domingo, 4 de julio de 2010

Engaño made in China.

La pasada cumbre del G20 ha evidenciado una falta total de acuerdo para adoptar medidas comunes ante la crisis internacional. Ha sido una conclusión lógica dado que, aunque la crisis es internacional, no afecta en todos los países a los mismos sectores y tampoco afecta en igual grado. Por lo que era lógico que, pese a acordar ciertas líneas generales, se optase por salidas individuales a la crisis.
Uno de los elementos comunes de la crisis es la falta de liquidez de los mercados que ha ralentizado el crecimiento económico mundial. No hay dinero en circulación y, por tanto, el consumo se constriñe. Pero, dado que los tipos de interés en los grandes bloques comerciales están muy cercanos a cero, ¿Dónde está el dinero?
Paul Krugman lleva meses señalando a China como responsable de esta falta de liquidez desde su columna en The New York Times. 
Mediante su política monetaria, China está perjudicando la liquidez del mercado internacional al mantener su moneda devaluada de forma artificial. De esta manera está practicando indirectamente varias prácticas prohibidas por el comercio internacional y, en lugar de solucionar el problema, China está fomentando sus exportaciones a costa del resto del mundo.
Hace milenios que los chinos no han inventado nada en este mundo, y menos en el mundo de los negocios, por lo que la práctica china es bien conocida, salvo por su escala. La situación es así de simple: China mantiene su divisa artificialmente devaluada vendiéndola en grandes cantidades y, a su vez, comprando divisa extranjera. Prueba de esto es que el banco central de la república popular está acumulando fondos por valor de más de dos billones de euros y comprando unos mil millones de dólares al día para mantener bajo el precio de su moneda. No se entiende que un país con el PIB de china y con su capacidad exportadora no vea reflejada el valor de su economía en su divisa. China, como de costumbre, juega con dos barajas al mantener devaluada su moneda, así consigue por una parte hacer que sus exportaciones sean más atractivas y competitivas y, por otra parte, hacer que los productos extranjeros resulten excesivamente caros para los bolsillos chinos y, por tanto, menos competitivos. Por lo que, indirectamente, china está subvencionando sus exportaciones y estableciendo un arancel a las importaciones. Algo que resulta totalmente inaceptable.
Alguien podría argumentar que se trata de una política beneficiosa para el gigante asiático, pero eso es muy discutible, ya que ese beneficio no revierte en sus trabajadores, sino que solo revierte en la acumulación de riquezas por parte de las empresas exportadoras chinas, de ahí la oleada de huelgas que azotaron china. Además el bajo valor del Yuan crea un efecto inflacionista en china que hace que se desvíen una parte muy importante de sus ingresos a la compra de activos extranjeros con una rentabilidad muy baja para mantener el Yuan devaluado. 
Así que Estados Unidos ha decidido actuar tras siete semestres sin hacer nada. Cada semestre la Reserva Federal hace un informe para el Congreso en el que se analiza el estado de las transacciones comerciales de Estados Unidos. La Reserva Federal ha llamado la atención sobre la torticera política monetaria china hasta en siete ocasiones. Pero no podemos pensar que esta práctica solo perjudica a las economías desarrolladas, también perjudica enormemente a las economías emergentes, puesto que las potencias europeas se venden unas a otras, pero en el libre mercado mundial quien más tiene que perder son las demás economías emergentes. Estados Unidos ha dado un paso al frente y ha recomendado a China "flexibilizar su moneda" como ejemplo del tono conciliador que el Presidente Obama ha elegido para intentar convencer al gobierno chino de que cese su política monetaria adulterada. 
El gobierno chino ha dejado que su moneda se aprecie un 2% para que, tras una compra de moneda por parte del Banco Popular Chino, volviese a caer un 5%. Ante esta situación el gobierno chino ha dejado bien claro que eso era dejar que una moneda sea flexible. Se han aferrado a la suavidad del lenguaje diplomático para tomarnos el pelo y no llegar hasta los fundamentos del problema. 
El profesor Krugman declara que los chinos nos están tomando el pelo y que esperar una apreciación de su moneda un ridículo 2% en un año es como esperar a ver como se seca la pintura. Por tanto una posible solución planteada por Paul Krugman es comenzar a pensar en sanciones económicas como las que Estados Unidos ya impuso a Japón y Alemania en los setenta.

Ya va siendo hora que occidente se coordine para poner fin a esta nueva forma de piratería. China está demostrando que no busca foros de cooperación sino su propia hegemonía, comportándose en el G20 como un vulgar trilero de la calle Sierpes, que es lo que nunca ha dejado de ser. Por tanto ¿Por qué deberíamos tratarlo como una potencia responsable, cuando se trata de vulgares estafadores?  

10 comentarios:

Miércoles dijo...

Osea, que nos están timando como a chinos...

Vale, tengo el día tonto. Pones China de mao de la película y no puedo aguantar el chiste malo. Menos mal que tu estás más orientado.:-P

Eso si, no sabes cuanto me alegra que le hayas dado un descanso a Gordon Brown :-)

David Alonso dijo...

Sí, si el se retira de la política, ¿Quién soy yo para molestarlo?
Justo, nos están timando como a chinos y nos estamos dejando timar.

Viriato dijo...

