martes, 16 de abril de 2013

Los primeros gobiernos de Thatcher.



Una vez que Margaret Thatcher gano las elecciones en 1979, hubo de afianzarse dentro del anquilosado aparato Tory. Para eso tuvo la inestimable ayuda del que sería su gran colaborador: Sir Geoffrey Howe.
Margaret y Geoffrey marcaron el paso de los gobiernos Tory durante la década de los ochenta y sólo cuando la relación entre ambos se deterioró las debilidades de Thatcher fueron patentes y abrieron la puerta a que sus colegas cuestionasen su liderazgo dentro del partido.

El presupuesto de 1979 dejaba bien claro la nueva táctica a llevar a cabo por el tándem Thatcher-Howe. La inflación se encontraba en el 15% y seguía aumentando debido al auge del gasto público y al aumento de los salarios. Había que cortar el círculo vicioso gasto-inflación. Para ello se llevó a cabo una drástica cirugía sobre la política fiscal. Se subieron los impuestos indirectos para frenar el consumo y se redujeron los directos (el tipo máximo de IRPF se redujo de un 83% a un 60%), se llevó a cabo una reducción de cinco mil millones de libras y la venta de activos estatales, así como una subida de los tipos de interés al 17%.
Los resultados iniciales fueron desastrosos: el mayor índice de paro desde la gran depresión. La apreciación de la libra lastró las exportaciones y cerraron empresas, al tiempo que se produjo un fuerte endeudamiento público y privado. Los efectos de los presupuestos posteriores, que iban por el mismo camino, produjeron a final del primer gobierno Thatcher una reducción del crédito, de la deuda pública y un gradual descenso de la inflación. Maggie había recortado el gasto más que ningún país de su entorno. 
Hoy sigue habiendo debate en torno a las causas del descenso de la inflación. No pocos economistas lo achacan al aumento bestial del paro que provoco la obvia bajada de precios.
El descontento social y la conflictividad aumentaron como nunca desde los años treinta. Hasta la reina Isabel II miraba con gran desconfianza a su PM puesto que, a sus ojos, estaba dañando gravemente el tejido social del Reino y no se equivocaba dadas las divisiones que aún hoy despierta la ex primer ministro. Pero no fue sólo Su Graciosa Majestad la que puso objeciones a sus políticas. Parte del gabinete y del partido se levantaron en armas durante la conferencia del partido de 1981 en Blakpool. Lo que llevó a Margaret a reformar el gabinete expulsando a los Wet e introduciendo a partidarios suyos.
Uno de los nuevos ministros, Nigel Lawson, dejo bien claro que el gobierno pensaba deshacerse de todas las compañías estatales. Desde British Airways, hasta el Real Correo, pasando por BT y el ferrocarril. El gobierno pensaba obtener doce mil millones de libras. También se sometió a una semi privatización el intocable NHS (Servicio Nacional de Salud) lo que indica el profundo alcance de las políticas de Thatcher.
Esta política tuvo efectos desiguales, mientras que BT, BP o BA han mostrado ser empresas líder y muy competitivas en manos del sector privado, hubo importantes desastres. Los ferrocarriles británicos son un caos, los otrora puntuales y pulcros FF.CC. del reino son ahora un servicio pésimo, sucio y lento, lo mismo podríamos decir del correo de SM.
Otro gran fracaso, con el que han venido lidiando los sucesivos PM, fue el NHS. Su semi privatización fue un desastre lo que ha llevado a sucesivas inyecciones de capital gubernamental, la última este enero por David Cameron.
Una consecuencia directa de las políticas thatcheristas fue el conflicto desatado con los sindicatos. Las medidas de la PM para restarles poder, como la prohibición de piquetes, las reducciones fiscales por pertenecer al sindicato o que los miembros de las Trade Union financiasen con sus cuotas al Partido Laborista calentaron una situación que no estalló hasta 1984.
La gran medida popular del primer gobierno de Margaret Thatcher fue la privatización de la vivienda pública. Se redujeron drásticamente las ayudas y la construcción de vivienda protegida para dirigir al comprador hacia el sector privado. Por otra parte se ofreció a muy buen precio las viviendas protegidas en régimen de alquiler a sus inquilinos. Se obtuvieron más de dos mil millones de libras en ventas y más del 60% de las viviendas pasaron a titularidad de sus inquilinos. El alivio en los presupuestos de vivienda permitió al gobierno a aumentar la financiación al NHS, las becas en enseñanza universitaria y mantenerlas en la educación primaria.
Esta medida, más que ninguna otra, aseguró a reelección de Margaret Thatcher para una nueva legislatura, ya que más del 60% de los votantes laboristas votaron por ella en 1983.
La dureza política de Thatcher fue más firme, si cabe, en el conflicto de Irlanda del norte. Existía en él un componente sentimental que alineaba a Margaret con una postura intransigente. El grupo terrorista había asesinado en un atentado a Airey Neave, personaje clave en la vida política de Margaret, le animó a presentarse y fue el artífice en la sombra de su acceso al liderazgo del partido en 1975. Muchos de sus camaradas políticos fueron asesinados por el IRA y ella misma estuvo a punto de ser asesinada mediante un atentado con bomba en el hotel de Brighton, donde se celebraba el congreso del Partido.
Los miembros del IRA pusieron a prueba la determinación de la PM iniciando una huelga de hambre en 1979 que buscaba beneficios para los presos de la banda terrorista. Las huelgas de hambre siempre estuvieron controladas por los mandos del IRA que elegían a los prisioneros que debían iniciarlas, y nunca las llevaban hasta el final. Pero en 1981 el comandante del IRA en la prisión de Maze, Bobby Sands, inicio una huelga de hambre hasta sus últimas consecuencias.
Esto inició una oleadas de huelgas de hambre con el fin de doblegar a Margaret Thatcher, pero a pesar de que hubo diez muertes que los terroristas rentabilizaron en publicidad, la PM no dio su brazo a torcer.
La primera legislatura de Thatcher fue trepidante en acontecimientos, desde una terapia de shock económico hasta conflictos con los sindicatos, pasando por el IRA y una guerra en ultramar que trataré en otras entradas. Acontecimientos que fueron forjando la leyenda de la fallecida PM.

