lunes, 5 de octubre de 2009

La corazonada rota y el engaño del COI.

La historia del olimpismo está plagada de récords, de triunfos, de derrotas y de momentos memorables, todos en la pista y en los cronos para la historia. Pero la historia menos contada y analizada es la de las candidaturas olímpicas, su historia, sus fracasos, sus proyectos y, porqué no, su corrupción.

Basándose en algo tan vago como útil como el "espírtitu olímpico" al que todo el mundo alude y nadie sabe lo que es, se otorgan y quitan olimpiadas. Ese "espíritu olímpico" que puede ser la virtud de autosuperación o la perversión de la corrupción y el soborno. Una tarea que se ha convertido en algo parecido a la elección imperial en época moderna donde la presión y el soborno pesan más que la virtud y el mejor proyecto. Un proceso regido por un número de electores del que muy poca gente sabe nada y que tiene en sus manos la responsabilidad de dar o quitar el fruto de millones de euros en inversiones y miles de puestos de trabajo, capitaneado por personajillos tan patéticos como el suave Alberto de Mónaco.
Con estos óleos la ciudad de Madrid pretende pintar un lienzo de Juegos Olímpicos que se antoja compliacado, pues la historia de la carrera olímpica está llena de éxitos y fracasos. Pocas han sido las ciudades que han sido designadas a la primera, solo ocho, de las cuales se encuentran las tres ocasione a las que ha optado Londres. Todo un récord de suerte o un asalto pirata como podría decir la candidatura de París 2012 que, siendo la mejor, vio por tercera vez consecutiva perder la olimpiada a manos de una candidatura cutre e improvisada por los hijos de la gran bretaña. En un caso de perseverancia se encuentra Los Angeles que ha optado nueve veces como ciudad olímpica para obtener solo dos ediciones (1932 y 1984) siendo el primer caso la tercera vez y el segundo la sexta vez que se presentaba (tercera consecutiva), en el mismo caso se encuentra Amsterdam y Barcelona 1992 que obtuvieron la olimpiada a la tercera.

Claro que no siempre hay un final feliz ya que ni Detroit, ni Estambul que se han presentado cinco veces han conseguido la olimpiada. Se abre pues la veda del 2020 que cuenta con corredores como Roma, Berlín o París, todas ella ciudades que apoyaron a Río sabiendo que la regla no escrita de la rotación continental era tan fuerte como la gravedad. Pero ahora no esta nada claro que el viejo continente albergue los Juegos de 2020 ya que se ha abierto la veda para que candidaturas mediocres se lleven los Juegos so pretexto de dicriminación y pesando el lastimonso y patético complejo de culpa que muchos ciudadanos europeos tienen de su historia o civilización.

Alberto Ruiz Gallardón, pecando de buena fe se fio de la palabra de Jacques Rogge que le aseguró que la regla de la rotación continental no existía y animó a Madrid a presentarse. Hoy, haciendo un análisis a posteriori de la carrera olímpica vemos que Rogge mintió y engañó a los representantes Madrileños que cayeron en una trampa que los parisinos supieron evitar. No solo existía la regla consuetudinaria de la rotación continental, sino que Rogge animó a Madrid a participar para tener un seguimiento mediático y despertar interés por un proceso de selección que sino difícilmente lo tendría dado el bajo perfil de los demás proyectos olímpicos. Madrid supuso la espectación de si alguna ciudad podía romper la barrera de la rotación continental. Un primer aviso del engaño lo supuso la evaluación artificialmente positiva de Río de Janeiro que obvió por completo el hecho de ser una ciudad tan insegura que ha desparecido de los circuitos turísticos, mientras a Madrid le daba un serio tirón de orejas por el dopaje.
No solo engañó a Gallardón, sino que para tener completo su circo de tres pistas el Mr. Rogge llamó a SM el Rey para que se implicase personalmente y al Presidente Obama para que la cita tuviese una resonancia mediática que sino no tendría.

En fin, que nos han tomado el pelo a todos los españoles. Un cuerpo corrupto de electores ha elegido una ciudad tan corrupta como ellos mismos esgrimiendo el "espíritu olímpico" que corre por las cloacas del COI, una ciudad llena de prostitución, delincuencia, drogas, ausencia de plazas hoteleras y sin absolutamente ninguna instalación terminada. Un COI dirigido por un francés venido a menos (belga) y un suave príncipe sin corona que buscan los más altos valores del olimpismo en un lupanar como Rio de Janeiro.

2 comentarios:

yosoyhayek dijo...

Un análisis estupendo. Estamos totalmente de acuerdo.
Un saludo!

Anónimo dijo...

Y sin embargo no es nada nuevo! A toro pasado es muy fácil hacer críticas, pero la inteligencia, o tino ¿o información privilegiada? de, por ejemplo, los franceses,les ha ahorrado una inversión económico estéril (una apuesta fallida con todas las de la ley, ¿en una partida de cartas marcadas?) en plena temporada de vacas flacas. Así y todo, creo que eres un poco severo con tu apreciación sobre Brasil, aunque es más una cuestión de forma que de fondo.

Un saludo!

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