lunes, 29 de noviembre de 2010

¡Es la guerra!

Corea del Norte ha llamado a la puerta de las negociaciones, pero a cañonazos. ¿Qué lleva a Pyongyang a iniciar estas acciones? La línea oficial de Pyongyang es que el sur disparó primero; aunque las evidencias de esto son del todo falsas, el lunes tuvo lugar en el paralelo 38º el más grave incidente desde el armisticio de Panmunjon en 1953. La escalada llevada a cabo por Corea del Norte desde que el año pasado hundió una cañonera está llevando a ambos países al borde de la guerra.
Hay quien se cree que la acción de Pyongyang es una respuesta a las maniobras militares que la marina de Estados Unidos y Corea del Sur estan realizando en el mar amarillo. También se ha esgrimido que es un intento por parte del Norte de mostrar su rechazo al reparto territorial de 1953. Pero los analistas están viendo en esta acción insensata y peligrosa unas raíces más profundas.
Hay quien está viendo la necesidad de asegurar la herencia de Kim Jong Un, el hijo menor del dictador norcoreano que ha sido nombrado recientemente general de cuatro estrellas con tan solo veintisiete años. Parece que dentro del estamento castrense ha generado un malestar que la cúpula del partido comunista de turno quiere disipar monando una cortina de humo.  
Otra explicación a barajar es la penosa situación de la economía norcoreana, dependiente en extremo de China, está empeorando más de lo habitual y que esta es una llamada a la comunidad internacional. Haciendo uso de la doctrina Kissinger, comenzar un conflicto en falso para asegurar unas negociaciones en caliente, parece que el Norte quiere sentar de nuevo al grupo de los seis para discutir sobre el programa nuclear norcoreano.
La administración Obama se ha negado en repetidas ocasiones a sentarse a hablar bajo coacción y ahora que Corea ha actuado, parece que la pelota se encuentra en el tejado chino.
Personalmente estoy bastante harto de escuchar y ver que somos siempre las democracias quienes hemos de poner todas las mejillas posibles. Es como si la superioridad moral de nuestro sistema político se traslade al terreno geopolítico y nos ponga en el papel de los Ghandi del mundo. No es justo para los ciudadanos que han sido bombardeados, ni tampoco para la opinión pública de las democracias. Estoy de acuerdo en que es mejor tener a los norcoreanos sentados en la mesa de negociación que disparando torpedos y artillería. Pero hasta qué punto tenemos que ser siempre los que transijamos. Tal vez haya que tomar medidas de fuerza y hacer ver al jefe del manicomio y de su protector chino que tienen mucho que perder si siguen por esta senda. Quizá deberíamos de empujar a China a abandonar a su protegido. Quizá por una vez debamos ser las democracias las que amenacemos a las dictaduras.
Los recientes documentos publicados por wikileaks han mostrado que la actitud de Pekin está cambiando con respecto a su protegido. El año pasado China aseguró que se había acabado la rebaja en el precio de muchas de las materias primas que exportaba a Corea del Norte. De hecho, según los informes de la embajada de Estados Unidos en Seún, China vería con buenos ojos la reunificación de Corea bajo la égida de Seúl. Y claro que lo vería con buenos ojos, porque en 2004 China superó a Estados Unidos como principal socio comercial de Corea del Sur; con lo que Pekín vería esta reunificación como una forma de restar poder a Estados Unidos en Corea y, en consecuencia, en el resto de la zona.
Para China, Corea del Norte supone una fuente constante de problemas. El programa nuclear norcoreano es una auténtica pesadilla para Pekín, que ve como puede iniciarse una carrera armamentística en sus propias fronteras. Por tanto, la Corea unificada con la que sueña Pekín mataría tres pájaros de un tiro: Añadiría un socio comercial de cerca de 80 millones de personas, supondría una merma en el poder y la influencia de Estados Unidos en la zona y, por último, supondría la estabilización de sus fronteras.
Es solo una mera reflexión sobre la difícil situación en la que se encuentra la Administración Obama. O bien se sienta a negociar con Corea del Norte e intenta explicar al mundo cómo no ha sido obligado por la diplomacia de las bombas, o bien provoca una escalada militar que puede terminar en una guerra abierta en una región en la que, desde 2007, se está dando una carrera armamentística.
Personalmente creo que no debemos abrir conversaciones con el régimen norcoreano, creo que su capacidad nuclear es muy limitada sino completamente nula. De hecho, parece que tal y como está la situación geoestratégica, la apertura de negociaciones con Corea del Norte solo beneficia a China. Que dé China el primer paso. China pretende que Estados Unidos, una vez más, haga el trabajo sucio por él.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Nostalgia soviética.


El corolario "cualquier tiempo pasado fue mejor" parece cumplirse a la perfección en el caso de la población rusa. Ante el panorama político que tienen ha florecido un sentimiento nostálgico por los viejos años de la extinta Unión Soviética. Evidentemente no por los años del sangriento estalinismo, sino por los últimos años de la URSS y, más en concreto por los años de reinado de Leonidas Brezhnev.
La emisión hace poco de una serie televisiva que tenía como argumento la vida de Brezhnev, ha despertado la nostalgia brezhneriana. Es evidente que cuando un régimen cae siempre deja nostálgicos, como lo viejos nostálgicos del franquismo que tenemos. Los jóvenes que siguen esos regímenes pasados lo hacen por ignorancia o por descontento. Pero el caso de la reivindicación de la figura de Brezhnev es más peculiar, ya que sus apoyos se encuentran entre las clases medias y de mediana edad, entre los 38 y los 55 años. Es decir, el presente de la sociedad rusa. 
¿Cómo es esto posible? pues hay varios argumentos que sostienen la rehabilitación del líder soviético. El primero es la actual clase política rusa, una calaña formada por ex miembros de lo más oscuro de los servicios secretos soviéticos que han hecho fortuna con la caída del comunismo y la transformación de los servicios del Estado en mafias. A nadie se le escapa que la clase política rusa actual deja bastante que desear y que es, incluso, más corrupta y oscura que sus antecesores del final de la URSS. Hay quien puede afirmar que hoy en Rusia se vive en una democracia, pero creo que un observador un poco hábil no llamaría democracia a Rusia. Por tanto nadie en su sano juicio puede esgrimir la modélica democracia rusa como antídoto a la nostalgia soviética. Vale, en la URSS de Brezhnev no existían libertades democráticas, pero ¿Qué más da? piensa esta franja de población, ahora tampoco pueden disfrutar de ella. 
Otra causa hay que buscarla en el aletargamiento de la sociedad soviética durante la era Brezhnev. El tiempo se detuvo entre los setenta y los ochenta para los soviéticos mientras su nivel de prosperidad subía como la espuma con respecto a años anteriores. Brezhnev había acabado con el terror estalinista y los propios dirigentes soviéticos se alegraban de que su mayor logro fue la seguridad de morir en la cama y no en un Gulag. Eso en cuanto a la seguridad interior, porque en cuanto a la seguridad exterior nadie dio tantos pasos por el entendimiento con Estados Unidos como el viejo erizo de la URSS. Brezhnev acabó con las aventuras suicidas de su antecesor, Nikita Kruschov. Se acabaron los sobresaltos en defensa por bravuconadas como la crisis de Berlín o la crisis de los misiles cubanos. Se acabó la carrera armamentística. Con la administración Johnson se llegó a la prohibición de las pruebas nucleares atmosféricas y subterráneas. Así mismo, se iniciaron negociaciones para limitar -por primera vez durante la Guerra Fría- los arsenales nucleares de ambas superpotencias. Con estos pasos, el temor a una conflagración nuclear se empezó a disipar de la mente de los soviéticos. 
Brezhnev estaba borrando los horrores del comunismo y estaba deseoso por construir la sociedad que siempre había cacareado el PCUS, basada en el bienestar de la población. 
La otra cara de la moneda era que los datos económicos se estaban estancando. De hecho el calificativo más común en los libros de texto para describir la era Brezhnev es "estancamiento". Las cosechas de grano eran cada vez más ruinosas debido a los efectos nocivos que la colectivización tuvo para el campo soviético. El uso de recursos era un despilfarro y la URSS tenía el deshonroso récord de ser quien más energía invertía por cada proceso productivo. La URSS despilfarraba recursos a la misma velocidad con que destrozaba el medio ambiente. La desecación del mar de Aral y el estado del subsuelo en el Cáucaso son buena muestra de  ello. Otro punto negativo en su economía fue la  primacía de la industria pesada y armamentística sobre la industria de bienes de equipo, consumo o tecnológica en los sucesivos planes quinquenales. La URSS comienza a perder aquí la carrera de la tecnología y del consumo. La sociedad soviética estaba entrando tímidamente en los patrones de consumo y el Gosplan no solventaba estas necesidades. Las imágenes de estantes vacíos en los lujosos y barrocos almacenes moscovitas o de Leningrado daban buena muestra de ello.
Pese a todos los inconvenientes y fracasos, los avances fueron innegables. Los ingresos globales del ciudadano medio se duplicaron, mientras que los precios se mantuvieron estables. Lo que explica el crecimiento de la demanda en bienes de consumo y la frustración por no conseguir los bienes que en occidente sobraban. Durante la era Brezhnev se generalizó la vivienda individual y no comunitaria. Los progresos en materia de educación y sanidad fueron impresionantes. Se generalizó hasta prácticamente el 100% la educación secundaria y la formación profesional. En la política se propició el ascenso a la nomenklatura de jóvenes reformistas provenientes de todos los rincones de la URSS. Todos ellos eran conscientes de la necesidad de reformas para mantener un sistema que, aunque carente de libertades, estaba consiguiendo el bienestar de sus súbditos tras los horribles años del estalinismo que el propio politbureau se empeñaba en dejar atrás.