6 comentarios:

Miércoles dijo...

Unos cuantos matices. El primero, cuestión de estilo: queda algo raro ver "British Airways" en inglés junto a "Real Correo" en español.

La privatización del ferrocarril y el correo ocurrió en los 90 bajo el gobierno laborista de Blair. Lo que Thatcher hizo fue lo mismo que con el NHS, las universidades y los colegios. Les dio más independencia para que pudiesen luchar entre ellos por la financiación estatal. Los mejores son recompensados con más recursos, los peores se quedan atrás. Por eso no estoy de acuerdo en que el transporte ferroviario haya empeorado como relatas. Tras la privatización hubo un periodo de caos en el que cada compañía buscaba su nicho y fue un desastre pero tras unos años las cosas han vuelto al estado anterior: las compañías rentables ofrecen mejores servicios, las otras agonizan. El resultado neto es difícil de comparar con la situación previa. Pero la diferencia es que ahora pagamos más por los trayectos.

david alonso dijo...

Es cierto queda un poco raro.
Pero obviamente cuando uno dice que el servicio ferroviario británico es un desaste es comparado con los países de su entorno. Comparado con Sudáfrica probablemente los FF.CC. Sean la leche. Pero comparado con los franceses o los alemanes son una basura, incluso con los españoles.

Miércoles dijo...

Mmm. Tal como lo dices, a mi parecer, no te ha quedado tan obvio. Al decir "los otora puntuales y pulcros FF.CC. del reino son ahora un servicio pésimo" entiendo que comparas un antes y un después. :-/

david alonso dijo...

Si, claro, en el artículo si. Los FF.CC. gozaban de un estándar similar a los países de su entorno, más si tenemos,en cuenta que ser el primer país industrializado le daba una ventaja en cuanto a la extensión de su red ferroviaria. Tras las privatizaciones los países de su entorno siguieron avanzando en modernidad, rapidez y eficacia de sus líneas, mientras que el Reino Unido se ha quedado un poco atrás en ese terreno.

Miércoles dijo...

Personalmente, no he notado un antes y un despues claros con la privatizacion. Quiza mas un cambio gradual conforme se extendian las aerolineas de bajo costo.

Ir a Londres desde Manchester, Exeter o Glasgow es un suplicio porque, aunque el recorrido existe, esta pensado para gente que no lo va a hacer completo y tiene tropecientas paradas. Eso hace que para largas distancias la gente prefiere el avion, ya que ademas casi hay un aeropuerto con puentes aereos y aerolineas de bajo costo en cada esquina. Me parece recordar que Sirventes toco el tema en algun articulo suyo.

Ya que comparas con Espana, dire que echo de menos tanto el tener un AVE que me lleve a Londres como el tener la posibilidad de ir de Lorbe a Coruna con transporte publico de mayor frecuencia que una hora. Si comparas el trazado de las redes ferroviarias veras que, incluso con el FEVE, la espanola esta hecha principalmente para grandes distancias, mientras que la britanica es mas para trabajo-casa-trabajo.

Creo que la privatizacion ferroviaria fue mala idea, pero no porque el servicio haya empeorado, sino porque ha seguido igual, pero ahora es mas caro.

david alonso dijo...

Tienes razón en todo (o coincido contigo en todo) yo creo que (y es solo una sospecha) que Renfe no quiso entrar a hacer la competencia al bus en las distancias cortas. No solo eso, la gran deficiencia ferroviaria española es la de carga, donde hay excesiva dependencia de los camiones.