viernes, 5 de marzo de 2010

Teledemocracia o de cómo primar los titulares sobre la política.


Siempre he pensado que gobernar es el arte de hacer feliz a la gente, visión de la  ilustración que me hace pensar en la política como algo bueno, algo que haga mejorar las cosas y no como un mal necesario. Pero los gobiernos de Europa y de Estados Unidos están cayendo en un populismo silencioso que avanza sin que la ciudadanía responda y reclame más responsabilidad y menos electoralismo. 
Sarkozy caló muy bien al Primer Ministro español: "no parece muy listo, pero gana elecciones" y es que Zapatero y Sarkozy se entienden muy bien ya que pertenecen al mismo tipo de políticos, es político de teledemocracia en donde predomina la imagen sobre los contenidos. Miembros del Gobierno de España quisieron escudarse en que la frase quería decir que Zapatero no era de la gauche divinne y no se perdía en matices de la intelectualidad de izquierdas que tanto gustan a los franceses, pero que no han ganado una elección desde Mitterrand. El caso es que no son los únicos miembros que pertenecen al reino de los titulares, ya que a él pertenece el Presidente Obama por la parte alta y el Primer Ministro italiano Silvio Berlusconi por lo más bajo. 
La pericia de Zapatero para gestar titulares es hija de la picardía política de quien no ha tenido en su vida más trabajos que estar en la nómina del partido. Y se ha mantenido en los distintos cargos de una manera magistral, haciendo no pocos equilibrios y los pactos más inverosímiles .  Cuando dirigía el PSOE de León fue el artífice del "Pacto de la mantecada", llamado así por celebrarse en Astorga, donde Zapatero se mantuvo como secretario general del PSOE leonés al pactar justo con quienes habían propuesto su destitución. 
Zapatero ha demostrado ser un maestro de la política en los términos más maquiavélicos: mantenerse en el poder pese a todo y utilizando todos los medios a su alcance. No tiene casi ningún amigo político y como ha declarado Carlos Solchaga, cuando caiga Zapatero nadie llorará con él. Pero lo que poca gente le niega es que es un profesional de la política en el peor sentido de la palabra, lo que no significa que sea profesional en la labor política. 
Uno de sus ex ministros que ha colaborado con José García Abad en la realización del libro "El Maquiavelo de León" testimonia que Zapatero es uno de los personajes con mayor sentido del poder por el poder y nunca deja de pensar en cómo traducir las decisiones en votos; por eso no pudo elegir a Miguel Sebastián como ministro de economía en los arranques de la segunda legislatura, por la aplastante derrota que Solbes obtuvo contra Pizarro que le mantuvo en la Moncloa. Lo que el vanidoso presidente no le perdona al ex ministro es que tuviera que pedirle en público que no se fuera.
Como telepresidente que es, no es ajeno a la opinión que la prensa tiene de él y por eso no ha hecho como la vieja guardia socialista, es decir, no ha privilegiado a Prisa tanto como ésta hubiera querido de ahí el divorcio entre el prisoe y el flower-psoe de ZP donde el Presidente no tomó posición a favor de prisa en la nueva ley audiovisual ni en la guerra por los derechos del fútbol. Comenta con displicencia las críticas de la prensa a su persona y su política enmascarándolas en el desconocimiento que los periodistas tienen de todos los aspectos de la acción de política que se le oculta al gran público. Pero lo que si que molesta mucho al Presidente son las críticas de los medios del grupo Prisa. En uno de los testimonios que García Abad ha recogido se dice que el Presidente ha dicho en alguna ocasión, tras los enfrentamientos consabidos con Juan Luis Cebrián (Fundador de El País y consejero delegado del grupo PRISA) y las críticas en El País o la SER, que iba "a ir a por ellos, voy a cargarme PRISA" .
Pero en su guerra contra el grupo Prisa los diputados del psoe han tomado partido por Prisa y el Presidente ha tenido que plegarse a las posturas de Rubalcaba que, como secretario de prensa del psoe y el portavoz del gobierno con Felipe, algo de la prensa sabe. Zapatero desprecia la capacidad de llegar al electorado de El País, en varias ocasiones ha declarado a allegados: "El País solo lo leen funcionarios grises y desocupados profesores de secundaria" pero Rubalcaba le hizo ver la importancia de tener a la SER de su lado, ya que su capacidad de llegar a más electores era evidente, sobretodo el programa líder de la radio, Hoy por hoy. 
En un intento de reconciliación con la Cadena SER, el Presidente se sometió a la entrevista de mediocre sustituto de Iñaki Gabilondo, Carlos Francino, en donde su primer tiro a bocajarro fue preguntarle cuánto tienpo hacía que alguien no le decía que se equiviocaba, haciéndose eco de artículos en El País de la vieja guardia. Como fue el caso de Juan Carlos Rodriguez Ibarra que se quejaba que nadie del aparato del Partido se atrevía a ser honesto y decirle a Zapatero sus críticas u opiniones. 
El Presidente evita el enfrentamiento a toda costa y rara es la vez que dice "no", lo que hace es escuchar mucho y dar largas. Jordi Sevilla decía que siempre su interlocutor habla más que el Presidente, si su respuesta era un silencio, podías darte por perdido, sobretodo si éste sobrepasaba los treinta segundos. 


