sábado, 28 de abril de 2012

La envenenada derecha francesa


El pasado domingo se celebró en Francia la primera vuelta de las eslecciones francesas. Ahora tendremos que esperar hasta el 6 de mayo hasta que se celebre la segunda vuelta. Período intermedio que idearon los constituyentes franceses para enfriar los ánimos de los electores que se enfrentan, ahora, a solo dos opciones.
Pero en el trepidante mundo informativo en que nos encontramos, este período de reflexión ha perdido su ser y se está calentando a cada día que pasa. Han corrido ríos de tinta analizando y explicando causas y consecuencias de los resultados de la primera vuelta por todos los costados: nacional, regional, internacional, ideológico, comunitario, etc. Yo no voy a ser menos.
La primera conclusión es tan obvia que nadie se para a analizarla: Françoise Hollande ha ganado la primera vuelta, y aqui como en el fútbol salen a relucir las estadísticas: es la primera vez que un presidente candidato no gana en la primera vuelta. Pero Nicolás ha quedado en un muy honroso segundo puesto, mucho más cerca de lo que las encuestas pronosticaban y, podría a primera vista situarlo más cerca del Elíseo. Al fin y al cabo Giscard D'Estaing remontó a las encuestas en 1974 contra Mitterrand.
Las encuestas también fallaron sobredimensionando el Frente de Izquierdas que se hundió hasta un escaso 10% de los votos.
Quien ha vapuleado a las encuestas ha sido Marine Le Pen y su Frente Nacional. Esto si ha hecho correr ríos de tinta por todas las implicaciones que tiene a nivel continental y para la segunda vuelta. Pero veamos la situación por partes.
Comenzando por la izquierda. Todos los candidatos de izquierdas han pedido, desde el primer momento, el voto para Hollande, no solo eso, se han sumado a la campaña de Hollande para que ninguno de sus votantes se quede en casa el 6 de mayo, cosa bastante habitual en la izquierda exquisita o del caviar como le gusta llamarla a Nicolás. Por lo tanto, a Hollande aunque no ha tenido la ventaja sobre Nicolás que esperaba se le abre un escenario bastante mejor que a su oponente. Puesto que solo tiene que hacer campaña por el voto centrista de Bayrou y animar la abstención de la extrema derecha de Le Pen, algo para lo que la propia Marine Le Pen se ha convertido en aliado involuntario, al aspirar la dama de hierro francesa a liderar el bloque de derecha si se derrumba la UMP tras la périda del Elíseo.
Mientras tanto, Nicolás Sarkozy tiene que enfrentarse a una guerra en dos frentes ideológicos. Los estrategas de la UMP saben que no le basta con atraer a los votantes del FN de le Pen, y no solo porque tradicionalmente nunca ha habido un trasbase superior al 60% de estos votos hacia el candidato de la UMP, sino porque la propia Marine, aunque ha dado libertad de voto a los suyos, está realizando bajo cuerda una campaña contra Nicolás Sarkozy.  
La dificultad estratégica de Nicolás es evidente, todos los votos que arañe por la extrema derecha los perderá en el centro y favorecerá al candidato socialista, cuya gran seña de identidad es la mesura y la calma.
La segunda dificultad es que solo el 35% del electorado desea ver a Nicolás Sarkozy como Presidente de la República, si sale es solo por la magia de la aritmétca, con lo que el escenario que se le abre de cara a las legislativas de junio sería muy duro para la UMP que vería su apoyo parlamentario decrecer en favor de socialistas moderados y la ultra derecha.
Es por ello que Marine Le Pen es, dentro de la derecha, la vencedora estratégica de la primera vuelta, ya que podría ser la acreedora de una futurible victoria de Sarkozy o, en el peor de los casos, podría recoger los platos rotos del hundimiento de la UMP. En este sentido se han manifestado varios senadores de la UMP que han declarado su voto a favor del candidato socialista, como también ha hecho el ex presidente Chirac, pero por motivos de enemistad manifiesta.
Mi opinión es que se está sobrevalorando el peso del FN, sobretodo teniendo en cuenta que el sistema francés es a dos vueltas y da la oportunidad al electorado de pensárselo mejor una vez ha metido su primera papeleta. De cara a las legislativas de junio, es factible que los departamentos donde salga Madame Le Pen en primera vuelta se producirá un trasvase de los moderados a favor del candidato del otro partido como pasó cuando los socialistas votaron en masa a Chirac, una vez Jospin perdió la primera vuelta en favor de Jean Marie Le Pen. 
Tampoco creo que la UMP quede rota, y menos desplazada como fuerza hegemónica de centro-derecha si Nicolás Sarkozy pierde las presidenciales, puesto que Françoise Fillon está más que preparado para recoger el testigo. Fillon ha estado todos estos años llevando el peso del Estado más allá de las payasadas de su jefe. El "colaborador", como le gustaba llamarlo a Sarkozy, lleva aventajando a Nicolás en las encuestas como el líder de la UMP mejor valorado. Es más, en una encuesta de Gallup publicada en 2011, la mayoría de los votantes de la UMP prefería ver a Fillon como cartel a las presidenciales que Sarkozy.
Hoy mismo, las encuestas muestran que la estrategia de Sarkozy de pescar en el caladero de extrema derecha está lejos de dar sus frutos, puesto que Hollande está consolidando su ventaja en todas las encuestas. Ha cundido el desánimo en la campaña de Sarkozy que espera recuperar una ventaja que muchos creen insalvable en el debate del miércoles. 
Pero si las cosas no van bien, Françoise Fillon comienza a desmarcarse de la estrategia de su jefe al declarar que muchos de los principios del FN no son compatibles con la República. 
Veremos lo que sucede en el debate del miércoles y si Sarkozy es capaz de remontar una distancia que se acrecienta o, por el contrario, se hunde más en su desesperado intento de captar a la extrema derecha. 


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