Es que me matas de risa, David: ¿que a los países occidentales -que han diseñado el sistema de comercio mundial, con sus reglas y lagunas, y que se han beneficiado de él a costa de otros- les molesta que China use las peculiaridades del sistema en su propio beneficio, y a costa de otros? Jaja. Es flipante la ceguera, el doble rasero y la sinvergonzonería que puede demostrarse con sólo una queja.

Porque una cosa es que las prácticas comerciales chinas hagan peligrar mi estilo de vida, como españolito de clase media-alta... Pero, ¿con qué falta de vergüenza se quejan los gobiernos y sociedades occidentales (otra cosa son los individuos, que los hay que buscan el cambio) de prácticas abusivas en el mercado internacional? ¡Manda güevos!

Dicho esto: China es una sociedad atrasada con un gobierno tiránico, ¿cómo voy a defender eso? Y el libre comercio mundial es beneficioso para la Humanidad, siempre con reglas y controles que lo restrinjan, así que por ahí no voy. Pero EE.UU. se queja como un crío que ha perdido el control del castillo del parque: ahora que otros juegan en él y no le dejan divertirse, llora, cuando antes era él el que no dejaba jugar a otros niños.

Por otro lado, si es tan contraproducente para todo el mundo, no entiendo como no han saltado ya las sanciones. En resumen: si hay países que consideran negativa la política de China, que hagan algo: que creen nuevas reglas de juego (se puede hacer), que defiendan las antiguas -si las consideran suficientes- por medio de sanciones, o que hagan lo que haga falta. Para eso tienen derecho, por supuesto: el derecho de la fuerza de la mayoría. Pero las quejas y los lamentos... Para eso hace falta estar limpio, amigos.

(Que, por cierto, tendría cojones que las democracias del mundo se pusieran de acuerdo para sancionar a China por sus prácticas de comercio y no por las graves violaciones de los derechos humanos que se dan en su territorio.)

Viriato dijo...

Ah, sí: buen artículo, David. La postura que tomas no debería enturbiar eso.

David Alonso dijo...

Digo que tienen una política monetaria torticera y que hay que acabar con ella imponiendo no sanciones pero si controles y restricciones a las importaciones chinas. El comercio es mas que jugar a los castillos; Estados Unidos han defendido sus rutas comerciales en todo el mundo porque era bueno para ellos y, también para mundo. China solo se ha aprovechado y hace bien, somos nosotros quienes hacemos mal al no leerle la cartilla. Y si, en la defensa de la clase media europea, me permito el lujo de poner a china a la altura de betún.

Ivan dijo...

Enhorabuena David por tu artículo. No puedo estar más de acuerdo contigo.

En 2001, tras quince años de negociaciones China se incorpora a la OMC a cambio de intensificar su liberalización comercial. De esta adhesión se esperaba un beneficio mutuo para la economía de los países occidentales y para la propia economía china, pero está claro que una de las partes no está dispuesta a jugar limpio. A pesar de la buena voluntad de la comunidad internacional hacia este país, Pekín no se ha convertido en un "participante responsable" en los asuntos mundiales. Utilizas la palabra piratería, y realmente no se me ocurre otra mas adecuada.

Ojalá que se sancione pronto a China si no se compromete a flexibilizar el tipo de cambio del Yuan que manipula de forma indisimulada para subvencionar sus exportaciones y dificultar las importaciones. Eso se llama proteccionismo y va en contra de sus compromisos adquiridos. Como dices en tu artículo, la fortaleza de la moneda china tiene que responder a la importancia de su economía para competir en igualdad de condiciones con los demás. Sinceramente, Viriato, lo que está haciendo China no me parece utilizar una peculiaridad del sistema en su propio beneficio, yo prefiero decir hacer trampas.

Viriato dijo...

Subrayo: si China ha violado sus compromisos, que lo pague, pero quejarse de lo que está haciendo es quejarse del libre mercado que permite esa especulación.

David Alonso dijo...

El libre mercado no permite esa especulación, de ahí que existan quejas, eso entra en flagrante contradicción con sus obligaciones contractuales con la OMC y el GATT. Lo que pasa es que occidente empieza a temer a china y en realidad no hay nada que temer. Es un gigante con los pies de barro que juega a la economía de mercado con un mercado de trabajo basado en la esclavitud y una política monetaria digna de Long John Silver.

Ivan dijo...

China no juega limpio porque al ser miembro de la OMC tiene unos inmensos mercados en los que colocar sus productos sin apenas barreras arancelarias y, por otra parte, en su territorio adopta medidas proteccionistas contrarias al principio de reciprocidad como son las subvenciones encubiertas a sus exportaciones.

Yo creo que el modelo chino no es sostenible, que tiene fecha de caducidad. No creo que les duren mucho tiempo esas astronómicas cifras de crecimiento mientras la inmensa mayoría del país vive en la más absoluta miseria o trabajando en condiciones de semiesclavitud (lo cual para mi también es un caso de competencia desleal). Pronto toda esa gente querrá la parte que sin duda les corresponde, querrán convertirse en clase media, tener derechos de todo tipo... Todo eso tarde o temprano generará enormes tensiones.

Aída Holguín dijo...

En primer lugar te envio un cordial saludo desde Chihuahua, Chih. México.
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