martes, 24 de noviembre de 2009

Un modelo de Estado: el Welfare State Sueco.




La configuración del Estado del Bienestar en Suecia se había iniciado mucho antes de la llegada de Palme a jefe de Gobierno. Olof Palme no tuvo la suerte de recoger unos frutos maduros del éxito socialdemócrata, sino que entró de lleno en plena crisis y tuvo que plantear la reforma del sistema. Con todo, no fue todo éxito suyo, ya que entre 1976 y 1980 había estado apartado del poder, vencido por opciones neoliberales que adelantaban la tónica de lo que iba a ocurrir en occidente. Pese a los neoliberales, Olof Palme consiguió en 1980 la confianza del pueblo sueco y volvió a presidir el ejecutivo abanderando las viejas ideas socialdemócratas: gasto público de orientación social y una política exterior solidaria, que tan buen resultado había dado en el pasado. Ahora gracias a la misma receta Suecia tendrá durante la crisis de los 80 el menor índice de paro de los países de la OCDE.
El modelo que se comenzó a implantar en Suecia en la década de 1920 sería seguido por la inmensa mayoría de los Estados de Europa occidental tras la II Guerra Mundial para contestar a la demanda de una empobrecida población de posguerra que buscaba que sus Estados cuidasen de sus ciudadanos. Nacería así con inspiración sueca el llamado Estado del Bienestar o Welfare State.
Suecia contaba con una posición privilegiada para desarrollar su modelo. No había estado inmersa en la II Guerra Mundial ya que su neutralidad beneficiaba, y mucho, a la Alemania nazi que importaba cantidades ingentes del precisado hierro sueco para su maquinaria bélica. Suecia, así mismo, se beneficio de la ingente entrada de capitales nazis para su industrialización que tuvo planes muy certeros. La tradición colectivista preindustrial sueca encaminó la incipiente industrialización hacia el modelo de Welfare State. Así Suecia sale de la II Guerra Mundial con una posición privilegiada: intacta y saneada financieramente.
Para acometer tal proceso de industrialización la socialdemocracia sueca optó por un modelo de economía mixta, donde el mercado y la propiedad privada de los medios de producción se combinaba con el reparto social de los beneficios gestionados por el Estado, manteniendo apartado el fantasma del comunismo al hacer la opción del "comunismo real" poco atractivo, proceso que no se consiguió en otros países de Europa donde el comunismo mantuvo su atractivo (véase el caso italiano).
Los felices años 20 desalojaron a los socialdemócratas del poder, la población buscaba unos beneficios más propio de un sistema liberal. Fue la inestabilidad económica de la crisis de los 30 la que llevó al partido socialdemócrata al poder en alianza con los campesinos. Una evolución poco frecuente, mientras Europa se inclinaba hacia regímenes fascistas, los suecos optaron por un modelo de economía mixta basado en un fuerte parlamentarismo para combatir los fascismos. La patronal no se mantuvo al margen del proceso de creación del Welfare State en Suecia. De hecho, el llamado acuerdo de Saltsjbaden entre patronal y el sindicato socialdemócrata LO mantuvo al movimiento obrero revolucionario al margen y, con ellos, el intento de destruir el Estado burgués y la propiedad privada. Suecia conseguía mantener alejados a los dos demonios de entreguerras: los fascismo y el comunismo en la construcción del Estado del Bienestar. El Estado sueco con el partido socialdemócrata en el poder había salido al rescate de la empresa privada y con ello alejó la posibilidad de que el gran capital financiase otros partidos más extremistas como ocurrió en la Alemania de Weimar en donde el gran Capital se echó en manos del partido nazi. El Partido Socialdemócrata consiguió este consenso que duró 40 años creando estabilidad y la singularidad del modelo sueco, aunque no estuvo exento de tentaciones de la economía planificada ni de conflictividad social, pero habría que esperar hasta 1969 para ver convertidos esta conflictividad en estallidos sociales.

El final del consenso en la construcción del modelo sueco vendría de la mano del descenso de la productividad como consecuencia de la crisis económica de los 70 y por la presión de un sindicato poderoso que presionaba en contra de las medidas anticrisis de tintes liberalizadores. El Partido era rehén de su sindicato y le costó el gobierno. Para los dirigentes del partido de Palme la relación entre la derrota y el sindicato era determinante, había que romper ciertas amarras. Era la hora de buscar otros caminos para la socialdemocracia sueca.

3 comentarios:

Javier Prieto Díaz dijo...

Una lectura interesante.

David Alonso dijo...

Gracias. Me gustó el tema.

José Martínez Fernández dijo...

Desde cuando Suecia es modelo de algo!!