Hoy en día Rusia es uno de los países con más número de millonarios del mundo. La brecha entre los que más tienen y los que menos tienen se ha abierto tanto que está provocando la desaparición de la clase media. Una clase media que nació y creció durante la era Brezhnev y que ahora ve con nostalgia tiempos pasados. Y no me extraña porque esta clase media ve como sus libertades no han mejorado, pero si perciben como ha empeorado su calidad de vida. Así se entiende que sientan nostalgia del viejo erizo. No intento con este artículo defender la seguridad por encima de la libertad. Que nadie se lleve a engaño, solo intento explicar por qué la población rusa de mediana edad siente una enorme nostalgia de la era Brezhnev y es muy preocupante que la columna vertebral de un país identifique, como está pasando con Rusia, las libertades con la mafia y el enriquecimiento personal como ha sucedido en la Rusia pos-Gorvachov. 

lunes, 15 de noviembre de 2010

El milagro irlandés.

Los milagros tres y en Fátima. Y como no podía ser de otra forma también se cumple en economía. El llamado milagro irlandés se ha mostrado, una vez más, como una muestra de economía de casino. Nos han vendido durante décadas que Irlanda basaba su crecimiento económico en la inversión i+d+i, algo difícilmente comprobable. Pero ahora que el Anglo Irish Bank ha caído y su rescate ha elevado el déficit público irlandés hasta el 32% -recordemos que Grecia fue recatada con el 13%- la verdad ha salido a la luz. No hubo un solo céntimo invertido en infraestructuras o economía productiva. El montante de los fondos comunitarios sufragaba los bajos impuestos empresariales que tenía Irlanda. 
El país de los duendes estaba manteniendo un dumping fiscal a costa de los presupuestos comunitarios. Mientras que la media de los impuestos de sociedades y demás gravámenes a las empresas de la eurozona estaba en torno al 30%, los irlandeses se permitían el lujo de bajarlos hasta el 9% ó 10% y suplía con los presupuestos comunitarios esta falta de ingresos. Es así como en período de bonanza la pícara Irlanda atraía empresas y capitales. Hay que decir que esta estrategia ya había sido denunciada por Londres, principal perjudicado de la fuga de capitales, sobretodo en el 2008 cuando la City se vino abajo.
Ahora que la prima de riesgo de los fondos soberanos irlandeses está subiendo como la espuma e Irlanda es incapaz de colocar deuda con un interés por debajo del 10% se dan las condiciones para que el Ecofin active el Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FESF). 
Pero, ¿Cómo funciona este fondo? ¿En qué consiste y cómo se activa? 
El primer paso es que el país en cuestión, en este caso Irlanda, demande ayuda del fondo. En el caso irlandés el rescate estaría fijado en 60 mil millones de euros. Una vez constatado que Irlanda es incapaz de conseguir dinero prestado en los mercados a un interés razonable, las negociaciones se abrirían entre la Comisión Europea y el FMI. Una vez concluidas las negociaciones el memorándum con las condiciones habría de ser aprobado por unanimidad por los ministros de economía del Ecofin. Ministros que también por unanimidad han de fijar la cuantía del préstamo mediante la emisión de bonos europeos que cuentan con la mayor calificación de las agencias de rating. 
El dinero prestado tendría un interés del 3'5 ó 4% y con un plazo de devolución que oscila de los tres a los cinco años. 
Según fuentes de la BBC, el gobierno irlandés estaría ya negociando la cuantía del rescate, que podría estar entre los sesenta mil y los ochenta mil millones de euros, aunque los irlandeses han negado tales contactos para evitar que la prima de riesgo suba aún más. Así ha admitido el director del FMI que declara no haber recibido de Dublín ninguna petición de rescate. 
Parece que los funcionarios irlandeses intentan disipar los temores de un rescate a la griega que haga agonizar su capacidad financiera hasta la extenuación. No obstante un servidor cree fervientemente que con un déficit público del 32% Irlanda está en serios problemas y que más pronto que tarde terminará solicitando alguna medida de rescate. De momento el nerviosismo está servido. Así mismo, se espera que el efecto contagio no sacuda a la periferia europea tanto como lo hizo el caso griego. 
Pero el culebrón irlandés ha tenido un efecto positivo, ha anulado los efectos de la devaluación del dólar respecto al euro tras la inyección de capital por la Reserva Federal. El euro cayó un 3'2% respecto al dólar debido a las dudas sobre la deuda soberana griega, con lo que los exportadores europeos han sido los grandes beneficiarios del episodio. 
Alemania ha alentado la tranquilidad, ya que tras UK, es el país que más activos irlandeses tiene en su poder. Aquí radica el problema de irlanda con respecto a países de su tamaño como Portugal, el gran peso de su sector financiero. La deuda público-privada del antiguo tigre celta asciende al 450% del PIB y eso puede acarrearle una morosidad que le impida hacer frente a sus obligaciones crediticias, con lo que más tarde o más temprano se vea obligado a acudir al Fondo Europeo de Estabilización Financiera. 
La parte positiva de esta crisis es que, aunque sea a empujones, se están creando los mecanismos para un gobierno económico común que no existía. En los años de bonanza la eurozona podía permitirse el lujo de tener una sola moneda y muchas políticas fiscales. Ahora se ha visto que es inviable y la reunión de Francia y Alemania en Deauville ha supuesto la inequívoca intención de crear un sistema que implique a todos los actores del euro para que, cada vez menos, sean los contribuyentes alemanes los que sufraguen estas crisis. 

domingo, 7 de noviembre de 2010

Lost. La política exterior británica.

