lunes, 31 de enero de 2011

Las leyes de la petropolítica.


En un artículo publicado no hace mucho en la revista Foreign Policy, Thomas Friedman abordaba la interesante relación entre la posesión de recursos petrolíferos y la inexistencia de Estado de Derecho. El análisis del veterano periodista comienza a raíz de los muchos comentarios subidos de tono de ciertos dirigentes de medio pelo como el presidente iraní Ahmadineyad o el presidente venezolano Chavez. La pregunta que se hacía el avezado periodista era si ambos payasos se mostrarían tan valientes con el petróleo a 20$.

Y es que la relación entre democracia (o más bien la falta de democracia) y las reservas petrolíferas en un país son evidentes, pero las causas no lo son tanto. Éstas causas constituyen unas auténticas leyes de la petropolítica. 
Primera ley de la petropolítica: el precio del petróleo y el avance de las libertades son proporcionalmente opuestas. Cuanto más sube el precio del petróleo más se deterioran las libertades públicas, el imperio de la ley y la tolerancia a los partidos opositores en los países productores de petróleo. 
Segunda ley de la petropolítica: es la llamada enfermedad holandesa, aunque yo la denominaría maldición española, puesto que la hemos sufrido bastante antes esos calvinistas. Supone que cuantos más recursos naturales tenga un estado, más consecuencias económicas negativas tiene para su economía. Parece un sinsentido, pero hay que analizarlo. Hace referencia al proceso de desindustrialización que tiene lugar como consecuencia de una riqueza repentina en recursos naturales. Se le ha llamado enfermedad holandesa por los enormes depósitos de gas natural descubiertos en los años setenta en ese país. La divisa de ese país se aprecia considerablemente debido a los ingresos del petróleo (gas en el caso holandés), haciendo que las exportaciones sean menos competitivas y abaratando las importaciones. Los ciudadanos con el flujo de capitales proveniente de la venta de sus recursos naturales verán más atractivas las importaciones, produciéndose un deterioro del tejido industrial nacional. Esta maldición fue más evidente en la España de los siglos XVI y XVII cuando el flujo de metal precioso americano inundó el mercado nacional y destruyó la incipiente industria que se daba en la península. Explica por qué el sector industrial siguió vivo en la Corona de Aragón, al quedar excluida de la aventura americana. Fenómeno apuntado por J.H. Elliott "vencido por vosotros, os ha vencido, a su vez, el Nuevo Mundo".
Tercera ley de la petropolítica: además de los procesos industriales, las reservas de petróleo tienen el efecto de frenar o invertir los procesos democratizadores. Michael L. Ross tras un estudio en 113 países entre 1971 y 1997 llegó a la conclusión de que la dependencia de un estado de la exportación de recursos naturales tiende a hacerlo menos democrático. En primer lugar, Ross alega el efecto fiscal. Los gobiernos que viven del petróleo suelen, con sus ingresos, aliviar la presión fiscal de sus ciudadanos. Cuando la población no paga impuestos tiende a controlar menos a sus gobiernos y éstos tampoco tienen la necesidad de escuchar a su población ya que no viven de sus impuestos. Así mismo, la riqueza del petróleo produce el crecimiento de redes clientelares, debilitando las presiones democratizadoras. Los gobiernos autoritarios usan la riqueza de la venta de sus productos naturales para desactivar a los grupos independientes y críticos y para la represión al tener abundancia de recursos que gastar el policía y seguridad interior. 
Una entrada masiva de riqueza del petróleo puede disminuir las presiones sociales para que haya más especialización profesional, más desarrollo urbano y más posibilidades de enseñanza superior, unas tendencias que suelen acompañar a un desarrollo económico más amplio y producir una población más culta, más capaz de organizarse, negociar y comunicar, y dotada de centros propios de poder económico.
Solo hay que analizar el devenir de los últimos años de cómo el precio del petróleo ha moldeado la actitud de muchos gobiernos:
El bajo precio del petróleo de los noventa ayudó a Yeltsin a abrir la Rusia pos comunista al mundo y democratizar el sistema. Una tendencia que ha invertido Vladimir Putin cuando el barril de petróleo ha escalado puestos en la primera década del siglo XXI. Así mismo señala Friedman, fue el bajo precio del petróleo uno de los factores que aceleraron el final de la URSS al producir un déficit vital en su balanza presupuestaria y provocando el colapso final del sistema soviético. 
De ahí que muchos think tank mundiales hayan señalado que la prosperidad y primacía de Estados Unidos pasan por convertirse en un país más verde, puesto que ahora no solo tiene que competir con 300 millones de europeos, ha de competir con 3000 millones de habitantes de los BRIC sedientos de petróleo, así que si Estados Unidos desea expandir la democracia por el mundo, su éxito pasa por una estrategia que tenga en cuenta el abaratamiento del petróleo y su menor dependencia del mismo. 
"No es posible ser un auténtico realista de la política exterior ni un idealista que promueva eficazmente la democracia sin ser, al mismo tiempo, un ecologista comprometido en materia de energía". Thomas Friedman. 

