domingo, 24 de enero de 2016

Editorial: bufonada de Iglesias

 
El pasado viernes, mientras el secretario general del PSOE se entrevistaba con SM El Rey, éste le comunicó la intención del líder de Podemos de conformar una coalición en el que el líder morado se autonombraba vicepresidente y se apropiaba de un sin fin de ministerios "del cambio".
Poco después Iglesias escenificaba, al lado de los ministrables del cambio, su pseudo oferta de coalición. 
A día de hoy no sabemos si se trata de una oferta legítima. Desde luego las formas fueron de una osadía y una prepotencia dignas de estudio. El líder, rodeado de todos sus apoyos, exigiendo un número muy desproporcionado de ministerios teniendo en cuenta su peso político. 
Iglesias asegura que para que un gobierno socialista sea realmente del cambio, necesita de una tutela, en este punto puede que no se equivoque porque el PSOE siempre ha actuado de acuerdo con los compromisos europeos que éstos quieren romper y con la estabilidad del Estado que éstos quieren lapidar en beneficio propio. Por ello Pablo Iglesias desea entrar a tutelar la acción de gobierno del PM Pedro Sánchez. ¡Y de qué manera! No solo se queda con la vicepresidencia, sino que exige un número de ministerios vitales para el control de la economía, la educación y la seguridad del Estado.
Las demandas del líder morado son nada menos que la vicepresidencia (única, por supuesto), los ministerios de: Economía, Educación, Defensa, Interior, Exteriores, Justicia y rtve. Amén de ello, un nuevo ministerio, de Plurinacionalidad, iría para el partido de Ada Colau, encaminado a organizar una consulta de secesionista; y Trabajo y Asuntos Sociales para IU. Casi nada para un partido que apenas supone la mitad de diputados que el PSOE y que ni siquiera le garantiza el voto afirmativo de sus compañeros de grupo parlamentario, que tienen sus propias exigencias y su disciplina de partido al margen de Podemos. 
Semejante sarta de majaderías nos lleva a pensar que se trata de una oferta pensada para ser rechazada por el PSOE. En primer lugar porque con tamañas exigencias dejarían el papel de PM como un mero espectador y al PSOE con Sanidad y Administraciones Públicas cuando tienen el doble de diputados. 
Obviamente Iglesias cree que le beneficia una nueva cita electoral y así traslada todo el peso del fracaso de una supuesta negociación al PSOE, aunque dada la oferta, creo que se ha pasado de frenada y es entendible un rechazo. 
Otra posibilidad es la ya anunciada por el propio Iglesias en la revista de izquierdas New Left Review que llamaba a explorar las divisiones internas del PSOE para fracturar el partido y así acometer el tan ansiado Sorpasso. El 20D ha mostrado que, de no ser por las alianzas periféricas, Podemos se hubiera quedado a dos millones de votos del PSOE. Una cifra un tanto humillante para la esperanza blanca de la izquierda, así que el plan B de Iglesias, muy inteligente, es provocar una división interna de tal calado que termine por dividir el partido o dejarlo noqueado a fin de lograr lo que en condiciones normales no pudo hacer. Es la llamada Sorpassokización que tan bien describió Manuel Jabois esta semana. División interna entre quienes, como el que escribe, considera que el auténtico enemigo a muerte del PSOE, es Podemos y que debería hacerse todo lo posible por asfixiar a este nuevo partido cuyo fin es la fagotización del PSOE, y quienes ingenuamente creen que hay espacio para trabajar en aras de un gobierno progresista. 
Pero como bien analizó Rafa de Miguel en El País esta semana, no puede haber entendimiento entre quienes son adversarios directos, y más con quien ha declarado en repetidas ocasiones que desea tu desaparición. 
Así que dado lo absurdo de la oferta, por muy incapaz debe tener Pablo Iglesias a Pedro Sánchez para ofrecer semejante estupidez con la esperanza de que se siente a negociar. Y realmente parece que el diagnóstico del líder morado es correcto, porque frente al rechazo casi unánime de líderes actuales e históricos del PSOE, Sánchez no ha dado un no tan rotundo como la insultante bufonada merecería. Ha tenido que ser la ejecutiva a través de un comunicado quien tilde de chantaje la oferta de Iglesias, encaminada a hacer fracasar toda formación de un gobierno alternativo posible. Pero no todo parece estar perdido en la cabeza de Sánchez, puesto que, lejos de contestar y sentarse a negociar este fin de semana como reclamaba Iglesias, Sánchez no solo no le ha contestado sino que se reunió ayer con Rivera para sondear otras opciones. 
Ayer Iglesias en una entrevista concedida al órgano de comunicación de su partido, la Sexta, exigió a Sánchez en tono apremiante que hablasen del gobierno y le afeó que no le hubiera contestado de ninguna forma pese haberle mandado un whatsapp. Puede que Sánchez opte por la estrategia de Rajoy y, en lugar recoger la responsabilidad del fracaso de las negociaciones, simplemente mareé la perdiz haciendo que el regalo envenenado de la formación morada muerda por sí solo. Veremos. 
Si por el contenido la oferta no parece algo digno de ser tenido en cuenta, por las formas menos si cabe. No solo no hubo conversaciones previas de ninguna clase, sino que el secretario general del PSOE se enteró por el Rey durante su audiencia y, por si fuera poco, a la salida de la misma se encontró con la rueda de prensa donde Pablo Iglesias marcaba las líneas maestras de su gobierno del cambio.
Así que, para el que escribe, la oferta de pacto no es sino un regalo envenenado que, en el mejor de los casos dirige el país a unas nuevas elecciones y, en el peor, está encaminado a generar división en el seno del PSOE. Sea por las causas que fuere, el Partido Socialista no debería hacer ningún caso a esta supuesta propuesta, ni siquiera molestarse en contestar a la espera que la necesidad de espectáculo que tiene Pablo Iglesias, le haga víctima de su propio show
Para finalizar, solo apuntar que me resulta muy curioso que podemos haya solicitado para su líder una sola vicepresidencia, cuando por lo menos es merecedora de dos, una para él y otra para un ego desmedido del que hemos sido testigos una vez más. 

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