En los años cincuenta el secretario de Estado de Truman, Dean Acheson, pronunció una frase que ha descrito la política exterior errática y perdida del Foreign Office británico: "Gran Bretaña ha perdido su imperio, pero no ha encontrado su lugar en el mundo" y así continua.
Los altos funcionarios del Foreign Office parecen llevar en la sangre y heredar de sus predecesores la incapacidad de fijar un rumbo coherente para la política exterior del reino. Y el deporte de élite que es la política exterior británica sigue en juego desde los salones de Oxford hasta las embajadas de Su Majestad, dispuestos a que elección tras elección el Primer Ministro y el Director del Foreign Office toquen la corneta para intentar cazar el zorro de la política exterior que siempre se termina escapando.
"Otra vez en la brecha, amigos míos" querrían gritar desde el Foreign Office cual Enrique V, pero la realidad está lejos de cumplirse, puesto que el gran público británico está bastante ajeno al elitista partido que el Foreign Office lleva más de cincuenta años perdiendo. El gran público está en los pub y en los sillones de su casa acostumbrándose a ver perder a sus selecciones de fútbol, rugby y criquet sin que la política exterior le importe nada. Es por lo que la política exterior británica hace tiempo que ha dejado de ser constructiva, si es que alguna vez lo fue, para centrase en torpedear los proyectos de los demás antes de invertir esfuerzos en crear uno propio.


El fracaso del Foreign Office en elaborar una política exterior acorde a las capacidades del Reino, se debe a que jamás se ha construido desde la triste perspectiva de que UK no es un Imperio. Ha dejado de serlo y, al contrario que países como Francia (que nunca ha sido un imperio) o España que lo perdió de forma tan severa que nadie en nuestro país fue capaz de afirmar lo contrario, UK ha ido languideciendo durante estos cincuenta años sin terminar de despertar a la triste realidad: que son una minúscula isla en la periferia europea cuyo mayor activo son sus valores y su idioma; no su capacidad de actuar en el mundo o un imperio inexistente. 
Pero puede que el Foreign Office haya tenido su Waterloo o su Cuba-Filipinas en el drástico recorte que ha llevado a cabo Liam Fox, el secretario de Defensa.
No solo se ha recortado el presupuesto en defensa en más de un 9%, sino que se ha mermado el poder blando del reino al recortar en becas a extranjeros, la Chattan House, en diplomáticos y en la proyección exterior del Reino. 
A esto hay que sumar que el aliado especial del Reino Unido ya no lo es tanto. La presente administración Obama ha dado un perfil normal a las relaciones con Reino Unido y ya no lo consulta tanto como el número 10 desearía. Ahora el foco de atención se ha desplazado al este y el presidente ha querido hacer más visitas y atender más a los nuevos focos asiaticos que perder el tiempo volando a Londres. 
Europa esta dejando de ser uno de los centros de poder del mundo y, en lugar de dar peso a Europa, el Reino Unido se mantiene en sus trece al boicotear todo lo que suene a Comunitario. 
Pero el Foreign Office no está tan ciego y su discurso es una mezcla de autosatisfacción y miedo. Autosatisfacción por seguir sentado en las principales mesas de decisión mundial y miedo, por ir perdiendo poder cada vez que se propone la revisión de las cuotas de poder en algún foro. Muestra de eso es la reciente revisión del voto en el FMI. 
El Reino Unido debe buscar qué se puede hacer con unos recursos muy limitados. Y ha empezado a hacer sus deberes con el nuevo acuerdo de defensa que ha firmado con Francia. Un acuerdo en el que ambos países buscan coordinar sus fuerzas para minimizar costes y maximizar recursos, sobretodo en investigación de armas nucleares y en uso conjunto de portaaviones. Aunque David Cameron ha querido quitarle hierro al acuerdo por la oposición que despierta cualquier cesión de soberanía en UK -de hecho no hay cesión alguna de soberanía- no ha pasado desapercibido que Londres está entrando por el aro de las tesis cominitarias que buscan especialización en las fuerzas armadas en lugar de multiplicar fuerzas y recursos innecesariamente. Es cierto que el acuerdo no tiene la palabra europeo ni comunitario por ninguna parte. Pero supone aceptar los principios de la PESD y, a la larga, preparara a UK para las necesidades de una política de seguridad comunitaria. El nuevo acuerdo supone un caballo de Troya que acabará por integrar, tarde o temprano, a UK en la estructura de defensa comunitaria, no porque quiera, sino porque tal y como estan las cosas no se puede permitir otra estrategia si quiere permanecer en el mapa al nivel que el Reino está acostumbrado. 



La relación especial con Estados Unidos -si es que ha existido alguna vez- ya no es viable. De hecho como decía el Canciller alemán Helmut Schmidt, "La relación especial de Gran Bretaña con Estados Unidos es tan especial que sólo hay un lado consciente de que existe esa relación" y es curioso que sea precisamente este Primer Ministro, que ha hecho política en contra de todo lo comunitario quien, involuntariamente, ponga las bases de la colaboración en materia de seguridad y defensa.

viernes, 1 de octubre de 2010

Adiós al New Labour.

La leal oposición de SM ha elegido por fin el sucesor del new labour. Ed Miliband parece enterrar trece años de nuevo laborismo encarnado en Tony Blair y luego por Gordon Brown. Aunque Gordon ya había dado pasos para sacudirse ciertos aspectos del new labour de su antaño amigo y colega Blair, la derrota electoral y la sucesión en el laborismo británico ha supuesto el último clavo del ataud.
Todas las apuestas parecían indicar la continuidad del new labour con el favoritismo que las bases y los parlamentarios daban a David Miliband, el secretario de Foreign Office que siempre se mostró leal al jefe del partido mientras el barco se hundía. Pero la balanza se inclinó finalmente del lado de su hermano menor, Ed Miliband. La jefatura del partido laborista se elige en una votación por tercios: las bases, los parlamentarios y los sindicatos. El elector sitúa en una lista los tres nombres por orden de preferencia. Así, aunque David era el preferido por las bases y los parlamentarios, los sindicatos terminaron de inclinar la balanza hacia Ed. 
Si todos los partidos socialdemócratas de Europa tienen dependencia de sus sindicatos afines, el partido laborista británico se lleva la palma. Los sindicatos han sido los auténticos responsables de que el laborismo no pisase mucho el número 10 de downing street durante la segunda mitad de siglo y es el riesgo que se cierne sobre el laborismo actualmente.
Las tres victorias del new labour de Tony Blair dieron al partido -y a los militantes que crecieron con él- la sensación de haberse quitado un fuerte lastre de encima, ya que Tony Bair ganaba elecciones por méritos propios. Para las bases y para muchos parlamentarios la elección de Ed Miliband devuelve al laborismo al yugo de los sindicatos, por ello Ed ha querido deshacerse de ese sambenito en el discurso del congreso laborista. No lo ha conseguido, el escaso margen de su elección le hace rehén a él el primero de los sindicatos y lo tendrá muy difícil para liderar el partido.

