martes, 6 de marzo de 2012

Supermartes

Hoy, martes 6 de marzo de 2012, es el supermartes electoral de las primarias del Partido Republicano (GOP). Aunque es un supermartes descafeinado porque muchos estados han cambiado la fecha de sus primarias en busca de la atención mediática que le otorgará la reñida lucha por la nominación republicana. 
Mitt Romney aventaja a su principal rival en cien delegados. Entonces, ¿Por qué preocuparse? 
Pues porque parece que el GOP siempre encuentra algún iluminado que gusta mucho más que el moderado ex gobernador de Masachusetts. Y es que Romney no es del gusto de las bases republicanas, echadas al monte de la extrema derecha de la mano del Tea Party. Mitt solo se encuentra cómodo hablando de economía, pero sus contrincantes republicanos le arrastran constantemente al terreno de los valores morales; algunos cuadros tan variopintos como el ex presidente de la Cámara Gringich, maestro de los valores familiares y morales porque ha tenido varias esposas y sabe lo que significa ser infiel en repetidas ocasiones e, incluso, dejar a una en medio de una enfermedad de cáncer. Vamos un angelito.
El otro gran contrincante que le ha salido Mitt es el ultraconservador católico Santorum, que arrastra a Romney desde hace semanas por el lodazal de los valores conservadores. Es el campeón que tanto estaban buscando los miembros del Tea Party. Es católico, cierto, pero tiene una forma muy calvinista de entender la religión católica... vamos que no la entiende. Para este converso la defensa del catolicismo tiene tanta fuerza como una sobredosis de crack, lo que empuja a la comunidad católica del país a los brazos de Obama.
la última desgracia de Mitt Romney ha sido la pérdida del bastión de los temas económicos. En varias ocasiones ha declarado la incompatibilidad entre los duros ajustes por los que clama el GOP y el crecimiento económico, acercándose a la política económica de Obama. Y es que en Estados Unidos más que en Europa se está  viendo la cuestión del déficit como algo ideológico más que dogmático. Y sobre todo cuando las políticas de Obama están dando sus frutos y están produciendo una reducción del desempleo y un aumento de los indicadores económicos. Eso Mitt lo sabe, pero ha de defenderlo en los círculos empresariales más centristas y no tanto en los mítines de la primarias. Lo malo es que está transmitiendo un mensaje falso que ni sus colegas de partido se creen. Ese es el problema de Mitt, que ha abandonado el traje de centrista capaz de vencer a Obama con el que se sentía cómodo, obligado a poner una cara de extremista moral y político que ni el mismo se cree.
Hoy puede ser el momento en el que Mitt despegue para centrarse en su campaña contra Obama, o un punto y seguido donde deba dar la cara contra candidatos que le hacen situarse en la extrema derecha y perder a los independientes que deciden las elecciones presidenciales. Lo veremos.

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