jueves, 9 de septiembre de 2010

Nuevo curso político.

Este miércoles ha empezado el nuevo curso político y no lo ha hecho con la ofrenda al Apóstol de un diputado. Lo ha hecho con la primera sesión de control al gobierno que ha tenido lugar ayer miércoles. Y ha sido una sesión que bien podía ser la sesión de la marmota como señala Fernando Garea en su blog al pedir el antaño ministro de Administraciones Públicas -Mariano Rajoy- que no se cediesen competencias a cambio de votos, está bien viniendo de quien ha rescatado el concierto económico para vascongadas y Navarra. 
Pero el caso es que este curso político viene calentito y no solo a nivel nacional, sino también internacional. Ya que el avezado lector de la crónica política va a tener que lidiar con las elecciones regionales en Cataluña, con un resultado bastante asegurado a favor del CiU. El tortuoso camino de la elaboración y aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el 2011. Las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos el 2 de noviembre de 2010 con un avance del ala más reaccionaria y pueblerina del partido republicano de la mano del tea party. Las elecciones municipales y regionales de la primavera de 2011 que pueden abrir el debate sobre la idoneidad de Zapatero como candidato a las generales del 2012.
Personalmente creo que las legislaturas hay que terminarlas y soy enemigo de los chantajes "por un puñado de escaños". El PSOE ha ganado las elecciones en 2008 y, pese a todos los problemas, tiene todo el derecho del mundo a terminar la legislatura. Dar resonancia a las tesis de los nacionalistas que ante cualquier fracaso parlamentario del partido en el gobierno abre el adelanto electoral es dar un poder tremendo a partidos con nada menos que trescientos mil votos frente a los grandes partidos de diez millones de votos. Como opinión pública no podemos digerir tan a la ligera semejantes tesis porque significa dejar sin amparo a la opción de política de diez millones de votantes socialistas y mañana será dejar sin voz a diez millones de votantes conservadores. 

Sea como fuere este curso se presenta muy interesante y personalmente creo que hay que tomarlo con análisis y ciertas dosis de buen humor. Me gustaría decir que hay que tomárselo con talante, pero hoy por hoy esa palabra tiene demasiadas connotaciones que ni yo quiero aludir a ella. 

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