Pero los sindicatos no solo son importantes por el tercio que representa en la elección de líder laborista, lo son porque supone la principal fuente de financiación del partido. Ahora, en época de crisis, habiendo perdido las elecciones y habiendo perdido el tirón que Blair tenía con las clases financieras de la City, el partido necesita de sus fuentes de financiación tradicionales, ya que no abundan los donativos. Por lo que el laborismo debe tener mucho cuidado de no caer en ese chantaje, es un elemento más que hace de Ed Miliband un rehén.
En su discurso de investidura, Ed ha querido tomar un punto medio con bastante poco éxito. Ha dado un mal discurso en el que no supo ni pudo adecuar las críticas al new labour con las alabanzas a sus muchos logros, por lo que fue del todo incoherente, inconexo y, en muchos casos, titubeante. Quienes le tildan de novato izquierdista han visto confirmadas sus sospechas en un discurso que, aunque esperado, se vio empañado por la incertidumbre del futuro de David Miliband. La renuncia a quedarse como Canciller del Exchequer en la sombra ha sido para evitar una bicefalia incómoda para su hermano, ya que la prensa estaría más pendiente de las discrepancias que de la labor dirigente de Ed. Aunque el menor de los Miliband crea que se ha deshecho del problema con la marcha de su hermano, con ella le resultará mucho más complicado hacerse con los diputados más afines al new labour -es decir, casi todos- ya que no se verán identificados con su nuevo jefe.

Parece que ante la crisis de la socialdemocracia el laborismo en UK gira a la izquierda. Las bases y votantes del partido echaron en cara al new labour que gastase ingentes fondos públicos en reflotar el sistema bancario a cambio de desproteger servicios públicos. Unos podrían decir que esto era un deber nacional al depender todo el sistema económico de la banca. Yo creo que los laboristas simplemente recogieron los platos rotos de una alianza -la de Whitehall con la City- que les reportó pingues beneficios hasta que la economía se vino abajo.
Personalmente creo que un giro pronunciado a la izquierda supondrá más ostracismo al laborismo; puesto que, en un país eminentemente conservador como UK, los laboristas solo se afianzaron sólidamente en el poder cuando conquistaron el centro.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Editorial: El problema de la socialdemocracia.

La socialdemocracia ha dado un nuevo paso atrás en uno de sus feudos tradicionales: Suecia. Esto ha hecho que la prensa reflexione sobre el retroceso de la socialdemocracia europea desde el 2000. Y digo la prensa, porque no ha despertado el debate interno que debería en el seno de la socialdemocracia. Pero supongo que la falta de crítica interna es lo que une a todos los partidos de occidente, los políticos están tan acostumbrados a criticar a la oposición que creen que abrir un debate interno supondrá una autodestrucción. Y tal vez sea la autodestrucción de algunos políticos pero beneficiaría al partido, a las ideas y a los votantes que es para lo que se supone existen los partidos.
Una organización responsable lo primero que haría ante el retroceso en Suecia sería convocar una internacional socialdemócrata de urgencia para abordar los problemas, crear un plan y fijar objetivos a conseguir. Pero no, muchos se lamen las heridas pensando que el Partido Socialdemócrata de Suecia, el otrora poderoso partido de Olof Palme, sigue siendo el partido más votado en Suecia y que solo ha ganado la aritmética parlamentaria...basura. 
Lo primero que los partidos socialdemócratas deberían hacer es identificar el problema. No resulta muy útil para un partido que pierde las elecciones echarle la culpa al electorado y a la falta de interés, ya que los votantes de los vencedores si han mostrado interés en darle su apoyo. Tampoco resulta útil pensar que tus ideas son caducas porque la única solución sería disolver el partido y dedicarse a otra cosa y eso resultaría desastroso para el común de los políticos que no sabe hacer nada más...por cierto los comunistas deberían empezar a pensar en esta opción. Así que, ¿Cuál es el problema de la socialdemocracia? Pues sino es el electorado, pueden ser los políticos o las ideas. 
Claro, un político nunca piensa que ÉL es el problema por lo que hay que cambiar las ideas y aquí es donde, según mi opinión, terminan de hundir más al partido. 
Identificando las ideas de la socialdemocracia vemos que sus principales pilares son: la redistribución equitativa de la riqueza a través de un sistema impositivo más justo basado en impuestos directos que tasan lo que uno tienen y no en indirectos que tasan lo que uno necesita. Un sistema público, bien equipado e igualitario de Sanidad, Educación y pensiones. Una serie de servicios que la empresa privada no ofrece por ser deficitario tales como el servicio postal universal o el cuidado de ancianos en zonas empobrecidas y un larguísimo etc. 
¿Son estas ideas caducas? en mi opinión no lo son, tampoco en opinión de muchos europeos que han declarado que las señas de identidad de la sociedad europea son los modelos públicos de sanidad y educación. No olvidemos que hasta la derecha británica ganó las elecciones diciendo que no iba a tocar el sistema nacional de salud o que Sarkozy en Francia ha puesto en marcha un plan para invertir 3000 millones de euros en la universidad pública en los próximos diez años para colocarla a la altura de la élite. Recordemos que los trabajadores se oponen al más mínimo recorte en sus derechos sociales y que hace poco han paralizado Francia ante el anuncio del aumento de la edad de jubilación. 
Por tanto, sino podemos culpar al electorado, y las ideas de la socialdemocracia gozan de aceptación hay que mirar a los políticos y a los partidos. Solo los políticos y los partidos socialdemócratas son los culpables de su debacle electoral. Pero los políticos no lo ven así, no pueden porque se quedarían sin trabajo y buscan la responsabilidad en las ideas. Los políticos de los partidos socialdemócratas europeos intentan reinventar sus ideas de cara al electorado creando programas absurdos que basan ideas de otros partidos ¿progresistas? tales como los ecologistas y los anti para hacerse con electorado que nunca les votará (como los antisistema, los verdes, los antitaurinos, antitabaco, anti anti), descuidando a su electorado tradicional, creando desafección y haciendo que se queden en casa el día de las elecciones porque ya no reconocen sus ideas en el partido socialdemócrata de turno. Para ello presentan a los políticos más cosméticos que encuentran pensando que la gauche se va a echar a la calle a votarles en masa.  Políticos sin ninguna trayectoria vital, más huecos que una cerbatana y que solo han medrado dentro de un partido a la deriva. Son las Bibianas Aidos del mundo, las Leires Pajines de los aparatos las que reinventan las ideas de la socialdemocracia yendo a África a hacerse fotos con palestinas o tras una pancarta que solo sale en la página 20 de los diarios. Pero los partidos no se dan cuenta que las Bibianas y Leires están dejando huérfanos a millones de votantes en Europa. A votantes que le importa que la escuela de su hijo tenga buen nivel y no sea conflictiva, que su hospital esté bien dotado, que la universidad garantice un buen nivel a la hora de integrarse en el mercado laboral y que lucha porque no se abuse de ese aparato social. 

La derecha, mucho más pragmática que esta divine gauche ha sabido captar el voto de las clases medias. En Suecia por ejemplo se ha valido de la inutilidad de la candidata socialdemócrata que no ha sabido defender las excelencias de su sistema y ha recogido los réditos electorales de un sistema que favorece los aprovechados. La Socialdemocracia debe velar porque el sistema no se sature y se vicie con malos hábitos, pero como esa vigilancia no es de color de rosa y puede resultar impopular pues prefieren desatender el buque insignia de su identidad para tomar otras causas que poco importan a su electorado y correr hacia la debacle electoral. Pero claro, es mucho más fácil perder elecciones y echar la culpa al electorado o intentar reinventar ideas que mirar lo que se ha hecho mal. 
La socialdemocracia no está muerta. Es más cuando llega un líder pragmático que sabe lo que no debe descuidar arrasa. Tenemos el ejemplo de Tony Blair, de Felipe González, de Olof Palme, de Helmut Schmidt, de Françoise Mitterrand, de Jacques Delors y un largo etcétera que saben que la socialdemocracia es cuidar de los servicios sociales de tu país lo mejor posible porque el pueblo lo merece y no hacerse una foto con las causas más peregrinas que el día de las elecciones importa un carajo, una foto que a los socialdemócratas nos sale muy, muy cara. 

lunes, 13 de septiembre de 2010

Las implicaciones jurídicas de los Estados fallidos.


