lunes, 7 de octubre de 2013

Alternativa para Alemania.

Las elecciones alemanas han dado multitud de crónicas políticas sobre los resultados, el trasbase de votos y los posibles pactos electorales. Pero un aspecto que a mi se me ha quedado en el tintero fue el papel jugado por el partido Alternativa para Alemania (AfD). El fantasma de Alternativa para Alemania ha sobrevolado la campaña amenazando con trastocar el tradicional escenario político de posguerra. La posibilidad de que una formación a la derecha de la CDU se colase en la Dieta Federal hizo correr ríos de tinta sobre cómo podría afectar al juego de alianzas pos electorales. Era algo que los democristianos siempre se esforzaron por evitar ya que le podría costar muchos votos, pero al final esta formación no fue tan nociva para la CDU como para sus tradicionales aliados liberales.
Se ha tildado este nuevo partido como de extrema derecha euroescéptica, muy similar al UKIP, que propone la salida de Alemania del Euro y un sinfín de propuestas apocalípticas que hace difícil juzgar la envergadura del desafío político que supuso. El partido no es en sentido estricto un partido anti europeo, sino que más bien propone abiertamente la creación de una Europa alemana en el sentido económico del término. EL AfD utiliza la economía como motor de su mensaje político y no defiende la salida de Alemania de la UE, por lo que no podemos calificarlo de euroescéptico en sentido estricto, sino más bien de intentar crear una Europa hanseatica de mercaderes ricos del norte. 
El nuevo partido, ajeno a que la deuda del Mediterráneo habita principalmente en los bancos alemanes, usa de forma torticera los índices económicos para defender la expulsión de los países mediterráneos del euro, algo que pondría en serias dificultades a los bancos alemanes ante el impago de la deuda. Éste nuevo partido comenzó defendiendo el retorno de Alemania al Marco, pero, ante la dificultad de tal medida, ha ido modulando su discurso hasta defender que el euro debe ser la moneda de las estables economías industriales del norte y que son los inestables países mediterráneos quienes deben de abandonar la moneda única
También resulta muy curioso que surja un partido que defienda una Europa basada en los principios de la ortodoxia financiera cuando en su momento Alemania coló por la puerta de atrás a Grecia en el euro a sabiendas de que incumplía los criterios de convergencia. 
Así que AfD no defiende que Alemania salga de la UE, sino que Alemania capitanee una reforma de la UE que deje fuera del euro a los Estados del Mediterráneo. Defienden, basándose en criterios económicos, que los Estados del sur no son competitivos sin la capacidad de devaluar su moneda. Defienden que la devaluación interna es demasiado dolorosa como para que no surjan fracturas internas, es decir, que lo hacen por nuestro bien. Pero lo más curioso es que AfD olvida que el grueso de los consumidores de Europa vive en el Mediterráneo, que el número de ciudadanos del club Med es significativamente mayor que todo el norte de Europa junto. Y que si se produjese una salida del euro de los países del Mediterráneo, Francia incluida, sus exportaciones disminuirían de forma significativa debido a la devaluación del Mediterráneo y la posible apreciación de ese euro hanseatico. Algunos economistas han cifrado una caída del 20% del PIB alemán si se detiene el flujo de exportaciones a los países del Mediterráneo. 
Por tanto, con este ideario político contrario a los rescates y a la política europea de la canciller Merkel, se nos antoja la pregunta de dónde y a quién ha sacado AfD sus votos para quedarse a las puertas de la Dieta Federal con un 4'7% de los votos. Los buenos resultados que ha obtenido la formación en su debut hay que buscarlos en dos caladeros antagónicos de la política germana.
La gran víctima del nacimiento de este partido no ha sido la CDU como en un principio pudo parecer, sino los liberales del FDP. Los votantes liberales vieron traicionados sus ideas por el partido cuando la presión sobre el contribuyente alemán, lejos de relajarse, se consolidó para sufragar los costosos rescates europeos. La estrategia de Merkel "más Europa" va a derivar en más organismos reguladores pero de ámbito comunitario. Es verdad que la canciller ha evitado la emisión conjunta de deuda, pero parece que la UE se aproxima lenta, pero inexorablemente a la unión bancaria, un regulador único y el establecimiento de una tasa sobre las operaciones financieras. Pasos que la canciller ha iniciado de la mano del partido liberal. Se trata de traiciones que su electorado le ha hecho pagar. 
De los grandes partidos nacionales fue el SPD quien sufrió menos sangría de votos hacia el AfD debido a su ideario político de tintes tan neoliberales. Ideario que hace increíble que setenta mil votos de Die Linke se pasasen a sus filas. Su retórica anti europea, sus discursos en contra de los rescates y los tintes antisistema que algunos medios han vertido sobre este pequeño partido ha hecho que muchos votantes descontentos de Die Linke hayan decidido cambiar si voto a la espera de que la entrada de AfD en la Dieta supusiese un tsunami político. De ahí que sea en la antigua DDR y, más en concreto Sajonia, donde ha obtenido más votos esta formación. Tal vez no le haya arrebatado muchos votos en números absolutos, pero teniendo en cuenta la masa de votantes de los grandes partidos y de Die Linke, el trasbase de votos es significativo para tratarse de un partido de extrema izquierda hacia una ideología que muchos han tildado de extrema derecha. 
Los distintos analistas políticos que he escuchado y leído coinciden en que, de haber entrado AfD en la Dieta Federal, hubiera trastocado por completo el mapa político alemán al poder arrastrar a la Canciller hacia la derecha con el fin de neutralizar o colaborar con la formación. Aunque no deja de ser una hipótesis, resulta poco creíble que la canciller abandonase el centro político por una aventura derechista que hubiera ido contra su naturaleza política y su propia estrategia en Europa.
De momento, Alternativa para Alemania ha fracasado en su intento de acceder a la Dieta Federal, aunque para tratarse de un debut un 4'7% no es un mal resultado, más si tenemos en cuenta que han arrastrado a los liberales. Veremos si no se queda en nada este experimento político o si, por el contrario, aguantan hasta las elecciones europeas de primavera de 2014 y acceden al Europarlamento coaligados con otras formaciones. De lo contrario veríamos el final de uno de tantos partidos que se erigen con la bandera de la alternativa política y no pasan de ser los depositarios de insuficientes votos del descontento para llegar a algo mínimamente constructivo. Al menos nadie le podrá negar a AfD la enorme hazaña de haber obtenido votos pescando en caladeros tan contrapuestos como los liberales y Die Linke, sin duda síntoma de que la política en estos tiempos extraños no tiene un guión bien definido.

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