jueves, 6 de mayo de 2010

Cameron más cerca de Downing street.

Ya han terminado los debates, pero con ellos no se ha ido la pesadilla de campaña de Gordon Brown. El veterano político tiene que hacer frente a dos tipos de campaña distintos, lo que le complica las cosas. No solo tiene que hacer frente al tradicional adversario conservador, sino que ahora los golpes le vienen por la izquierda, a lo que hay que añadir el fuego amigo del aparato del partido. Los resultados de las encuestas son inequívocas. Todas coinciden en dar la victoria al líder torie David Cameron, y con una tendencia hacia la mayoría absoluta. Si bien uno de cada tres votantes de UK no ha decido todavía el voto.
Hoy, en jornada electoral,  David Cameron obtendría mayoría absoluta según un sondeo del diario The Guardian. Pero lo más interesante es que, tanto este sondeo como los primeros a pie de urna, muestran que el efecto Clegg se está desinflando. En varias encuestas de medios conservadores como el Telegraph o el Financial Times los laboristas se encuentran a tan solo 5 puntos de los conservadores y ya aventajan en otros cinco a los lib-dem. Hay que tener en cuenta que el enemigo de los laboristas no es como da a entender la prensa los lib-dem. Son los partidos minoritarios de las regiones industriales. 
El sistema electoral británico de first past the post hace que por cada circunscripción solo salga un común, y éste es el que gana. Por lo que en muchas de las circunscripciones donde los laboristas tienen su base electoral -los centros industriales del norte de Inglaterra, Gales y Escocia- la pugna es con el BNP y el UKIP y no con los lib-dem que no tienen a penas presencia en estas tierras. De ahí que Tony Blair desprecie el voto táctico y llame a votar por los suyos en estas elecciones.
Los lib-dem son un partido de la izquierda exquisita, de ahí que hayan obtenido el apoyo de The Guardian y The Independent, no de masas obreras. Por lo que los lib-dem tienen más aceptación en el sur y este del país que en los centros industriales. Tienen más aceptación en Londres -donde tal vez arrebaten uno o dos comunes- y en los centros universitarios del país, de donde se nutre su electorado. Electorado joven y poco movilizado que puede jugársela a Clegg.
Pero sea como fuere, nadie puede negar que los comicios están muy interesantes por lo ajustado y por el perfil de los candidatos que provoca iras y amores. 
Los escenarios posibles son de sobra conocidos:
Victoria conservadora por mayoría absoluta, es decir, más de 326 comunes.
Victoria conservadora sin mayoría absoluta. Ante lo cual podían pactar con los lib-dem si pasan por cambiar el sistema electoral. Opción difícil porque como hemos visto en 1974 Edward Heath se fue a la oposición por no querer pagar ese precio a los lib-dem. Los conservadores no quieren oir hablar de cambiar el sistema electoral, porque las afinidades entre laboristas y lib-dem hacen que, con un sistema de representación proporcional, puedan quedar arrinconados en el Parlamento, por lo que prefieren esperar a ganar con mayoría absoluta como pasó luego en 1979 con Margaret Thatcher. 
Victoria conservadora pero con gran presencia laborista. Con lo que Gordon Brown podría no presentar su dimisión a la Reina e intentar durante la semana que tiene hasta la formación del muevo Parlamento -día 12 de mayo- una mayoría para gobernar. Evidentemente pasando por el cambio electoral. Cosa que, aunque no se oponen tan frontalmente como los conservadores, tampoco le interesa debido a que lo localizado que se encuentra su electorado se traduce en una sobre representación de sus votos, con lo que un sistema proporcional iría en contra del laborismo a largo plazo. Esto podría desembocar en unos segundos comicios. 
Podría pasar que, en este escenario, los laboristas para tener una mejor presencia y vender su maniobra, sacrificasen al viejo león y buscasen el recambio en David Miliband o Alan Johnson. 
Victoria conservadora y descalabro laborista que hace que los lib-dem cobre una fuerza determinante para formar gobierno, ante lo cual, en caso de no haber acuerdo, podría o formarse un gobierno en minoría de los conservadores con serias dificultades para llevar a cabo su programa legislativo o pueden convocarse unos segundos comicios. 
Todas ellas opciones muy viables, salvo tal vez el gobierno en minoría, que hacen que esta noche los británicos se peguen a sus televisores...por los que siguen pagando un impuesto. Veremos que pasa. 

Haciendo uso de la tradición anglosajona, HMS Pinafore pide el voto por Gordon Brown, aunque lo pide con la boca pequeña, ya que considero que David Cameron es un candidato atractivo. Hace mucho que los conservadores no tenían a un gran candidato como el que presentan ahora, por eso me ha sorprendido que el viejo león Brown le haya dado tanta guerra.

4 comentarios:

Paula dijo...

Al final victoria pírrica de los conservadores, lo cual deja una velada sensación de derrota. Cameron: el lider joven que hace un año arrasaba en las encuestas y era la indudable imagen del cambio se desinfló y no supo jugar sus cartas en la campaña que le tocó lidiar. El factor Clegg, que en teoría y por tendencia ideológica no le restaba votantes lo eclipsó robándole su imagen fresca y de reflejo de cambio y modernidad, y Cameron y los suyos no supieron desacerse del inesperado adversario.
Lo más curioso es que Brown, que llegó a Downin Street desgastado y que llegó a las elecciones casi corroído por la crisis, se ha mantenido y plantado cara a los conservadores; incluso cuando su campaña fue vista como nefasta. Aun así ha conseguido evitar la mayoría absoluta de los tories, lo cual es casi un triunfo.

En cualquier caso creo que ha sido una campaña apasionante!!

Ivan dijo...

El primer sondeo deja a Cameron a 19 escaños de la mayoría absoluta.

Ivan dijo...

Los Lib-Dem se hunden...

David Alonso dijo...

Es lo que comentaba por lo salido en los sondeos a pie de urna. Conste que prefiero los conservadores a un apaño con los lib-dem. Si hace falta una gran coalición...aunque parece una utopia fuera de Alemania.