Antes del parón estival en esta bitácora, había introducido la problemática de los estados fallidos, su catalogación y los problemas e intereses que existían. Había plasmado la opinión de la Profesora López Martín de que, dadas las características que tenían los estados fallidos, solo Somalia constituía un estado fallido y que los demás de la lista eran estados en situación de fragilidad o debilidad como había plasmado más acertadamente el Banco Mundial. Y esto es así porque los estados fallidos se caracterizan por la inexistencia del estado y no por la debilidad del mismo. En el caso de Somalia no es que el estado se encuentre en una situación de extrema debilidad como podría pasar con Haití o muchos estados africanos, sino que no existe una autoridad central definida que asuma las labores del estado.
Había plasmado también que la Comunidad Internacional, en un ejercicio de responsabilidad, no había dado por muerta a Somalia como estado, pues uno de los elementos constitutivos necesarios para la existencia de un estado -según el Instituto de Derecho Internacional y la Convención de Montevideo- no existe como es una autoridad central efectiva en todo el territorio. Pero no había entrado en las consecuencias jurídicas que entraña la no existencia de un estado, en definitiva las consecuencias jurídicas del único estado fallido en el mundo: Somalia.
Este verano se ha publicado en la revista Foreign Policy el índice de Estados fallidos 2010 que hace hincapié en la situación de Somalia y en los acontecimientos y procesos que hacen posibles esta lamentable realidad.
Uno de los aspectos que más interesa a las partes en conflicto en Somalia es qué pasa con las propiedades, bienes y capitales somalíes sitos en territorio extranjero. Quién tiene la capacidad de reclamarlos y de usarlos, bienes como las delegaciones diplomáticas, coches oficiales y cuentas en el extranjero. Hay que acudir a la jurisprudencia para contestar a esta pregunta. Tribunales británicos han declarado que el gobierno interino no tiene autoridad efectiva para reclamar los bienes sitos en ese país; pero el convenio de Viena de 1961 obliga a los países receptores a seguir defendiendo los locales diplomáticos aunque la misión esté cerrada. Somalia representa un caso único en el mundo ya que nadie la representa a nivel diplomático porque no existe un gobierno que acredite las credenciales del personal diplomático sito en el extranjero o en las organizaciones internacionales de las que Somalia es parte. No es un caso comparable a lo que sucedió con la Sudáfrica del apartheid ya que en este caso las credenciales eran rechazadas por incumplimiento grave del Derecho Internacional y en el caso de Somalia no existe gobierno o autoridad acreditante, dejando un vacío en su representación exterior.
La Comunidad Internacional ha querido paliar esto con actos de dudosa efectividad o justicia. No se le ha dado de baja en ninguna de las organizaciones internacionales de las que es parte, salvo de la Unión Africana, aunque el impago de las cuotas pudiera conllevar su expulsión. Se ha introducido a un somalí en la Corte Internacional de Justicia de manera artificial, un privilegio enorme dado que España en más de sesenta años en la ONU no ha logrado que ninguno de sus candidatos fuese aceptado, pese a la gran valía de los Profesores González Campos y Pastor Riduejo.
En cuanto a la representación diplomática hay que abordar la cuestión de Somalia por ambos lados, no solo del lado de Somalia. ¿Es motivo de ruptura de relaciones diplomáticas el colapso de un Estado? La práctica nos ha enseñado que la representación con Somalia se ha mantenido puesto que las relaciones son entre Estados y no entre gobiernos, solo si el acreditante lo hace o si hay sanciones internacionales se procedería a la ruptura de relaciones. Lo que viene a remarcar que un estado fallido sigue siendo estado.
Como receptor: ningún Estado ha roto relaciones diplomáticas con Somalia. Se han cerrado todas las misiones diplomáticas como consecuencia del conflicto, pero no se han roto las relaciones. Los gobiernos han llamado a este caso "relaciones de baja intensidad". Lo que remarca el carácter excepcional de Somalia ya que no pasa lo mismo con otros ejemplos como Afganistán o Zimbabwe donde se han mantenido abiertas las misiones diplomáticas. En Somalia se ha optado por la representación múltiple donde la embajada de Kenia lo es también de Somalia en el caso de España.
Como acreditante: se mantiene el principio de continuidad, aunque no sin problemas, ya que con la renovación de credenciales cesa la representación exterior al no haber quien acredite. En 1991 las representaciones de Somalia tuvieron que cerrar. En el caso de las representaciones permanentes el problema viene cuando el personal diplomático deja de cobrar un sueldo y no se puede pagar los costes derivados de la embajada. 
Otro aspecto importante es el caso de las obligaciones internacionales. Un estado fallido no tiene la capacidad de asumir nuevas obligaciones internacionales y el problema va más allá cuando afecta a la costumbre internacional. La aceptación de una costumbre internacional puede ser expresa o tácita. Un estado fallido no puede convertirse en objetor persistente al no poder llevar a cabo la protesta, que es un acto jurídico unilateral al no existir autoridad que la lleve a cabo.
En el caso de la asunción obligaciones internacionales mediante la firma de un tratado la situación nos remite a lo comentado anteriormente, no existe una autoridad que acredite las credenciales para hablar en nombre del estado fallido en una conferencia internacional convocada para la negociación y/o firma de un tratado. 
El problema mayor de un estado fallido es faltar a las obligaciones internacionales ya suscritas como consecuencia del colapso de la estructura del estado. Se ha aducido la posibilidad de poner en suspenso la aplicación de las obligaciones internacionales contraídas en el caso de los estados fallidos. Ana López Martín señala que esta postura es de difícil encaje y que es más viable la inaplicación del tratado por causas de fuerza mayor como viene recogido en el proyecto de tratado que ha elaborado la CDI sobre Responsabilidad Internacional de los Estados. Nadie pide responsabilidades a Somalia porque, en el caso de la piratería por ejemplo, no son atribuibles al Estado. 
En el caso de la responsabilidad penal del individuo si puede exigirse responsabilidad penal individual por el mecanismo de la jurisdicción universal, ya que en este caso la CPI  no es competente al no ser Somalia parte del Estatuto de Roma. Tampoco puede Somalia ejercer los derechos que como Estado le corresponde como beneficiarse de su Zona Económica Exclusiva o de una Plataforma Continental superior a 200 millas porque no existe una autoridad que lo demande. En éste último caso Somalia pudo por la inestimable ayuda de Noruega, que cartografió sus costas, fondos marinos y ayudó a las precarias autoridades somalíes a solicitar la ampliación de su Plataforma Continental. 
Esta entrada, que se suma a la anterior de carácter introductorio, viene a plasmar la idea de que los estados fallido es una categoría interesada y que, en muchos casos, dependen de intereses políticos y que no se trata de una figura jurídica ampliamente regulada. Por su alcance, ha quedado plasmado que solo Somalia constituye un Estado fallido, por lo que creo que se debería usar más el término "estado de extrema fragilidad o estado frágil" en los demás casos. Si vemos el índice de Estados fallidos 2010 a nadie se le escapa que, aunque se trata de estados con problemas muy graves, sí podemos identificar una autoridad que expida pasaportes, que acredite al personal diplomático y a quien se le pueda solicitar reparaciones por daños o que puedan ser parte en tratados y conferencias internacionales. 

jueves, 9 de septiembre de 2010

Nuevo curso político.

