lunes, 13 de agosto de 2012

Gimnasia artística. Final femenina Londres 2012


Este año me he retrasado en mi crónica olímpica sobre la final femenina por equipos en gimnasia artística. Como he dicho en los JJOO pasados, la sigo desde Atlanta 1996 y me parece de los deportes más vistosos y menos retransmitidos, así que uno ha de aprovechar estas ocasiones para disfrutar un poco. Como soy un completo aficionado agradezco los comentarios de Paloma del Río, auténtica guía en el seguimiento de este deporte. Sin sus anotaciones se me escaparían multitud de detalles y lo disfrutaría mucho menos.
Tras cuatro rotaciones no exentas dificultades y fallos, el equipo de Estados Unidos se ha ido imponiendo rotación tras rotación hasta conseguir el oro tras dieciséis años. Es el segundo oro en gimnasia artística por equipos tras Atlanta 1996. Las pasadas Olimpiadas estuvieron muy cerca, pero las chinas estuvieron mucho más finas que en esta ocasión, ventajas de anfitrión al margen. Pero en este caso el triunfo de Estados Unidos ha sido sin paliativos. Tras ellos las rusas que se fueron quedando atrás poco a poco para acabar con la plata tras una desastrosa rotación en suelo. Pero a pesar de ello regresan al podio del que habían quedado fuera en Pekín. Las rumanas revalidan el bronce por equipos de 2008.
Pero vamos por partes. 
Desde la rotación de salto (48132 puntos) las estadounidenses se impusieron en el marcador de donde no se apearon de la primera posición. Sobre todo gracias al espectacular salto de McKayla Maroney que fue puntuado con 16'233 (ver video) y que supuso una diferencia sustancial con sus contrincantes que difícilmente llegarían al 15. La gimnasta realizaría un salto perfecto que auparía a su equipo hasta el oro, pero que llegado el momento de la final individual no pudo traducir en oro debido a una mala recepción que le relegó a la plata y a los chismorreos de la prensa deportiva debido a una cara que se convertiría en TT en Twitter. 
Las rusas no hicieron una rotación brillante en salto y se quedaron a dos puntos de las americanas tras una mala recepción de María Paseka y pequeños errores de Victoria Komova como desviarse a la derecha y caer en la zona roja, muy lejos del centro. No así en asimétricas donde parecieron recuperar un poco la desventaja gracias a los ejercicios de Grishina y Komova. Es genial la colocación de las piernas de Komova y la recepción.
Por su parte, las rumanas estuvieron especialmente lucidas en Barra (45249 puntos), es su fuerte tras una ramplona rotación en asimétricas. Las rumanas fueron apartando del podio a las chinas poco a poco con dos ejercicios magistrales de Catalina Ponor y Larisa Iordache. La salida de Ponor fue espectacular con un doble carpado atrás.
Las rusas se dejaron otro punto más en su rotación en Barra, sobre todo debido a una mala salida de Victoria Komova donde intentó un mortal con media pirueta agrupado. 
Las americanas hicieron una notable rotación en barra, con ejercicios no muy audaces que salvaron sin dificultad con un par de desequilibrios, pero que sirvieron a las americanas para seguir sumando puntos, aunque no al nivel de asimétricas o salto.
En asimétricas las americanas le deben la nota al magnífico ejercicio de Gabrielle Douglas que, aunque sobrio, tuvo una ejecución magistral y que dejó a los Estados Unidos en el umbral de los 45000 puntos.
La rotación de suelo terminó sentenciando la final en todos los frentes. Por abajo las chinas hicieron ejercicios correctos, pero no pudieron salvar la distancia que tenían con las rumanas. Para colmo, las rumanas sacaron la artillería con unos magníficos ejercicios de Catalian Ponor (ver video) y Sandra Izbasa, este último especialmente vistoso que apeó a las chinas definitivamente del podio. 
Por la parte alta de la clasificación la ventaja entre americanas y rusas resultaba ya prácticamente insalvable, pero para colmo las rusas echaron una mano. Anastasia Grishina no terminó bien el ejercicio y en la serie acrobática final se comió el último salto debido a una mala posición de la muñecas. La tragedia vino en la serie final del ejercicio de Kseniia Afanaseva donde, en la última diagonal, intentando un doble agrupado atrás se le doblaron los codos propiciando una aparatosa caída y un desastroso final, pese al cual las rusas se hicieron con un honroso segundo puesto.
Salvo el desastre final de las rusas, la competición no tuvo grandes errores, al menos de las gimnastas. Porque lo peor de todo fue la realización en la retransmisión. La organización se centró en extremo en las canadienses, las japonesas y las británicas. Entiendo que jueguen en casa, pero me parece un crimen retransmitir el ejercicio de las canadienses cuando las rusas, rumanas o americanas están dando un verdadero espectáculo. Uno tiene la sensación de que se está perdiendo algo cuando los gritos y las ovaciones no se corresponde con lo que se emite en televisión. 


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