lunes, 29 de noviembre de 2010

¡Es la guerra!

Corea del Norte ha llamado a la puerta de las negociaciones, pero a cañonazos. ¿Qué lleva a Pyongyang a iniciar estas acciones? La línea oficial de Pyongyang es que el sur disparó primero; aunque las evidencias de esto son del todo falsas, el lunes tuvo lugar en el paralelo 38º el más grave incidente desde el armisticio de Panmunjon en 1953. La escalada llevada a cabo por Corea del Norte desde que el año pasado hundió una cañonera está llevando a ambos países al borde de la guerra.
Hay quien se cree que la acción de Pyongyang es una respuesta a las maniobras militares que la marina de Estados Unidos y Corea del Sur estan realizando en el mar amarillo. También se ha esgrimido que es un intento por parte del Norte de mostrar su rechazo al reparto territorial de 1953. Pero los analistas están viendo en esta acción insensata y peligrosa unas raíces más profundas.
Hay quien está viendo la necesidad de asegurar la herencia de Kim Jong Un, el hijo menor del dictador norcoreano que ha sido nombrado recientemente general de cuatro estrellas con tan solo veintisiete años. Parece que dentro del estamento castrense ha generado un malestar que la cúpula del partido comunista de turno quiere disipar monando una cortina de humo.  
Otra explicación a barajar es la penosa situación de la economía norcoreana, dependiente en extremo de China, está empeorando más de lo habitual y que esta es una llamada a la comunidad internacional. Haciendo uso de la doctrina Kissinger, comenzar un conflicto en falso para asegurar unas negociaciones en caliente, parece que el Norte quiere sentar de nuevo al grupo de los seis para discutir sobre el programa nuclear norcoreano.
La administración Obama se ha negado en repetidas ocasiones a sentarse a hablar bajo coacción y ahora que Corea ha actuado, parece que la pelota se encuentra en el tejado chino.
Personalmente estoy bastante harto de escuchar y ver que somos siempre las democracias quienes hemos de poner todas las mejillas posibles. Es como si la superioridad moral de nuestro sistema político se traslade al terreno geopolítico y nos ponga en el papel de los Ghandi del mundo. No es justo para los ciudadanos que han sido bombardeados, ni tampoco para la opinión pública de las democracias. Estoy de acuerdo en que es mejor tener a los norcoreanos sentados en la mesa de negociación que disparando torpedos y artillería. Pero hasta qué punto tenemos que ser siempre los que transijamos. Tal vez haya que tomar medidas de fuerza y hacer ver al jefe del manicomio y de su protector chino que tienen mucho que perder si siguen por esta senda. Quizá deberíamos de empujar a China a abandonar a su protegido. Quizá por una vez debamos ser las democracias las que amenacemos a las dictaduras.
Los recientes documentos publicados por wikileaks han mostrado que la actitud de Pekin está cambiando con respecto a su protegido. El año pasado China aseguró que se había acabado la rebaja en el precio de muchas de las materias primas que exportaba a Corea del Norte. De hecho, según los informes de la embajada de Estados Unidos en Seún, China vería con buenos ojos la reunificación de Corea bajo la égida de Seúl. Y claro que lo vería con buenos ojos, porque en 2004 China superó a Estados Unidos como principal socio comercial de Corea del Sur; con lo que Pekín vería esta reunificación como una forma de restar poder a Estados Unidos en Corea y, en consecuencia, en el resto de la zona.
Para China, Corea del Norte supone una fuente constante de problemas. El programa nuclear norcoreano es una auténtica pesadilla para Pekín, que ve como puede iniciarse una carrera armamentística en sus propias fronteras. Por tanto, la Corea unificada con la que sueña Pekín mataría tres pájaros de un tiro: Añadiría un socio comercial de cerca de 80 millones de personas, supondría una merma en el poder y la influencia de Estados Unidos en la zona y, por último, supondría la estabilización de sus fronteras.
Es solo una mera reflexión sobre la difícil situación en la que se encuentra la Administración Obama. O bien se sienta a negociar con Corea del Norte e intenta explicar al mundo cómo no ha sido obligado por la diplomacia de las bombas, o bien provoca una escalada militar que puede terminar en una guerra abierta en una región en la que, desde 2007, se está dando una carrera armamentística.
Personalmente creo que no debemos abrir conversaciones con el régimen norcoreano, creo que su capacidad nuclear es muy limitada sino completamente nula. De hecho, parece que tal y como está la situación geoestratégica, la apertura de negociaciones con Corea del Norte solo beneficia a China. Que dé China el primer paso. China pretende que Estados Unidos, una vez más, haga el trabajo sucio por él.

2 comentarios:

EDISON dijo...

Hola, Dave!

En líneas generales estoy de acuerdo contigo, pero pensándolo fríamente la única cosa que permite que Corea del Norte se ponga tan gallito sin que nadie le de un soplamocos es que tiene a China detrás. China es el que puede tascar el freno de esa pequeña monarquía comunista y, aunque la actuación que apuntas por parte de China sería la más razonable, cuando no la lleva a cabo por algo será.

Es alucinante que en un bombardeo con muertos no haya ninguna respuesta más allá de la -qué menos- dimisión de un ministro de Defensa forzado a la inactividad y unas maniobras militares. Creo que es el primer paso oficial y públicamente notorio de una política internacional con dos nuevos bloques, EEUU y la -al menos teóricamente- emergente China.

Anónimo dijo...

Las guerras solo se declaran en primavera, antes de la cosecha del verano.