lunes, 19 de marzo de 2012

Viva la Pepa.

Acaba de cumplirse el segundo centenario de la primera Carta Magna española y la tercera de la historia. Y como sucede con cualquier acontecimiento revestido de cierto fasto, ha existido una tendencia a falsear el mensaje, idealizarlo o, ya puestos, instrumentalizarlo. 
 Es sumamente curioso como la necesidad del ser humano de buscar explicaciones simplistas, que no sencillas, ha llevado en el día de San José ha elaborar las más peregrinas lecturas del texto constitucional gaditano. 
Tanto la izquierda como la derecha ha entrado en este juego. La izquierda se ha identificando con los liberales progresistas que encarnaban al pueblo y a un ideal moral superior. A la vez identifican a la derecha con los absolutistas, las ideas retardatarias y clericales que, con ayuda del indeseable, echarían abajo la Pepa en 1814 tras el infame Manifiesto de los Persas. 
A su vez, la derecha mediática, la caverna como gusta llamarla algunos, identifican los valores liberales y reformistas con la minoría residual liberal que existe en la derecha española y que, justo hoy, reluce más que el sol. Mientras que identifican a la izquierda con los bandoleros irresponsables y chabacanos que protagonizarán las revoluciones durante la Regencia de María Cristina. 
Se ha convertido la celebración de la Pepa en un bufé libre de la Historia en la prensa de hoy. Los articulistas han sacado a relucir las partes de la historia contemporánea más deliciosas. Hasta ha salido a colación la Guerra Civil. Se ha identificado a unos y otros con lo más peregrino, y todo eso para que, pasada la celebración, la derecha diga que nada tiene que ver con el franquismo, parte de la izquierda que es la heredera de la II República y otra parte diciendo que la Transición se basa en que se ha pasado página. Pues nadie lo diría leyendo las opiniones sobre la Pepa, y como todos se identificaban con unos u otros a conveniencia. 
Pues yo no voy a ser menos y voy a dar mi opinión. Resulta de analfabetos que pretenden hacerse los ilustrados el identificar tan solo los términos izquierda o derecha actual con las fuerzas políticas y sociales de inicios del XIX. Me parece falaz comparar toda una ideología con unos movimientos sociales por el mero hecho de que unos defendían unas reformas (sin explicar cuales) y otros defendiesen la tradición. 
Y la cuestión es que la Constitución de 1812 es un texto importantísimo en cuanto a inspirador del liberalismo español del XIX, pero no como texto constitucional en sí, puesto que solo estuvo en vigor durante el Trienio Liberal (1820-1823). La verdad es que nadie en España se terminaba de creer el texto gaditano. Redactado en una auténtica situación de excepción por una minoría de comerciantes liberales, la Constitución de Cádiz no representaba en absoluto la ideología mayoritaria del pueblo español, que era básicamente tradicional, clerical y absolutista hasta la médula. Cosa que quedó bastante clara en 1814.
Históricamente se podría afirmar que los constituyentes de Cádiz no eran soberanos, pues no representaban la voluntad general del pueblo español. Su importancia radica en que jamás las cosas volverían a ser igual en España. Puede que el texto gaditano pasase con más pena que gloria en los albores del XIX, pero supuso un auténtico terremoto a nivel ideológico a largo plazo. 
Que nadie se tomase en serio la Pepa como rector de la vida de la Monarquía Hispánica lo evidencia que era un texto enormemente progresista y avanzado para la época, incluso para la actual, al establecer unas Cortes unicamerales o establecer la igualdad entre los españoles de ambos hemisferios. 
Hubo pocas concesiones a la ideología hegemónica en España, como mantener el Catolicismo como religión oficial, lo que evidencia que los grupos privilegiados prestasen poca atención a la obra de Cádiz y pensasen usar el analfabetismo y absolutismo del pueblo para volver a la España como Dios manda, una vez retornado el Rey de su exilio. 
He echado en falta artículos de historiadores en el día de hoy, pero como prima el espectáculo la política se ha impuesto en esta jornada, pero seguro que de aquí en adelante saldrán lecturas más sosegadas y acertadas de las que hemos visto en los medios. 

2 comentarios:

GRAMSCIEZ dijo...

¿La CONSTITUCIÓN primera de ESPAÑA y tercera de mundo?
Eso es lo que ha contado mi ex-compañero Benigno Pendás Garcia. en todos los foros y él sabe perfectamente que es una gran mentira:
Al menos siete constituciones la precedieron, desde 1787,
SALUT!!
P.S. eso es el resultado de pensar "a nivel de" en vez de "ambito" y consiguientes anacolutos primarios.

David dijo...

Hay una grandísima diferencia entre una Carta Otorgada y una Constitución que parece no contemplas en tu comentario.