en la Guerra del Golfo que el Secretario General declaró que no se trataba de una guerra de las Naciones Unidas.

La I Guerra del Golfo consolida el liderzgo del CS en el seno de la organización en la posguerra fría, pero en realidad se trata del inicio de acciones unilaterales de los miembros del CS y no del Consejo en sí, como órgano de las Naciones Unidas. El CS amplía el concepto de la paz, y con él las amenazas para la misma, con lo que se amplía los casos de aplicación del Capítulo VII de la Carta.
Este ha sido uno de los ejemplos propuestos en el curso, pero hay otros que desarrollaré más adelante.

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