Para el Presidente del Gobierno, como buen líder de teledemocracia que está hecho, lo importante es "salir del paso" como ha declarado en varias ocasiones su ex ministra de Cultura, Carmen Calvo, ya que mañana será otro día. Como ciudadanos tenemos que luchar contra esta forma de hacer política, no podemos hacer que nos conformemos con los titulares grandiosos en el momento adecuado, tenemos que ir más allá para obligar a la clase política a desechar esta forma de hacer política ya que a la larga supone subordinar las política a largo plazo en pro de lo inmediato. Tal vez a base de educación para la ciudadanía se logre incentivar ciudadanos más críticos, yo sin duda lo intento. Tal vez su medida telegénica sirva para acabar con la forma de hacer política que mantiene al presidente en la Moncloa. Una política que es pan para hoy y hambre para mañana. 

9 comentarios:

Jacobo dijo...

Me has convencido. No votrar'e ni a Obama, ni a Silvio, ni a Sarkozy ni a Zapatero. ;D

Vitrubius Volante dijo...

- ¡Fantástico! Parece que ese libro cala realmente a Zapatero. Hasta ahora había tenido un montón de malas impresiones con nuestro presidente, centradas -básicamente- en que me parecía un centrista sin convicciones sólo preocupado por estar en el poder. Lo que has escrito me da las expresiones adecuadas para referirme a él. Por suerte o por desgracia, ya hace mucho tiempo que decidí no votar por él. Sabes de que pie cojeo.

(Respecto a los "telepresidentes" que has mencionado, me gustaría romper una lanza por Obama: creo que tiene un proyecto. Por otro lado, me da la impresión de que actúa reactivamente, sin iniciativa. No sé si su aparente desubicación actual será algo temporal o definitivo, ni voy a mojarme más por él, por ahora. Puede que finalmente sea un tibio sin agallas para darle la vuelta al calcetín. En un par de años lo sabremos.)

Iago dijo...

¡Artículo de cátedra!

David Alonso dijo...

Muchas gracias, pero es que realmente creo que estamos degradando la calidad de nuestra democracia no siendo más exigentes. Como dijo Villepin: señores elevemos el tono intelectual de nuestro debate político.

Iago dijo...

No te preocupes, no estás solo; yo llevo tres o cuatro años quejándome de esto mismo.

Paula dijo...

Dios Santo, Jacobo!!!! te has llegado a plantear votar a Zapatero??? Tan mal estás??? Hemos de hacerte una visita???? XDD Un abrazote

Paula dijo...

He de añadir una cosa (ya sobre el post): no creo que Zapatero ni los restantes presidentes citados lleven a cabo un populismo silencioso, como dices al principio. Al contrario, llevan a cabo un populismo ostentoso, incluso muy ostentoso. Véanse las múltiples artimañas de 'Il Cavaliere', más joven ahora que cuando ganó sus primeras elecciones, las medidas facilonas de ZP, la intachable imagen de San-Super Obama, que llega a las cumbres el último, en paso fugaz pero aparentemente (falsamente) efectivo gracias a una breve reunión (sustituta de la imposición de manos); o a la imagen de Sarkozy, que consiguió superar a Kennedy al sustituir a su particular Jackie (Cècile) por una mujer que aunaba en sí misma a ésta y a Marilyn (no hace falta mentarla).
Lo verdaderamente increíble que estrategias tan evidentes que, por ello mismo, acaban por ser burdas realmente les resulten efectivas. Y ante esto la pregunta debería ser ¿qué hemos hecho los electores para caer tan bajo?
(Perdón por la parrafada)

EDISON dijo...

Sí, totalmente de acuerdo: es un populismo ostentoso. Debe ser ostentoso para poder llegar a la gente, que suele estar mirando para otro lado. Lo único con lo que no estoy de acuerdo es con el comentario de Paula con el nuevo enlace de Sarkozy como maniobra política meditada... a mí me parece más la consecución de una fantasía de instituto.

Paula dijo...

Edison: sí y no. Sarkozy es ese señor que vende dignidad pero lleva ese ridículo tacón cubano. Su imagen está milimétricamente estudiada y controlada por él mismo. Es conservador y claramente sexista. Su imagen (la que él tiene formada en su cabeza) de presidente está coja sin una bonita acompañante a su lado. Con todo, eso no quita que tengas razón y que esté cumpliendo una fantasía de instituto. De hecho a mi me da la sensación de que es un hombre bastante infantil...