lunes, 5 de abril de 2010

El comunismo del Dólar.



El premio Nobel de Economía Paul Krugman ha llamado la atención sobre la más descabellada y casi fraudulenta política cambista de la economía moderna. Las economías occidentales se están percatando del lastre que supone la política cambista china para la recuperación económica.  El empeño de china de mantener infravalorada su divisa: el yuan o renminbi, está retrasando la recuperación económica mundial. 
Paul Krugman ha denunciado en varios artículos del New York Times el hecho de que, desde 2003, china está vendiendo yuanes y comprando dólares para mantener su divisa devaluada y favorecer sus exportaciones. Añadiendo con esta operación unos 10.000 millones de dólares mensuales a sus reservas y creando un superávit de 46.000 millones de dólares en 2003. Así Pekín mataba dos pájaros de un tiro, ahorraba y mantenía sus exportaciones en un nivel más competitivo al comprarse al bajo precio de la divisa china. Eso sucedía en 2003, hoy china añade más de 30.000 millones de dólares al mes a unas reservas que ya ascienden a más de 2'4 billones de dólares, calculando que en 2010 china tendrá un superávit de más de 450.000 millones de dólares gracias a la política cambista  de lo más distorsionadora. 
Pero esta política lastra gravemente la recuperación de la economía mundial porque las economías desarrolladas están atrapadas en una trampa de liquidez, buscan una liquidez que ya no pueden conseguir bajando los tipos de interés que están muy próximos a cero, con lo que es china quien se lleva esa liquidez con su política comercial. Por lo tanto ¿Cómo debería reaccionar occidente? 
Paul Krugman llama la atención al Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que ha de dejar de "escurrir el bulto" y tomar medidas muy serias para que otro estado deje lastrar la recuperación económica mundial a costa de su moneda. 
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha de informar al Congreso de Estados Unidos dos veces al año sobre el estado del cambio de su divisa, por si alguna nación extranjera estuviera manipulando los tipos de cambio para obtener una ventaja competitiva en el comercio internacional. No se trata de una declaración política, aunque china lo vea como tal. Se trata de una declaración económica objetiva que sirve para que el Departamento del Tesoro y el Congreso de Estados Unidos actúe contra este secuestro de su divisa. Pero el Departamento del Tesoro ha estado cerrando los ojos durante los pasados siete años, hasta que este Enero al fin ha decidido identificar el problema. Habrá que esperar hasta el próximo informe del 15 de abril para ver como evolucionan los acontecimientos.
Parece que la opinión más extendida es que china tiene cogido a Estados Unidos y, con él, a occidente por donde más nos duele; y que no debemos soliviantar a china para que no cierre la caja del primer acreedor del mundo, un mundo endeudado porque es precisamente china quien no suelta las divisas, No hay circulación de dinero porque china lo acapara para luego prestarlo. ¿Cómo romper este círculo?
Paul Krugman defiende que las consecuencias corto-medio plazo de la venta masiva de dólares que posee china no iba a aumentar los tipos de interés hasta unas cifras relativamente altas ya que en Estados Unidos están muy cercanas a cero. Por lo que hay que forzar a china a que venda sus divisas. Tal vez aplicando una política inflacionista que haga descender el valor del dólar y obligue a china a desprenderse de sus reservas de divisas ante la disyuntiva de quedárselas y perder dinero o deshacerse de ellas. Es cierto que el hecho de que china se deshaga de sus reservas en dólares haría caer su valor respecto al dólar, pero con la crisis de producción en la que nos encontramos, haría que los productos estadounidenses fueran más competitivos frente a los europeos y eso reduciría el déficit comercial de Estados Unidos. Sería malo para china que perdería sus reservas de dólares. 
Krugman defiende dejar de contemporizar con china porque, según él, el Tesoro lleva demasiados años contemporizando y china sigue a lo suyo sin cejar en su política cambista. El Instituto de Economía Internacional Peterson ha estimado que el Yuan está entre un 20% y un 40% infravalorado con el único fin de aumentar las exportaciones chinas. Las medidas que ya adoptó el Tesoro en los años setenta ante un caso similar fue gravar las importaciones con un impuesto de un 10% hasta que las divisas de Alemania y Japón aumentaran su precio en dólares. Parece improbable que china reaccione sino es con una amenaza muy seria, es decir, con un gravamen a las importaciones chinas de un importe mucho más elevado que el 10%. 

Paul Krugman defiende un endurecimiento de la política con china debido a que está lastrando la recuperación económica mundial. Hace mucho tiempo que china juega con dos barajas, hasta su propio sistema lo promueve con el eslogan un país, dos sistemas. Es hora de hacer saber a china que ha de jugar con las reglas de la economía de mercado y que es, en realidad, el Tesoro quien tiene agarrada a china por donde más le duele, solo hace falta apretar un poco.