lunes, 3 de enero de 2011

De presidencias de turno y de países sin presidencia.

La frase de la ilustración de que el Gobierno es un mal necesario se está vaciando de contenido en muchas de las sociedades europeas más avanzadas. Esta entrada es solo una opinión personal fruto de la observación subjetiva y no quisiera pontificar sobre nada que haya leído o estudiado. Pero he estado viendo que en ciertas sociedades europeas los gobiernos son, en muchos casos, prescindibles. No quiero parecer una especie de anarquista trasnochado, y no defiendo la inexistencia ni la inutilidad del aparato del Estado, pero si defiendo la inutilidad de cierta clase de políticos. 
En los países del Benelux, donde es más sencillo ganar las elecciones que formar gobierno, se evidencia que este órgano del estado no es tan trascendental como lo fue en el pasado o como lo es en sociedades más atrasadas, donde la ausencia de ejecutivo crearía una inestabilidad enorme que supondría una traba para el bienestar del país y de su población. No pasa así en Benelux o en Italia, donde durante cincuenta años ha habido más de cincuenta gobiernos. ¿Cómo es posible que un país del G-7 pueda sobrevivir con un gobierno ineficaz y en ocasiones inexistente? pues por el hecho de que en Italia cuando cambia el Gobierno solo cambian los ministros y presidente del Consejo, mientras que los cargos de Secretario de Estado hacia abajo son técnicos y no políticos, por lo que el país puede sobrevivir sin gobierno o con gobiernos ineficaces. En España sucede algo similar, cuando más estabilidad hay y cuando menos problemas nos crea la clase política es durante las vacaciones parlamentarias. No oímos nada de Moody's o Standar and Poor's durante el período de vacaciones parlamentarias, por lo que en ocasiones defiendo la necesidad imperiosa de pagar más vacaciones a la clase política por el bien del país. Los países con sociedades desarrolladas se gobiernan solos. La gente va al trabajo de forma rutinaria y la maquinaria sigue funcionando como un reloj suizo. 
Curiosamente en el país que más alardea de tener una sociedad civil más desarrollada, Estados Unidos, no creo que esto sea posible. Unos Estados Unidos sin un ejecutivo fuerte o con problemas para su conformación -como sucede con el Benelux- caería en una inestabilidad tremenda. Fruto de su enorme tamaño Estados Unidos no puede permitirse ese lujo y por eso tanto la Constitución como el código de Estados Unidos establece de forma meridianamente clara el traspaso de poder, las fechas, la linea sucesoria y los mecanismos procesales. No creo que esto constituya una debilidad para Estados Unidos, solo digo que es un lujo solo al alcance de pocos países como los del Benelux. 
Por lo demás la eficiencia del gobierno saliente de Bruselas se ha visto en la impecable presidencia de turno de la UE. Bélgica como país fundador de la UE es conocedor de los mecanismos comunitarios y se ha propuesto una agenda sin objetivos extraños, lo que ha dado a la Comunidad una estabilidad muy necesaria. Estabilidad que los socios comunitarios temen perder al acceder Hungría a la presidencia de turno de la UE. 
La Unión todavía depende en exceso de las presidencias semestrales en cuanto a planificación de agenda se refiere, lo que no es poco, ya que marca el ritmo y los tiempos de la Unión. Es necesario eliminar de una vez las presidencias semestrales que son, en el mejor de los casos, irrelevantes y en el peor un escaparate o un obstruccionismo de líderes nacionales menores. 
No se necesitan liderazgos como muchos demandan, se necesitan instituciones y cuando éstas funcionan la inexistencia de gobiernos o de liderazgos fuertes no suponen un lastre para el país.