domingo, 22 de noviembre de 2009

Poíticos contra mercados: Olof Palme y la socialdemocracia sueca.





La joya de la corona del pensamiento político europeo, el Estado del Bienestar, y su construcción por parte de la Socialdemocracia tiene en Suecia un ejemplo a seguir para todos aquellos que pensamos que el Estado debe cuidar de sus ciudadanos. 
El Estado del bienestar está fundado en las teoría del economista John Maynard Keyness y busca integrar el crecimiento económico y la redistribución social de los beneficios. En Suecia, el proceo comenzo antes de la II Guerra Mundial y no se interrumpiría durante la misma aprovechando la tranquilidad que la neutralidad le brindaba mientras el continente estallaba en guerra. Con el Primer Ministro Erlander, el país consiguió en 1946 el pleno empleo, mejoraron las pensiones y todo tipo de prestaciones sociales, introduciendo reformas democratizadoras en la educación y en el sistema impositivo con una naturaleza progresiva, con lo que en los cincuenta se había formado el Estado del bienestar. Los economistas del Partido Socialdemócrata llegaron a un sistema donde, en las empresas públicas se aplicaba a igual trabajo, igual paga, fuese cual fuese el sector. Esto provocó que las empresas ineficientes tenían que hacer frente a unos salarios altos, mientras que las empresas dinámicas generaban un exedente de beneficios que, al ser reinvertido, repercutía forzosamente sobre la economía haciéndola más voluminosa y eficiente. En el caso de que las empresas deficientes quebrasen se producían daños irreparables, ya que los trabajadores parados se aprovechaban de las amplias políticas sociales y de las políticas económicas que actuaban sobre el mercado de trabajo, tales como recolocaciones directas, cursos de perfeccionamiento y actualización profesional o a base de trabajos temporales en el sector público. 
Así se fue contruyendo el Estado del Bienestar sueco que tiene entre sus señas de identidades una serie de servicios universales de calidad muy alta en constante expansión a toda la ciudadanía, que tendía a aportar a los ciudadanos seguridad y bienestar desde la cuna hasta la sepultura. Tage Erlander tuvo para ello también el apoyo de otros partidos como el comunista. Este éxito del Estado del Bienestar se tradujo en las urnas en 1968 donde el Partido Socialdemócrata de Erlander un 50% de los votos. Un año más tarde le sustituiría Olof Palme.
Pero no todo era felicidad en Suecia, porque durante los años 70 empezaron a notarse fisuras en el edificio del Estado del Bienestar, que comenzaron por protestas estudiantiles y tensiones ideológicas en torno al mito del pleno empleo junto a los problemas propios suecos como el sector rural. La ruina del campo acarreó una masa de campesinado a la ciudad en busca de trabajo que tuvo dificil solución. El exeso de mano de obra y la falta de unas infraestructuras para acoger esa mano de obra ponía en peligro el Estado del Bienestar y la igualdad de salarios que el campo reclamaba. El rápido crecimiento económico había propiciado, a su vez, bolsas de pobreza. 


Es aqui donde el partido Socialdemócrata Sueco, con Olof Palme a la cabeza tendrá que ingeniárselas para reestructurar el edificio del Estado del Bienestar  y acoger a esta masa de trabajadores sin derrumbarlo. 

2 comentarios:

Vitrubius Volante dijo...

¡Una entrada super-interesante! ¿La historia continúa?

David Alonso dijo...

La Historia continuará...es que sino me paso mucho tiempo sin escribir y asi dosifico mis ideas/investigaciones de salón.