Este miércoles ha empezado el nuevo curso político y no lo ha hecho con la ofrenda al Apóstol de un diputado. Lo ha hecho con la primera sesión de control al gobierno que ha tenido lugar ayer miércoles. Y ha sido una sesión que bien podía ser la sesión de la marmota como señala Fernando Garea en su blog al pedir el antaño ministro de Administraciones Públicas -Mariano Rajoy- que no se cediesen competencias a cambio de votos, está bien viniendo de quien ha rescatado el concierto económico para vascongadas y Navarra. 
Pero el caso es que este curso político viene calentito y no solo a nivel nacional, sino también internacional. Ya que el avezado lector de la crónica política va a tener que lidiar con las elecciones regionales en Cataluña, con un resultado bastante asegurado a favor del CiU. El tortuoso camino de la elaboración y aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el 2011. Las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos el 2 de noviembre de 2010 con un avance del ala más reaccionaria y pueblerina del partido republicano de la mano del tea party. Las elecciones municipales y regionales de la primavera de 2011 que pueden abrir el debate sobre la idoneidad de Zapatero como candidato a las generales del 2012.
Personalmente creo que las legislaturas hay que terminarlas y soy enemigo de los chantajes "por un puñado de escaños". El PSOE ha ganado las elecciones en 2008 y, pese a todos los problemas, tiene todo el derecho del mundo a terminar la legislatura. Dar resonancia a las tesis de los nacionalistas que ante cualquier fracaso parlamentario del partido en el gobierno abre el adelanto electoral es dar un poder tremendo a partidos con nada menos que trescientos mil votos frente a los grandes partidos de diez millones de votos. Como opinión pública no podemos digerir tan a la ligera semejantes tesis porque significa dejar sin amparo a la opción de política de diez millones de votantes socialistas y mañana será dejar sin voz a diez millones de votantes conservadores. 

Sea como fuere este curso se presenta muy interesante y personalmente creo que hay que tomarlo con análisis y ciertas dosis de buen humor. Me gustaría decir que hay que tomárselo con talante, pero hoy por hoy esa palabra tiene demasiadas connotaciones que ni yo quiero aludir a ella. 

domingo, 25 de julio de 2010

El oportunismo reformista de Clegg.

Con la crisis económica se han oscurecido muchos de los temas que antaño parecían importar, como la lucha contra la pobreza, el eterno proceso de paz en Oriente Medio o el cambio climático. Lo mismo sucedió cuando pasó la efervescencia electoral en el Reino Unido. Todas las miradas de todos los diarios se centraron en los grandísimos ajustes económicos que debía realizar el país más endeudado del continente -los mayores desde la II Guerra Mundial- pasando desapercibido, salvo por los pactos pos electorales- la reforma del sistema político que ansía el partido Lib-dem y su líder.
La reforma del sistema electoral británico es una de las metas de la prensa progresista en el Reino Unido y suele ser una demanda recurrente en las páginas de The Guardian y The Independent, pero hay voces de articulistas que se levantan en contra de la reforma que quiere llevar a cabo el candidato por el que ambos diarios han pedido el voto: Nick Clegg.

La verdad es que parece el cuento de nunca acabar. La elaboración y/o reforma de una ley electoral se antoja complicada porque toca la médula del sistema democrático, es decir, cómo se reparte el sufragio que da lugar a la sacro santa Soberanía Nacional. El legislador puede dar prioridad a la estabilidad a través de sistemas mayoritarios que faciliten la formación de gobiernos; o bien puede dar prioridad a la representatividad, elaborando una ley de reparto proporcional de los escaños. Y quien tiene un sistema quiere el otro, viendo solo las excelencias del que desean y solo los defectos del que poseen. A nadie se le escapa que hay amplios sectores que cacarean que es injusto e infame que la formación del gobierno de la Nación esté en manos de partidos nacionalistas que con un puñado de votos se ven sobrerepresentados. Y qué decir del caos italiano, que en cuarenta años ha tenido cincuenta gobiernos y los más estables han sido los de Berlusconi, solo vemos las desdichas del sistema proporcional. Y esto no solo pasa en los países del área mediterránea, donde parece que España ha llegado a un punto medio aceptable entre la formación de mayorías parlamentarias y la representación de las realidades regionales. Sucede en Bélgica y Holanda donde formar gobierno se antoja más complicado que ganar las elecciones y ahora ésta, que era una enfermedad continental, ha contagiado al Reino Unido que busca un nuevo sistema electoral. Pero no todo el Reino Unido busca ese cambio, de hecho solo los lib-dem lo quiere, por lo que sería beneficioso saber si se trata de un debate real en el seno de la sociedad británica o solo del interés partidista de los lib-dem, se verá.
Aunque la búsqueda de un sistema más representativo ha sido el caballo de batalla de diarios de centro-izquierda como The Guardian o The Independent, éste último siempre ha sido el tradicional apoyo de los lib-dem, hay articulistas y columnistas destacados que se oponen a la reforma que Mr. Clegg propone ya que puede suponer un deterioro de la democracia en favor de la capacidad de los partidos políticos. Es el caso de Simon Jenkins quien, desde The Guardian, ha llamado la atención sobre lo falaz de la propuesta de Clegg de cambio del sistema electoral. Clegg demanda que en democracia cada voto valga lo mismo con independencia de la ciudad o pueblo en el que vivas, pero curiosamente no propone una única circunscripción  nacional. Jenkins advierte que el actual sistema es quien  ha llevado a Clegg a Downing Street, defiende en su artículo que el sistema ha dado precisamente lo que el pueblo británico necesitaba: un gobierno de coalición que hoy en día sigue con unos niveles de popularidad muy altos. Los liberal demócratas se quejan de ser los primeros perdedores al ser, en muchas circunscripciones, los que ocupan el segundo puesto, algo que en el sistema first-past-the-post te deja sin escaño, por eso desean un poco de proporcionalidad en el sistema, complicando la formación de mayorías claras en el parlamento y haciendo que partidos menos votados se vean sobrerepresentados. 
La ventaja del sistema first-past-the-post es que el dueño del escaño ha de cuidar su circunscripción, que se la debe más a sus electores que a su partido. Así pues, la introducción de un sistema proporcional como desea Clegg quitaría el poder a los electores para dárselos a los partidos políticos. La acción de gobierno estaría apoyada en el parlamento basándose en criterios de partido y no en lo que desea el electorado de su escaño, puesto que el diputado estará más preocupado en continuar en las listas que en cuidar de su circunscripción. Jenkins defiende que la labor principal de un sistema electoral es proporcionar un ejecutivo estable basándose en la mayor cuota de representatividad posible y que el sistema first-past-the-post ha dado unos muy buenos resultados al haber garantizado la gobernabilidad del Reino Unido en más de medio siglo. 
Sea como fuere, los tories solo han prometido a los lib-dem la convocatioria de un referendum, para lo cual necesitan mayoría en el parlamento. Cosa difícil de conseguir si se oponen los laboristas y si, como ha anunciado Cameron, los tories tienen libertad de voto. Si ésto ocurre es muy difícil que la coalición con-lib siga adelante y puede que en un par de años los británicos sean llamados a las urnas de nuevo, como ocurrió tras el segundo gobierno de Harold Wilson que dio paso al gabinete Callaghan.

viernes, 23 de julio de 2010

Los Estados fallidos y su incidencia en el orden internacional.



La piratería en el Índico y la inestabilidad africana han traído a los cursos de Derecho Internacional de Vitoria una interesante ponencia de la profesora Ana Gema López Martín que ha abordado el tema de los estados fallidos y sus repercusiones en el ordenamiento jurídico internacional. 

El tema que está de rabiosa actualidad no es nuevo, ya que estados fallido han existido a lo largo de la historia, lo nuevo es la etiqueta. Hoy en día lo constituyen todos aquellos estados, principalmente africanos, salidos de la descolonización de los años sesenta, siendo Somalia el mejor ejemplo. Pero ¿Qué es un Estado Fallido? 
La denominación surge de la ciencia política, no de la jurídica y surge en el seno de la publicación Forign Policy que hace referencia a estados donde no existe una organización sociopolítica que ejerza en exclusiva y sobre todo el territorio las funciones propias de un Estado. Tras esta publicación en el año 1992 el término se ha generalizado y, aunque no es un término jurídico, a nadie se le escapa que existen consecuencias jurídicas. FP publicaba el artículo saving failed States con un claro afán intervencionista dentro de la política idealista de la posguerra fría. Por lo que muchos politólogos, estadistas y gobiernos siguen utilizando el término a conveniencia; de ahí que el Banco Mundial haya propuesto la denominación Estado frágil, como gobierno ineficaz, pobreza, conflicto o asentamientos de grupos armados que realizan las funciones de gobierno. 
Como el término no existe jurídicamente, nadie es competente para calificar a los estados como fallidos. Tenemos que acudir de nuevo a la ciencia política para encontrar infinidad de listas y catálogos basados en muchos y diversos indicadores. Todos ellos muy discutibles y no exentos de intencionalidad que pueden llegar a suponer un atentado contra la Soberanía o la injerencia en asuntos internos de algunos Estados. No podemos meter en el mismo saco a países frágiles y países donde no existe gobierno, o donde éste no controla efectivamente todo el territorio. 
Ante el nacimiento del término Estado fallido, la ciencia jurídica no puede dejar de plantearse la pregunta de si un estado al que le falta el elemento gubernamental sigue constituyendo un Estado, es decir, si un Estado fallido sigue siendo sujeto de Derecho Internacional con todo lo que ello conlleva. 
El Instituto de Derecho Internacional ha señalado que los estados nacen, se desarrollan, se deterioran y mueren si uno de sus elementos constitutivos desaparece, como Polonia en el siglo XVIII, XIX y entre 1939 y 1945. Así mismo, el Instituto de Derecho Internacional ha apuntado que el acto de reconocer un estado es irrevocable, salvo si un estado pierde definitivamente, absolutamente e irremediablemente uno de sus elementos, ya que entonces este estado desaparecería. Con todo no está claro qué significa la desaparición definitiva para dar finalizada la existencia de un estado. 
Las consecuencias de la subjetividad internacional son innegables, ya que afecta no solo a las relaciones internacionales, sino a las reclamaciones que le pueden exigir, así como reclamante ante otro Estado; sin mencionar qué pasa con su sitio en las organizaciones de las que es miembro o, sin ir más lejos, que pasa con el patrimonio del Estado, ya sean cuentas, embajadas o coches oficiales.
La práctica indica que a Somalia se ha seguido tratando como a un Estado, a pesar de la existencia de resoluciones y documentación de Naciones Unidas que han certificado la pérdida de un gobierno efectivo. Sensación avalada por la desaparición de Somalia de los foros internacionales y sentencias de diversos tribunales que han declarado que Somalia no existe (sentencias en Tribunales franceses y alemanes)
La resolución 814 del Consejo de Seguridad pone un toque de contradicción al hablar de respeto hacia la soberanía e independencia de Somalia, primando el principio de continuidad sobre el de efectividad. La Comunidad Internacional no ha tomado la drástica medida de certificar la muerte de Somalia y sigue, en la medida de lo posible, teniendo en cuenta este estado fantasma o none state.
Atendiendo a la membresía en las organizaciones internacionales hay que apuntar que Somalia sigue siendo parte de los Organismos del que era Miembro en 1991, pero su asiento ha estado vacío. Solo el Consejo de la Unidad Africana ha suspendido a Somalia como miembro debido a su situación interna. 
Ha sido un ejercicio de responsabilidad por parte de la comunidad internacional haber mantenido a Somalia, ya que ésto refuerza la subjetividad del estado y, por tanto, supone que sigue gozando de las inmunidades ante los tribunales de otros estados basándose en el principio per in paren imperium non habet. Como consecuencia de su estatuto jurídico también mantiene el principio de no injerencia, ésto es lo que obviamente supone una contradicción de lo estipulado en la resolución 814. 
La intervención en estos estados frágiles ha sido materia de debate desde época moderna, donde el Derecho Internacional solucionaba el problema repartiendo el país entre las potencias vecinas. La comunidad internacional ha aprobado en 2005 la intervención para proteger a la población de un estado frágil tanto en caso de que no quiera (Sudán) como que la inexistencia de gobierno impida a este estado posicionarse (caso de Somalia) previa autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y nunca unilateralmente como había propuesto Canadá. 
Estudiando las características que tiene Somalia como paradigma de estado fallido, se ha apuntado que solo este país constituye un ejemplo de la inexistencia total de estructura estatal y organización sociopolítica que impide los más elementales actos del Estado como sujeto de Derecho Internacional. Abordaré en una futura entrada otras ramificaciones jurídicas de la categoría del estado fallido que diferencian claramente a Somalia de los demás Estados frágiles que, en muchos casos de manera intencionada, se colocan en la misma categoría cuando Somalia constituye una excepción jurídica y política. 

lunes, 5 de julio de 2010

La presidencia que el Tratado de Lisboa necesitaba.

España ha terminado su presidencia semestral y que la haya terminado es todo un éxito, aunque la presidencia en si misma podría calificarse como catastrófica hay elementos que nos podrían ayudar a realizar un análisis más optimista. 
El primero de los argumentos que podríamos esgrimir es que ésta ha sido la primera presidencia con el Tratado de Lisboa en vigor. Tratado que establece por primera vez un Presidente del Consejo permanente y, aunque los políticos nacionales dicen que su prioridad es ayudar a los nuevos funcionarios, a nadie se les escapa que, de haber podido, el gobierno de España hubiera dirigido con mano de hierro su presidencia sin ser tan gentil con los funcionarios comunitarios permanentes. Pero la aguda crisis económica y las dudas sembradas en los mercados de deuda soberana con respecto a nuestro país provocó que el Tratado de Lisboa se pusiese en práctica al pie de la letra sin injerencia del gobierno. Aunque fuese por un efecto secundario, España, por incapacidad más que por deseo propio, ha propiciado la puesta en marcha del Tratado de Lisboa, algo que un país que contase con un ejecutivo en mejor posición podría haber retrasado.
Otra cualidad que ha tenido la presidencia de turno es que, aunque en un principio estuvo marcada por un fuerte carácter político, tras acuciar los asuntos nacionales, ésta tendencia mutó dando el control de la presidencia al personal técnico. La dirección de la presidencia pasó de los políticos a los funcionarios de alto rango en Bruselas, por lo que aunque rebajó el perfil de la misma, dio unos frutos modestos pero significativos. Los frutos a los que me refiero es la reacción ante la grave crisis griega y la formulación de planes para rescates futuros. Se puso sobre la mesa la necesidad de una política fiscal y económica común y, aunque no se crearon grandes planes, se cimentaron pequeñas reformas encaminadas al tal fin. 
No voy a negar que hubo una reacción tardía y torpe a la crisis griega y que ésta creó el miedo al contagio a los países del Mediterráneo e Irlanda, pero esta torpeza hay que achacarla a que se buscaron soluciones en los líderes nacionales más significativos como Merkel o Sarkozy que pensaron en clave nacional y no europea. Se pidió una solución comunitaria a líderes nacionales. Merkel estaba más pendiente de las elecciones de Westfalia que de la recuperación griega, y eso que la mayor parte de la deuda soberana griega mora en bancos alemanes, por lo que perdió doblemente. Perdió Renania-Westfalia y perdió todo el crédito que tenía en el ecofin. 
Este fracaso, unido a las serias dudas que acuciaban al gobierno español hizo que entrasen en juego los técnicos de ecofin y que ellos edificasen, junto con el BCE, planes como el fondo de ayuda bancaria, la colaboración fiscal, un plan estructurado y vinculante sobre el déficit y, por último, una agenda para crear un gobierno económico común. Se ha empezado a hablar de sanciones y de pérdida del derecho a voto en el consejo para quienes incumplan los objetivos marcados por el ecofin. Aunque para los más ambiciosos esto todavía está muy lejos de configurar un gobierno económico común para los países de la zona Euro, supone un importante paso al frente al asumir la necesidad y la voluntad de comenzar a configurar este proyecto. 
Zapatero solo consiguió un triunfo personal en esta presidencia y fue la publicación de los resultados de los test de fortaleza de los bancos de la UE, donde los mejor parados fueron los españoles y donde se evidenció que diez grandes bancos alemanes pidieron enormes sumas de dinero. Pero el gran regalo que Zapatero hizo a la Unión fue su mediocridad. Con ella la Unión se libró de la tutela de los Estados para comenzar a andar sin ruedines en un proceso que había sido marcado por el Tratado de Lisboa y que, como ha sido habitual en los sucesivos tratados, ahonda en el proceso de integración, ahora en lo económico. Para todos los economistas era evidente que una moneda única hacía indispensable un solo gobierno económico, pero la bonanza económica nos anestesió haciendo que postergáramos las reformas necesarias, hasta que fue demasiado tarde y hubo que aprender por las malas. 
Así que, puede que la derrota de los gobierno nacionales haya dado paso, al fin, a la integración. 


Y es que ésta ha sido la presidencia discreta, y eso no tiene por qué ser malo. Europa se ha construido con pequeños pasos discretos que han cimentado los grandes discursos. La clase política nos tiene acostumbrado a grandilocuentes discursos, a grandes hazañas y a grandes proyectos. Pero en una Europa que ha funcionado bien cuando ha crecido mediante pequeños pasos, no le viene mal tomarse un respiro y volver a los pequeños pasos. Se han hecho grandes cosas en poco tiempo y eso ha distorsionado el pulso de los acontecimientos. A mi parecer, se han acometido grandes proyectos de forma atropellada. Se ha producido una ampliación demasiado ambiciosa para la que no estábamos preparados, con ella un cambio de tratado que ha fracasado y, en medio, ha puesto a andar la moneda única, que ha funcionado cuando la economía vivía tiempos de bonanza. Ahora que nos encontramos en una crisis es la hora de regresar a los objetivos modestos pero realizables para construir poco a poco una Europa más sólida. 

domingo, 4 de julio de 2010

Engaño made in China.

La pasada cumbre del G20 ha evidenciado una falta total de acuerdo para adoptar medidas comunes ante la crisis internacional. Ha sido una conclusión lógica dado que, aunque la crisis es internacional, no afecta en todos los países a los mismos sectores y tampoco afecta en igual grado. Por lo que era lógico que, pese a acordar ciertas líneas generales, se optase por salidas individuales a la crisis.
Uno de los elementos comunes de la crisis es la falta de liquidez de los mercados que ha ralentizado el crecimiento económico mundial. No hay dinero en circulación y, por tanto, el consumo se constriñe. Pero, dado que los tipos de interés en los grandes bloques comerciales están muy cercanos a cero, ¿Dónde está el dinero?
Paul Krugman lleva meses señalando a China como responsable de esta falta de liquidez desde su columna en The New York Times. 
Mediante su política monetaria, China está perjudicando la liquidez del mercado internacional al mantener su moneda devaluada de forma artificial. De esta manera está practicando indirectamente varias prácticas prohibidas por el comercio internacional y, en lugar de solucionar el problema, China está fomentando sus exportaciones a costa del resto del mundo.
Hace milenios que los chinos no han inventado nada en este mundo, y menos en el mundo de los negocios, por lo que la práctica china es bien conocida, salvo por su escala. La situación es así de simple: China mantiene su divisa artificialmente devaluada vendiéndola en grandes cantidades y, a su vez, comprando divisa extranjera. Prueba de esto es que el banco central de la república popular está acumulando fondos por valor de más de dos billones de euros y comprando unos mil millones de dólares al día para mantener bajo el precio de su moneda. No se entiende que un país con el PIB de china y con su capacidad exportadora no vea reflejada el valor de su economía en su divisa. China, como de costumbre, juega con dos barajas al mantener devaluada su moneda, así consigue por una parte hacer que sus exportaciones sean más atractivas y competitivas y, por otra parte, hacer que los productos extranjeros resulten excesivamente caros para los bolsillos chinos y, por tanto, menos competitivos. Por lo que, indirectamente, china está subvencionando sus exportaciones y estableciendo un arancel a las importaciones. Algo que resulta totalmente inaceptable.
Alguien podría argumentar que se trata de una política beneficiosa para el gigante asiático, pero eso es muy discutible, ya que ese beneficio no revierte en sus trabajadores, sino que solo revierte en la acumulación de riquezas por parte de las empresas exportadoras chinas, de ahí la oleada de huelgas que azotaron china. Además el bajo valor del Yuan crea un efecto inflacionista en china que hace que se desvíen una parte muy importante de sus ingresos a la compra de activos extranjeros con una rentabilidad muy baja para mantener el Yuan devaluado. 
Así que Estados Unidos ha decidido actuar tras siete semestres sin hacer nada. Cada semestre la Reserva Federal hace un informe para el Congreso en el que se analiza el estado de las transacciones comerciales de Estados Unidos. La Reserva Federal ha llamado la atención sobre la torticera política monetaria china hasta en siete ocasiones. Pero no podemos pensar que esta práctica solo perjudica a las economías desarrolladas, también perjudica enormemente a las economías emergentes, puesto que las potencias europeas se venden unas a otras, pero en el libre mercado mundial quien más tiene que perder son las demás economías emergentes. Estados Unidos ha dado un paso al frente y ha recomendado a China "flexibilizar su moneda" como ejemplo del tono conciliador que el Presidente Obama ha elegido para intentar convencer al gobierno chino de que cese su política monetaria adulterada. 
El gobierno chino ha dejado que su moneda se aprecie un 2% para que, tras una compra de moneda por parte del Banco Popular Chino, volviese a caer un 5%. Ante esta situación el gobierno chino ha dejado bien claro que eso era dejar que una moneda sea flexible. Se han aferrado a la suavidad del lenguaje diplomático para tomarnos el pelo y no llegar hasta los fundamentos del problema. 
El profesor Krugman declara que los chinos nos están tomando el pelo y que esperar una apreciación de su moneda un ridículo 2% en un año es como esperar a ver como se seca la pintura. Por tanto una posible solución planteada por Paul Krugman es comenzar a pensar en sanciones económicas como las que Estados Unidos ya impuso a Japón y Alemania en los setenta.

Ya va siendo hora que occidente se coordine para poner fin a esta nueva forma de piratería. China está demostrando que no busca foros de cooperación sino su propia hegemonía, comportándose en el G20 como un vulgar trilero de la calle Sierpes, que es lo que nunca ha dejado de ser. Por tanto ¿Por qué deberíamos tratarlo como una potencia responsable, cuando se trata de vulgares estafadores?